Dicen que las palabras pierden su significado cuando son utilizadas con demasiada ligereza . De un tiempo a esta parte, la palabra “gurú” aflora por todas partes e incluso se la atribuyen los propios implicados, sin tan siquiera esperar a que sea un tercero quien ( a modo de varita mágica ) haga recaer sobre cualquiera de nosotros ese magnífico término para pasar de forma instantánea a ocupar nuestro lugar en el Olimpo, salir del anonimato y convertirnos en guías espirituales en una parcela determinada si no en todas ( faltaría más ) . Incluso lo más triste es que, quien es llamado gurú, no haga nada por sacar del error a quién se refiera a él de este modo; sino que, con una actitud similar a la de quien se encuentra con una primitiva premiada, pasa corriendo por caja .

Ahondando en el mundo de los “gurús”, es posible establecer dos categorías . La primera se podría definir como gurú activo: “como soy un gurú tengo el derecho a cometer errores…”, ante lo cual a uno no deja de parecerle bastante gracioso ( aunque el emisor del mensaje elija su vestuario por el precio que figura en la etiqueta ) . En la segunda categoría se pueden incluir a aquellos “gurú” pasivos: “no me lo he inventado yo, es como me llaman” a lo que dan ganas de espetar aquello de “tampoco le sacas de su error, ¿ verdad ? ” .

¿ A qué viene todo esto ? Pues la verdad, molesta bastante ver cómo lo que en principio tiene un valor real se convierte en una herramienta más de márketing y, así, ninguna empresa puede o debe permitirse el “privilegio” de carecer de un gurú ( como mínimo ) en su plantilla . El hecho de contar con uno de estos seres visionarios, calmos y solemnes en la nómina de un proyecto sirve para llenar líneas de papel; con lo cual una empresa que aún no ha demostrado nada ya parece haber cumplido con su misión .

No he tenido el privilegio de conocer a ningún gurú real, pero sí de conocer personas que, sin dejar de ser válidas, proyectaban ese halo imaginario concedido por terceros . Lo simpático del asunto es que, en la amplia mayoría de los casos, se puede determinar un patrón de comportamiento bastante común . Lea, y hágalo con atención; le propongo una guía mediante la cual también usted podrá ser “gurú”:

1 . Su imagen es importante… procure distinguirse del resto de los mortales .

2 . Cuando esté en una reunión, estudie su gesto… pero, por favor, no piense en nada de lo que se comenta en la reunión . Esta estrategia imprimirá en su mirada ese “toque” especial, haciendo ver a los demás que usted está estudiando el asunto “desde otra dimensión” .

3 . Nunca corra el riesgo de que las ideas sean realmente suyas; de lo contrario se le podría atribuir el error y manchar ese limpio expediente de decisiones acertadas . “ ¿ Pero si no tomo decisiones, cómo voy a incrementar ese expediente ? ” Bien… para eso está el cuarto punto .

4 . Haga recaer sobre usted los éxitos en los que ha trabajado todo el equipo .

5 . Si alguna vez le hacen una entrevista en un medio de difusión general, lo tiene bastante fácil… créase todo lo que diga . Al hacer “apuestas de futuro”, hágalo sin ningún tipo de reparos . Ya sabe, un gurú también comete errores .

6 . Infórmese e incluya en sus informes las declaraciones de “gurús” consagrados y medios “In” . Eso hará ver que usted está en la cresta de la ola . A incluir en su repertorio: Negroponte, Vinton Cerf y Wired . En el caso de Wired, deberá conseguir todos los ejemplares desde su publicación, así afianzará la idea de que usted ya la conocía cuando aún no había llegado a las masas .

7 . Si aún no tiene su propio web, dese prisa y subsane tan alto error . Si además consigue que dicho sitio se convierta en un centro de referencia para un nutrido grupo de usuarios ( y si además no requiere de su intervención directa ) … amplíe su sonrisa, porque tendrá cerca su bien merecida recompensa .

Refresquemos el significado

Tras consultar varios diccionarios, podemos extraer lo siguiente sobre “gurú”:

1 . Jefe o director espiritual de un grupo religioso de inspiración oriental; si es hinduista: las comunidades religiosas del brahmanismo están dirigidas por un ‘gurú’ .

2 . Persona que, en determinadas actividades profesionales, predice lo que va a ocurrir .

Por tanto, no equivoquemos el término “gurú” con los conocimientos que alguien pueda tener de un tema determinado o con el “don de gentes” de otros . Porque, con seguridad, si aparta a uno de los muchos gurús de las generalidades y le pregunta por cuestiones más mundanas y específicas del trabajo que usted realiza… quizá éste deba cederle el cetro dorado .

Por cierto, anda por ahí un chiste de reciente cuña en el que se dice que la prestigiosa CEAC ha creado un curso para convertirse en gurú, y además te regalan una guitarra .