Nada ni nadie está en posesión de la verdad absoluta en este mundo. En Internet, ni siquiera acierta siempre el organismo más querido y respetado a nivel técnico que es la IETF, un concilio de cientos, en ocasiones más de mil, de los ingenieros más prestigiosos de todo el mundo que toman todas sus decisiones por consenso.

En ocasiones todos estos ingenieros se dedican a mirarse el ombligo en el sentido figurado y para lograr el consenso se enzarzan en peleas políticas o bien disquisiciones técnicas que conducen a soluciones enrevesadas que son malamente aceptadas por el público en general (considerando público en este contexto también a los ingenieros que no forman parte de esa élite).

Dos de los casos más conocidos en el pasado cercano y también en el presente son IPv6 y VoIP, también llamada Voz IP.

Ambos adolecen del mismo defecto, una excesiva complicación provocada por el hecho de que están pensados para solucionar todo, complicación que al final provoca que no puedan aplicarse en la práctica con la facilidad que hubiera sido de desear.

En el caso de IPv6, que todos los años suena como el “nuevo” protocolo y sigue siendo promocionado por la IETF, y los demás organismos técnicos de Internet y diversos organismos europeos {incluyendo la ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones) que hay que recordar que peleó con uñas y dientes para que el TCP/IP que usamos hoy en día no saliera adelante, no hay más remedio que seguir con él sea bueno o malo aunque sólo sea porque no hay ninguna alternativa viable en el horizonte.

Pero para ello se han tenido que rebajar las expectativas de lo que podía hacer IPv6 y se han eliminado parte de las especificaciones iniciales además de otras que están sin definir (por ejemplo la conexión de granjas de servidores a varios operadores de telecomunicaciones, lo que se conoce como multihoming) porque no se quiere volver a caer en la problemática de IPv4 pero no se encuentra una solución mejor y cuando los usuarios lleguen al límite de lo que pueden obtener con el TCP/IP actual tendrán que migrar a IPv6 a pesar de todos sus problemas (lo que en español sería, “caer de la sartén al fuego”).

Hablar por IP, ¿un galimatías?

VoIP parece estar tomando un camino distinto. Se trata de un protocolo (en realidad un conjunto de protocolos) diseñado con el objetivo de ofrecer todas las capacidades del sistema telefónico convencional y alguna más además de integrarse con él. Con VoIP es posible montar una centralita, una central telefónica entera, establecer conferencias a tres, a cuatro y a veinte, recibir la misma llamada en cualquier parte del mundo... naturalmente con la complicación que todo esto conlleva, y si esta complicación fuera para el ISP o la empresa que quiere montar esta estructura, vale, pero es que cuando un ciudadano de a pie se da de alta en un servicio de Voz IP, por ejemplo Stanaphone (www.stanaphone.com), se descarga el software adecuado, para Macintosh X-Lite de Xten (www.xten.com) y lo intenta configurar, descubre que hay que introducir un montón de parámetros oscuros que sólo se saben rellenar con la ayuda de otros osados usuarios.

Cierto que las grandes operadoras y fabricantes están montando VoIP (Nortel y Cisco, dos de los principales fabricantes ofrecen ya un extenso conjunto de soluciones que llegan hasta el teléfono que montamos en nuestra mesa de la oficina), pero lo hacen únicamente para que los operadores y empresas reduzcan costes y sin pensar en el usuario final en su casita, que como ya he indicado puede conectarse a un servicio de este tipo.

En definitiva que VoIP no está pensado para el usuario.

Por esta razón esta adquiriendo tanto éxito la aplicación Skype (www.skype.com). Muchas personas la consideran VoIP, ya que hace lo mismo, es decir permite hacer llamadas gratuitas entre dos personas que ésten conectadas a Internet y llamadas a números telefónicos convencionales por un muy módico precio.

Pero internamente es muy distinto y más sencillo de utilizar. Al contrario de VoIP que utilizan un rango dinámico de puertos de entrada y salida (un infierno para aquellas redes que tienen firewall o NAT, como la mayoría de los usuarios domésticos) Skype utiliza un sólo puerto y sólo esto (en el resto de las características ofrecen básicamente lo mismo que Stanaphone). Precisamente, esto ha hecho que su popularidad crezca como la espuma, a pesar de tratarse de un protocolo propietario que sólo está soportado por la propia Skype, empresa basada en Luxemburgo y creada por los dos fundadores de KaZaA, el conocido programa de intercambio de... eh... canciones de forma... gratuita.

La situación actual es, por tanto, que las operadoras y las empresas utilizan VoIP, pero los usuarios normales y cada vez en mayor número están usando Skype.

“Pero no es estándar” dicen muchos, cierto, pero esa discusión ya la tuve por correo electrónico en una tertulia a propósito de otro protocolo no estándar: DivX (no hay ningún organismo que lo haya regulado) y mi oponente afirmaba que nunca llegaría a ser popular y que se impondría en cambio el formato de vídeo mp4 que sí es estándar.

Basta con ir a cualquier tienda de electrodomésticos para ver el resultado.