En este artículo encontrará las principales características de cuatro opciones para aumentar la calidad en labores de digitalización de audio; con precios desde 79 . 000 hasta 160 . 000 pesetas .

Utilizar su Mac como un estudio de sonido es sumamente sencillo: sólo ha de grabar tantos instrumentos como precise; aplicar ecualización paramétrica y algunos efectos a cada una de las pistas resultantes; ajustar en cada caso el volumen y panorámica, generar la mezcla final, aplicando una última ecualización y otros cuantos efectillos y ¡ hala ! … un bonito archivo AIFF que, si tiene grabadora CD-R en su Mac, podrá grabar en formato CD Audio y reproducirlo en su equipo de alta fidelidad . En un par de horas habrá utilizado su Mac para realizar todo el proceso de edición y el resultado sonará como los ángeles… ¿ O no ?

Pues no, seguramente no… a no ser que haya tenido en cuenta una serie de aspectos a lo largo de todo el proceso y, sobre todo, se haya preocupado en ampliar su Power Mac con una tarjeta de audio dedicada .

Tarjetas de audio

Como ya es sabido, los actuales Power Macintosh y casi todos los antiguos Mac 680x0 proporcionan capacidades para la digitalización y reproducción de audio con una calidad que se ha dado en denominar CD: 16 bits de resolución, una frecuencia máxima para el muestreo de 44,1 kHz y dos canales ( estéreo ) . Evidentemente, también son mayoría los equipos que le permitirán trabajar bajo otros parámetros inferiores . Si bien los usuarios interesados en realizar la digitalización de sus instrumentos analógicos a través de la circuitería de los Power Mac pueden obtener una calidad bastante interesante, no se puede decir que sea la opción más recomendable cuando se trata de capturar con mayor fidelidad el sonido producido por la fuente analógica . Adicionalmente, si bien la calidad puede ser suficiente para sus propósitos, también existen otras limitaciones que se podrían definir como “comodidad de trabajo”, ya que en el caso de los Power Mac, y los Macintosh en general, sólo dispondrá de una entrada y una salida estéreo con conector minijack ( no balanceadas ) .

Las actuales tarjetas de audio para Mac no sólo tienen como objetivo ofrecer una mejor circuitería que le permita disponer de mayor rango dinámico, resolución y frecuencia de muestreo ( en definitiva, digitalizaciones que respeten lo más fielmente posible la envolvente original ) ; también obtendrá conectores de entrada y de salida adicionales y en distintos formatos . Por último, la mayoría de la tarjetas dedicadas para el trabajo con audio digital también implementan las conexiones S/PDIF necesarias para trabajar con uno de los dispositivos de almacenamiento más utilizados en el campo de la música: los DAT o ADAT ( implementación del DAT que incorpora entrada y salida óptica, propietaria del fabricante Alesis ) .

Otro aspecto interesante es que las tarjetas de audio suelen incorporar lo que se conoce como DSP: chips dedicados . Un caso de aplicación de este tipo de integrados es el de los filtros DSP . A diferencia de los filtros de audio por software ( extrañamente denominados como “algorítmicos” por algunos fabricantes ) , los filtros DSP se aplican mediante chips dedicados que residen en la propia tarjeta de sonido ( o en forma de ampliación, como una tarjeta hija de la propia tarjeta de sonido ) . Esto significa dos cosas importantes:

- Los filtros DSP en tarjeta le ofrecerán mayor calidad que los aplicados vía software .

- La aplicación de filtros DSP se realiza en “tiempo real” y sin mermar la potencia del Power Macintosh, lo que se traduce en la posibilidad de trabajar con más pistas de audio de forma simultánea ( reproducción, o reproducción + grabación ) . De este modo también podrá comprobar con mayor celeridad el resultado de aplicar un filtro determinado a una sección o al total del sonido, sin perder el sincronismo entre pistas cuando se trabaja con una cantidad elevedad de canales .

Pero las tarjetas con DSP no sólo se dedican a la gestión de filtros y mezcla final . En algunos modelos, aquellos que como la Yamaha DSP Factory incorporan cinco DSP, las funciones están repartidas entre la gestión del sistema de entradas/salidas, gestión de ecualización, volumen, panorámica, y la gestión específica de los filtros mediante otro DSP independiente .

A lo largo de este artículo podrá encontrar estas y otras características, que le ayudarán a decidir cuál es la opción que más le puede interesar en función de sus necesidades . Eso sí, tenga por seguro que hasta la más económica de las tarjetas evaluadas le proporcionará un mayor número de prestaciones sobre la actual circuitería de audio de los Power Macintosh; sobre todo en tres aspectos clave: resolución de digitalización, frecuencia de muestreo y rango dinámico; sin olvidarnos de otros defectos de base en los Power Mac: la poca calidad en los elementos externos de conexión minijack .

Resolución de digitalización . Al igual que en cualquier otro dispositivo donde se ha de convertir la información a formato digital ( escáneres y cámaras digitales, por ejemplo ) , a mayor número de bits mayor será la información muestreada para representar el valor original . De este modo, con un conversor AD/DA de 16 bits sus “imágenes” de sonido tendrán más calidad que uno de 8; y uno de 24 bits recogerá más información aún para representar un valor dado .

Frecuencia de muestreo . Este valor indica la velocidad a la que se realiza el muestreo y la reproducción . Su importancia es doble, ya que nos indicará “cada cuanto” tiempo se estará realizando el muestreo ( digitalización ) a una resolución dada . Por otra parte, también es importante para mantener un sincronismo adecuado en la posterior reproducción del sonido . Cuanto más alto sea este valor, mejor serán las muestras realizadas . Por ejemplo, un sistema con 48 kHz como frecuencia de muestreo proporcionará un sonido con más presencia y brillo .

Rango dinámico . De vital importancia tanto para la digitalización como para la posterior labor de edición, ya que este valor nos indicará hasta qué punto podemos trabajar con la forma de onda ( representación gráfica de sonido digitalizado ) en ecualización, ganancia y aplicación de efectos que alteren el volumen original sin provocar distorsión en la señal ( muy común al aplicar “normalización” en una pista o conjunto de pistas ) . Cuanto mayor sea el rango dinámico podrá mejorar aspectos como la “pegada” del sonido, ubicación de los instrumentos a lo ancho de la panorámica sin incurrir en solapamientos y, sobre todo, ausencia de coloración en la mezcla final . No obstante, también tiene sus peligros durante la digitalización: mayor posibilidad de soplos, ruido o siseos . Para evitarlo o minimizarlo ( por ejemplo, en el caso de la guitarra eléctrica ) es recomendable contar con una caja de inyección, ya que condensa la señal sin comprimirla .

Mesa de mezcla . Podríamos hablar de este elemento como una de sus primeras prioridades . Las mesas de mezcla nos permiten disponer de varios canales de entrada de diverso tipo, generalmente micrófono y línea ( monoaurales y estéreo ) ; así como envios y entradas auxiliares . Además de permitirnos una ecualización en las tres bandas básicas ( los modelos más económicos ) o ecualización paramétrica ( las mesas más caras ) , y disponer de control de volumen y ganancia por cada uno de los canales, también suponen un buen “puesto de control” para tener diversos instrumentos conectados y disponer de una buena cantidad de líneas adicionales y de calidad ( por ejemplo, conexiones XLR y alimentación Phantom ) . El fabricante Behringer dispone de modelos económicos ( por debajo de las 50 . 000 pesetas ) , con unas prestaciones excelentes: versátil, robusto y, lo más importa