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La evolución de la tecnología de impresión ha conseguido acercar hasta cualquier usuario y en poco tiempo, máquinas con una calidad y prestaciones hasta hace poco impensables en impresoras destinadas al mercado doméstico. Se trata de impresoras de inyección de tinta que han conseguido superar sus ya antiguas limitaciones en cuanto a velocidad y, sobre todo, en cuanto a calidad. Estas impresoras son hoy dispositivos manejables y ágiles, complementos perfectos de una estación gráfica doméstica, o periféricos muy apropiados para su uso en una pequeña oficina o departamento.

Para que cualquier proceso de edición gráfica se complete con éxito, es importante que el dispositivo de salida proporcione la máxima calidad posible. En el caso de las impresoras, el primer dato que suele tenerse en cuenta es la resolución máxima de salida (que es el número de puntos lineales por pulgada que es capaz de reproducir en papel la impresora). Cuando más alto es este valor, los puntos son más pequeños y la imagen tiene más detalle. Pero este dato es relativo, ya que (como se comprobará a lo largo de esta comparativa) una mayor resolución no siempre significa mayor calidad. Sobre la calidad final influyen otros factores como la propia tecnología de impresión, y el modo en que las tintas actúan sobre la superficie de impresión. Por ejemplo, Epson utiliza en algunos modelos seis tintas en lugar de las tradicionales cuatro, y con esas dos tintas extra consigue un efecto de tonos contínuos, compensando el color en las zonas de transición al dar una sensación parecida a la que se produce en la impresión por sublimación. A la hora de la verdad la jerga técnica y los datos numéricos no demuestran nada más que teoría: hay que dejar paso a la práctica.

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 HP DeskJet 970cxi

La apuesta de HP en el mercado de la calidad fotográfica para Mac tiene varios exponentes, pero la DeskJet 970cxi es la máquina más potente a priori y con la relación calidad-precio más atractiva de la gama HP. Con una resolución de hasta 2.400 ppp, la impresora dispone, de entrada, de una ventaja adicional respecto a sus competidoras, pues DeskJet 970 es el modelo con más alta resolución de HP en este segmento, junto con el modelo de Oki. Si se tuviese que comparar con un rival directo, sería la Epson Stylus Color 1160, a la que se acerca en prestaciones, aunque no iguala, ya que el modelo de Epson es, para empezar, de formato A3.

La tecnología propietaria PhotoRET en su tercera generación, permite obtener resultados de gran calidad en documentos de volumen notable que necesitan dar de sí toda la potencia de la máquina. Por ejemplo, un documento Photoshop de 35 MB en el modo de máxima calidad tarda 10 minutos en imprimirse, con un buen resultado de color, aunque con ciertos efectos de pixelado en zonas de contorneo y curvas. El papel sobre el que se imprimen los documentos permanece seco siempre que se trate de papel HP. A este respecto, se puede configurar el tiempo de secado a través del efectivo software que incluye, aunque por muy rápido que sea, no suelen darse problemas. Este ha sido uno de los puntos tradicionalmente más débiles de las impresoras de chorro de tinta: la humedad que se genera en el papel al empaparlo de tinta, pero cada vez se está perfeccionando más ese defecto, y este es uno de esos ejemplos.

La DeskJet 970 emplea un cartucho de cuatro tintas más uno de tinta negra, que son suficientes para generar tonos contínuos aunque algo "granulados", si tenemos en cuenta otras impresiones sobre otros modelos similares, por ejemplo, los de Epson Stylus Photo 1200. Algo a destacar, es que la impresora resuelve mejor el aspecto de la definición en las impresiones, que el del contraste de los colores, que resultan algo oscurecidos, a pesar de trabajar con perfiles ColorSync. Especialmente, las zonas más claras son del todo logradas, y conservan los detalles. La impresora de HP demuestra un gran nivel en la valoración referente a equilibrio entre velocidad y calidad final. Otro de sus puntos fuertes es la posibilidad de imprimir a doble cara, gracias a un práctico módulo que se coloca en la parte posterior de los rodillos de impresión, que funciona perfectamente, siendo un mecanismo sencillo que se quita o se pone según las necesidades. La impresora se maneja con agilidad notable con documentos de texto, y también con Quark XPress, donde alcanza un nivel en color aceptable y una impresión nítida de los tipos, aunque con un colores algo apagados, poco contrastados y faltos de brillo. Con un peso muy contenido, dispone de detalles muy cuidados, como son los pasos a seguir en el proceso de instalación presentes en el software controlador, que aunque algo austero, dispone de opciones interesantes para tratarse de un modelo de menos de 65.000 pesetas, como el control del nivel de tintas o el calibrado y limpieza de los cabezales.

Lo mejor: el tamaño y la velocidad con documentos de texto. Impresión a doble cara.

Lo peor: colores algo oscuros y predominio de tonos magenta en las impresiones.

De las cinco impresoras probadas en este artículo, todas menos una son de inyección de tinta, una tecnología sencilla que se perfecciona cada vez más, limando los puntos débiles que tradicionalmente presentaba. Su funcionamiento se basa en que los cartuchos de tintas líquidas disponen de una pequeña bomba de expulsión. En cada uno de los puntos por los que se expulsa la tinta, una corriente eléctrica pone en ma