Por fin, el esperado Mac OS X Tiger ya está instalado en todos los Mac que salen de fábrica y en la mayoría de los Mac de los usuarios más inquietos (por supuesto, quedan los despistados, los conservadores, los que dudan de si su máquina podrá hacerlo funcionar con soltura, los que esperarán a su próxima máquina, los que no han tenido un ratillo para instalarlo o para ir a comprarlo…). Las primeras impresiones con el nuevo sistema son excelentes y aunque siempre se dan las típicas incompatibilidades y pequeños fallos de las versiones recién estrenadas (de hecho, muchos habrán instalado la primera revisión 10.4.1), la mayoría llevamos casi un mes en el que, de cuando en cuando vamos diciendo ¡oh! o ¡ah!, cuando nos encontramos con una nueva característica o con un nuevo detalle de Tiger que no habíamos visto. En unas semanas más nos habremos acostumbrado de tal manera, que sólo pensar en volver al felino anterior nos parecerá como regresar a la prehistoria: ¿cómo habíamos podido estar sin carpetas inteligentes? ¿o sin las búsquedas de Spotlight? ¿y sin las carpetas de grabación?… Apple está demostrando que tiene capacidad de innovación suficiente para mejorar su sistema operativo y mantenerlo, de momento, bastante por delante de Microsoft. Es cierto que la fanfarria mediática acerca de Tiger ha disminuido de volumen tras su lanzamiento y que ahora las miradas se dirigen hacia Longhorn. La industria se pregunta si Tiger va a servir para que muchos usuarios se planteen el cambio a Mac o si la inercia va a hacer que el público siga eligiendo los PC a pesar de los virus y los cuelgues, pensando que si Microsoft, con todo su poder y sus inmensos presupuestos, no puede hacer nada mejor, nadie puede hacerlo.

Los guiños del tigre. Además, Tiger incluye cada vez más tecnologías, herramientas y utilidades especialmente orientadas a seducir a determinados colectivos como los estudiantes (que tienen incorporado en el sistema una herramienta para crear y ver gráficos matemáticos y ecuaciones y un diccionario enciclopédico), los diseñadores (con la nueva versión del catálogo tipográfico), los investigadores, los músicos (las mejoras en la utilidad Audio MIDI y capacidades para manejar instrumentos MIDI a través de la red), las personas con visión o audición reducidas, etc. Algunas son herramientas que uno puede sustituir o ampliar con software de terceras partes, pero el hecho de que estén integradas en el sistema hace que, por ejemplo, un profesor de enseñanza secundaria que conozca Tiger no dude un segundo en recomendar un Mac a sus alumnos o que Apple consiga llegar a buenos acuerdos con escuelas para suministrarles equipos.

Desde luego es difícil adelantar el éxito que puede tener Apple a la hora de reconquistar cuota de mercado, a pesar de que hay muchos indicadores que apuntan a que ya lo está haciendo, pero la diferencia de calidad y experiencia de uso que ofrece en su sistema operativo y sus aplicaciones vuelve a ser lo que la compañía necesita para seguir conquistando usuarios.

¿Vídeo en los iPod?

Desde las primeras versiones del iPod, se ha especulado con la posibilidad un nuevo modelo del dispositivo con capacidades para reproducir películas como los que tienen Creative o Archos. Jobs siempre se ha mostrado en contra de ponerle vídeo al iPod. Sus palabras al respecto ha sido algo así como: “no veo que la gente tenga una necesidad imperiosa de ver películas en su reproductor portátil”. Aunque ciertamente, a la hora de analizar esas declaraciones, hay que tener en cuenta que el presidente de una compañía no puede plantarse y decir que a su producto estrella le falta algo importante y que encima no tiene previsto ponérselo en breve.

Sin embargo, las cosas cambian. En los últimos tiempos, la obsesión de Apple ha sido conseguir que el iPod sea un producto más asequible, una meta que ya se está consiguiendo: hoy tienes un iPod convencional por 200 EUR y un iPod shuffle por 100 EUR. Además, el negocio de la música en línea empieza a afianzarse y las productoras de cine están viendo que el futuro está también en la venta o alquiler de películas a través de Internet. Si un usuario está dispuesto a esperar una semana para descargarse una versión ilegal de una película con una herramienta peer to peer (con mala calidad y exponiendo la seguridad de su máquina), ¿no estará dispuesto a esperar un par de horas y pagar para descargar una versión legal? Pues bien, como decimos, parece que Apple está trabajando muy en serio en esto: sólo hay que ver la última versión de iTunes, con soporte ampliado para reproducir vídeo y con posibilidad de comprar videoclips musicales, o los últimos cambios en QuickTime para darse cuenta de que, tras la música, viene el cine por Internet y que el iPod con vídeo está a la vuelta de la esquina. Jobs puede seguir eludiendo el tema con sus agudas respuestas, pero esta vez parece que le hemos visto las intenciones (vaya, algo que, aunque sea de vez en cuando, nos encanta).

Renovación de sobremesa

Unos días después de poner a la venta Tiger, Apple ha renovado toda su gama de sobremesa (menos el Mac mini) con un poco más de velocidad de procesador, pero sobre todo, con mejoras en aspectos que empezaban a ser objeto de muchas críticas como la falta de equipamiento de serie, las unidades ópticas y la memoria RAM. Uno puede entender que Apple quiera que los equipos aparezcan con un precio muy asequible, pero al usuario no le hace mucha gracia encontrarse que tiene que ampliar la RAM, el disco, la unidad óptica o añadir la conexión inalámbrica y pagar un tercio más de lo que “parecía” en un principio. Los nuevos iMac, eMac y Power Mac vienen con bastante más de serie, lo que hace que el precio que ves en una publicidad sea una aproximación más exacta al precio real de la máquina. Además, parece que Apple ha conseguido equilibrar su producción con respecto a la demanda y ya no hace falta esperar un mes para tener un Mac nuevo… Aleluya.