A comienzos de año, coincidiendo con la Macworld Expo, Apple presentó el iPod Shuffle, un reproductor musical basado en memoria Flash económico con el que espera hacerse con una importante parte de este segmento que supone un 30% del mercado total de reproductores.

El dispositivo, disponible en versiones de 512 MB y 1 GB de memoria, se presenta en una cuidada caja de un llamativo color verde con la estética de sus anuncios en papel y en la web. Dentro de esta caja, tres compartimentos simétricamente colocados, presentan el iPod junto a los ya clásicos auriculares blancos (que son casi ya un signo de identidad) y una tapa que atravesada por un cordel del mismo color que permite llevar el iPod en el cuello. También se incluye una tarjeta con algunas indicaciones básicas sobre su funcionamiento y un CD-ROM en el que se incluye la última versión de iTunes. Con sólo 22 gramos de peso y 9 mm de grosor, el acabado del reproductor es inmejorable y de aspecto informal. Al tacto sorprende su robustez y lo liviano de su peso.

En la parte frontal, al estilo de sus hermanos mayores, tiene una rueda que incluye todas sus principales funciones de control, aunque no se trata de una rueda de desplazamiento ya que no tiene pantalla, sino simplemente de botones.

En la parte superior e inferior de esta “rueda” se encuentran los botones para subir y bajar el volumen, mientras que en los botones situados en la izquierda y en la derecha permiten avanzar o retroceder por las canciones. Si se mantiene pulsado sin soltar alguno de estos botones se avanza o se retrocede dentro de la canción reproducida, reservando la parte central para control de inicio y pausa en la reproducción. Adicionalmente, si se pulsa durante tres segundos en el botón central se establece el bloqueo de todas las funciones.

En la parte posterior cuenta con un botón con tres posiciones: apagado, reproducción en orden y reproducción aleatoria, siendo esta última la que da nombre al reproductor y sirve como base de la campaña de Apple.

El control resulta impecable y el paso de canciones es instantáneo, lo que hace que se puedan avanzar canciones de manera muy rápida. Por el contrario, el avance rápido dentro de una canción no está muy bien conseguido y tarda un poco en “despertar” desde la posición de apagado (no así desde la pausa, desde la que se activa de manera inmediata).

Luces a cambio de menús

Para compensar la falta pantalla y de menús, se ha incorporado un diodo luminoso que responde a cualquier acción con un código luminiscente. Así, cada función se ve representada mediante la luz dentro del frontal de la carcasa, que ayuda a conocer en la situación en la que se encuentra el reproductor. La iluminación durante 2 segundos en color verde representa el inicio de la reproducción, mientras que para la pausa se ilumina en el mismo color durante un minuto; finalmente, en el caso del bloqueo y desbloqueo, la luz responderá con tres parpadeos rápidos, en verde para el primero y naranja para el segundo.

Para conocer los cuatro estados de carga de la batería en su parte posterior, cuenta con un botón en la parte posterior, bajo el selector de tres posiciones, que al pulsarlo indica el estado de carga de la batería: verde indica un buen nivel de carga, naranja indica poca carga y rojo indica que se debe recargar. Por último, si no se enciende en absoluto, significa que el iPod está totalmente descargado.

Autonomía

En las especificaciones del iPod shuffle, Apple declara 12 horas de reproducción sin pausa. En las pruebas realizadas, el iPod ha conseguido más de 14 horas sin dar síntoma agotamiento, aunque no hay que olvidar que, al tratarse de una batería recargable, conforme se vaya dando uso al equipo esta irá perdiendo autonomía. La recarga se realiza a través del puerto USB, lo que significa que hay que conectarlo a un puerto alimentado o adquirir un alimentador opcional (tiene un precio de unos 30 EUR). A pesar de que es una forma sencilla de recargar el iPod, obliga a depender de un ordenador para realizar la operación.

Lleno, por favor

La esencia de este iPod, al igual que en los modelos superiores, se encuentra en el software iTunes y en la facilidad con la que se transfieren los archivos de música: basta con quitar la tapa de la parte inferior y, como si fuese una llave de memoria, conectarlo a un puerto USB del Mac para que se abra iTunes y se pueda realizar la transferencia de las canciones que se desee. Esta transferencia se puede realizar de forma manual o usar la característica Autofill (auto relleno). Mediante esta función, iTunes transfiere una cantidad exacta de archivos para llenar la memoria del iPod con canciones seleccionadas de forma aleatoria de toda la biblioteca o de una lista determinada. Asimismo, puede seleccionarse una mayor prioridad para las canciones mejor puntuadas en iTunes o hacerlo de forma completamente aleatoria.

El iPod shuffle pude usarse también para transferir archivos y, en las preferencias del iPod de iTunes, puede asignarse la cantidad de memoria que se desea para almacenar datos y la utilizada para las canciones. Otra característica interesante para mejorar el número de canciones que caben en el reproductor es la posibilidad que ofrece iTunes con el iPod shuflle de convertir sobre la marcha los archivos de mayores velocidades de datos al formato AAC con 128 Kbps. De este modo, si tienes canciones almacenadas a mucha calidad en el Mac, no se reducirá el número de canciones que caben en el iPod. Por desgracia, esta opción lleva consigo una mayor lentitud en la transferencia de canciones y deja a la aplicación algo falta de respuesta mientras se realiza el proceso.

Por otro lado, la sensación de velocidad en la transferencia de archivos entre iTunes y este iPod, ha resultado inferior a lo esperado por un puerto USB 2.0, y más lenta que con los iPod conectados por FireWire.

En la práctica

La gran incógnita del iPod shuffle se encontraba en si la ausencia de pantalla afectaría a su manejo o pudiese en algún momento resultar frustrante. En los ya olvidados walkman y reproductores de CD nunca resultó imprescindible una pantalla y con el iPod shuffle hay que decir que tampoco se echa en falta. Si has creado buenas listas de reproducción en tu Mac y has llenado con buen criterio el iPod shuffle, puedes disfrutar plenamente de tu música. Si se suma la facilidad en la gestión y transferencia de una selección de tu música favorita, el eslogan que propone Apple (“la vida es aleatoria”) es todo un acierto.

La calidad de reproducción es sobresaliente, con ausencia de distorsiones en los máximos volúmenes. El ajuste del volumen realizado por iTunes al importar una canción evita los cambios bruscos en el volumen que suele haber entre las canciones grabadas en diferentes CD.

Conclusión

El iPod shuffle hace las delicias para cualquier usuario que quiera un reproductor de música económico, sin complicaciones y para llevar siempre encima. También resulta ideal como complemento al iPod o al iPod Mini, o simplemente como regalo. La ausencia de extras como puedan ser grabación de voz o la pantalla de control se ven compensadas por su sencillez de manejo, la gestión de las librerías musicales, la cuidada estética y la batería integrada.

iPod Shuffle

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Calificación: *****/9,0 (Producto recomendado)

Lo mejor: Sencillez de manejo e integración con iTunes. El precio.

Lo peor: El avance rápido dentro d