La oferta de periféricos USB crece de manera constante; pero en el caso de las impresoras, no son tantos los modelos que pueden conectarse fácilmente al iMac o a los G3.

Todas las disponibles conforman una oferta heterogénea en cuanto a tecnologías utilizadas. Impresoras para todos los gustos pero bajo un mismo estándar: USB.

La tecnología USB está en pleno auge, pero no todas las impresoras que anuncian conexión USB como carta de presentación resultan compatibles con Macintosh, con alguna de las versiones de Mac OS, o con ambos. En algunos casos, el software controlador se proporciona a través de Internet, y en otros, hay que recurrir a una actualización del software para que sea compatible con la versión de Mac OS que se utiliza.

Algunos fabricantes se ven desorientados tras el continuo lanzamiento de nuevas versiones del sistema operativo que obliga a una actualización constante del software en las máquinas. Es por esto por lo que, fabricantes como Epson o Hewlett-Packard disponen de controladores para ser descargados en su página web, lo cual facilita la tarea de que cada vez que se lanza un parche o un sistema operativo nuevo, se disponga de la última versión del controlador. En otros casos, el software suministrado junto a la impresora es útil en cualquier versión de Mac OS, y este sería el ejemplo más recomendable de no ser por el dinamismo con el que las versiones del Sistema Operativo se relevan en Macintosh. Contar con un buen software controlador es, en cualquier caso, el primer punto de interés en el caso del USB para Macintosh.

En el campo USB, seis impresoras han cumplido la condición de contar con esta conexión para la plataforma Mac. Seis modelos que no compiten directamente entre sí, sino que se complementan y sirven de abanico de medios y posibilidades al usuario. Todo bajo un mismo cable con el que dotar a nuestro iMac de una buena impresora, que sirva tanto para el hogar como para la oficina.

Brother HL-1050

A la hora de escribir este artículo, Brother no disponía de un controlador para el sistema Mac OS 8.6, el cual estaría disponible, según el fabricante, a lo largo del verano. Las pruebas realizadas con el sistema 8.5 demostraron que esta impresora láser se comporta de manera correcta sobre formatos A4 en blanco y negro. Como otros modelos en la comparativa (Hewlett-Packard), su entorno compatible ideal está en Windows. USB le hace conectable con Macintosh, pero con niveles de integración aún lejos de los de otras impresoras, como los modelos de Epson, que sí tienen una orientación más adaptada hacia Macintosh. Aún así, el software PowerPrint exclusivo para Mac, ofrece las opciones más habituales de impresión, de manera un tanto escueta, pero efectiva. El sistema de ventilación de la impresora

HL-1050 es impetuoso, lanzando un chorro de aire a través de la parte posterior de su carcasa y con un nivel de ruido algo elevado. No muestra icono alguno de impresora de escritorio, aunque se configura por omisión como impresora USB dentro del Selector. Una vez cargado el software controlador, la impresora aparece en el Selector, y lanza la aplicación PowerPrint sin tener que realizar más ajustes.

En tarea de impresión, HL-1050 se comporta con dinamismo, es una impresora con velocidad suficiente en resoluciones de 600 puntos por pulgada. Documentos sencillos en MacWrite se imprimen en un minuto (10 páginas por minuto), a 600 ppp, que es el máximo de resolución que acepta la impresora. En cambio, para Windows, también acepta 1.200 x 600 ppp. En el mínimo de resolución gráfica, 75 ppp, la impresión es muy pobre, pero mucho más veloz, como ventaja. En documentos de color, la impresión en blanco y negro permite apreciar la trama habitual en las impresoras láser, y que se hace más relevante cuanto más claro es el color. La bandeja de entrada de papel por unidades llega a atascar la impresora si se suministra por error con más de una hoja. En cambio, la bandeja de entrada automática acepta sin problemas hasta 200 hojas.

En definitiva, se trata de una impresora de uso doméstico o para pequeños grupos de trabajo, para un uso no muy exigente que necesite, en cambio, más velocidad que presentación.

Lexmark Optra E310

Este es uno de los casos en los que el fabricante espera hasta la salida de una versión de Mac OS para lanzar su producto, ya que si lo hace antes, se verá obligado a renovar su software para hacerlo compatible con la última versión. En Lexmark se decidió esperar hasta la salida de Mac OS 8.6 para que la conexión USB de Optra E310 fuese compatible con Macintosh, ya que con el sistema 8.5 la impresora no funciona.

Pero aún mencionando la plena compatibilidad con Mac OS 8.6, para instalar el software de esta impresora hay que tener en cuenta una serie de pasos previos, innecesarios en otros casos, donde la instalación es automática y no requiere más ajustes. En primer lugar, abriendo la carpeta Extras Apple y eligiendo Apple Laserwriter Software, se accede a la Utilidad de Impresora de escritorio, donde aparecerá la lista de impresoras, en la que se eligirá la de USB. Una vez hecho esto, en el archivo Postscript Printer Description (PPD), habrá que cambiar la opción Genérico a la de Lexmark Optra E310, seleccionándola y aceptando en la opción Auto Setup, creando la impresora en el escritorio. Concluido este proceso, ya se dispone de la utilidad completa para comenzar a imprimir.

El principal argumento de la Lexmark Optra E310 es el de su velocidad. Trabajando a resoluciones de 600 ppp (máxima aceptada), logra ocho páginas por minuto, con una calidad muy buena en documentos de texto simple. En cuanto a nivel de gráficos, la impresora logra una buena calidad de imagen que, tratándose de tecnología en blanco y negro, resulta sorprendente. No aparecen efectos de banding, por ejemplo, y en tonos claros o sombras consigue calidades aceptables. En documentos lanzados en modo rápido (300 ppp), la impresión resulta aceptable, con velocidades de diez páginas por minuto. Desconectar el cable USB en pleno proceso de impresión no resulta dramático, y la impresora manda un mensaje de aviso, que al volver a conectar el cable, desaparece y permite continuar el proceso. Se trata de una máquina intuitiva y accesible, con un nivel de integración completo respecto al sistema, y que responde con fiabilidad y solidez. Un detalle que posiblemente a algunos usuarios extrañará, es el olor que despide la impresora, un poco más fuerte que el habitual en un sistema láser, pero que no supone mayor inconveniente.

Epson Stylus Photo 1200

Basta con dar los primeros pasos en la instalación del software para darse cuenta de que esta impresora es espectacular. La facilidad con que se dispone del controlador en el escritorio es una virtud que pocos modelos han sabido ofrecer sin necesidad de ajustes o búsquedas de extensiones de impresora por el sistema. La maniobra de instalación del controlador no lleva más de cinco minutos, tras los cuales se puede imprimir realmente. Pero es entonces cuando Stylus Photo 1200 da un paso más allá y sorprende con una calidad de impresión excepcional, gracias a la tecnología propietaria Advanced Micro Piezo, que incorpora en la gama media-alta de sus impresoras, y que logra un tamaño de gota preciso, de sólo seis picolitros de volumen, cuando en otras impresoras de tinta se utiliza un grosor de 10 a 12 picolitros, como en los modelos de Lex