No puedo dejar pasar la oportunidad que estas páginas me brindan para enviar un mensaje de pésame y apoyo para todas las víctimas y familiares del brutal atentado que sacudió Madrid el pasado 11 de marzo. Con este punto de partida tan triste, debo reconocer que me duele escribir sobre cuestiones relacionadas con algo tan trivial como los ordenadores.

En estos momentos de reciente cambio político, me gustaría poner la atención en un análisis sobre las propuestas realizadas por la formación política ganadora en materia de tecnología. Aunque parezca sorprendente, me suelo entretener en leer los programas electorales (está loco, pensarán). Su lectura es muy tediosa dado que son documentos de varios cientos de páginas (de acuerdo, en esta ocasión dispusieron de versiones reducidas en PDF) y creo que, precisamente por ese número de páginas, se asusta al posible elector que tiene que empaparse de sus contenidos además en un tiempo récord.

Me voy a la página 189 del programa PSOE y veo que los socialistas proponen como novedad, “un acceso a los ciudadanos, independientemente de su procedencia social o territorial, a las nuevas tecnologías garantizando infraestructuras de calidad y a precios razonables, facilitando la integración de ordenadores en los hogares con bajo nivel de renta”. Pues que quieren que les diga, más de lo mismo. El empeño de la clase gobernante actual pasa por permitir que compremos ordenadores únicamente; cuestión ésta que casi roza el ridículo cuando por menos de 600 EUR existen disponibles ordenadores personales y junto a las políticas de financiación convierten el acceso a un ordenador como tal en algo irrelevante como propuesta política. Favorecer el consumo privado, forma parte de otra partida de los programas electorales. O eso pensaba yo.

¿Bajada de precios?

Por otro lado, si el acceso a precios razonables a las infraestructuras es otro argumento, pues ojalá nos bajen los precios. A mi entender, ya que nunca lo he visto en factura que haya tenido que pagar, es que si hoy pago 39 EUR por mi ADSL al mes, por una decisión gubernamental me va a repercutir en una bajada de precios (permítanme que me ría). En cambio, se cita esta opción aplicada a la empresa, como un elemento facilitador para su competitividad... Y eso sí que puede ser interesante, si se lleva a cabo, claro.

Propuestas “light”

Podría continuar, desglosando las propuestas de los vencedores. Ellos lo llaman ahora “Plan de Convergencia”. Algo que otros ya bautizaron y luego enterraron como “Info XXI” y ahora “España.es”. Pero es que resultan de un continuismo tal con lo que se ha realizado hasta ahora, que puede resultar incluso “sospechoso”. Al principio de su propuesta programática consideran que tenemos un hoy un “fracaso” en materia de TIC, pero si se comienza a hilvanar las propuestas realizadas en su programa con cuestiones ya realizadas por el anterior Gobierno en el mismo ámbito, se descubre una simple ausencia de propuestas interesantes.

De hecho, el modelo de “Servicio Universal de acceso a las telecomunicaciones” solo para los colectivos más “vulnerables (jubilados, parados de larga duración, familias de rentas bajas y discapacitados)”, que proponen los socialistas suena a música celestial en la medida que la universalidad en esencia implica a todos y cada uno de los usuarios.

La Administración, ¿digital?

En cuestiones realmente delicadas, como la relación de los usuarios con la Administración Pública a través de las redes de telecomunicaciones poco se abunda. De hecho, no existe ni una sola mención a algún compromiso con la problemática que se ha denunciado en repetidas ocasiones sobre los sistemas y plataformas en la Administración. Cuando una Administración solo entiende Windows y ni tan siquiera hace caso a plataformas como Linux o Apple, resulta cuestionable el concepto de ciudadanía digital en su plena integridad.

DNI compatible con Macintosh

Por otro lado, la propuesta de introducir un carné de identidad digital hereda en esencia la problemática expuesta anteriormente... Ni los que vienen, ni los que se van aportan en sus programas una solución que permita en un futuro próximo utilizar el DNI digital. Les invito a un juego: el juego de las diferencias. Cojan los programas electorales de las dos formaciones políticas más votadas y comparen cuáles son las propuestas realizadas en ambos programas en materia sobre tecnología. ¿No son como muy parecidas? ¿Y cómo será el resto? ¿Cambios? El abanico de las opciones se ha estrechado tanto que uno no sabe realmente qué ha votado. Triste historia pero apasionante, sí señor, de las sociedades democráticas modernas.