Como cada año, el mes de noviembre que acaba de finalizar tiene como protagonista la celebración de SIMO, la feria de la tecnología que marca el inicio de la temporada navideña. Pues bien, una de las conclusiones que uno saca es que SIMO empieza a mostrar un importante desgaste en su planteamiento y en el planteamiento de las empresas que acuden. ¿Cuál es el objetivo de los expositores de SIMO? ¿Exponer sus productos al gran público? ¿Tomar unas cuantas referencias para cerrar la venta de un producto tras la feria?¿Tomar contacto con los profesionales? ¿Lograr unos cuantos planos en televisión para aumentar la imagen de su marca? ¿Mostrar al sector tecnológico la importancia y el buen estado de su compañía? ¿La foto en el stand con el alcalde? Es posible que lo que acaba perjudicando a la SIMO es querer ser referente de todo y servir para todo. No se puede querer dar espectáculo y montar un verdadero circo, para después lamentarse porque la presencia profesional ha sido muy escasa. Si uno va de paseo y le obsequian con un globo, un catálogo, una partida de marcianos y una actuación de teatro callejero, se queda encantado; pero si a lo que va es a buscar que le atienda un profesional, ciertamente, todo lo anterior no hace más que estorbar. Si hago una visita profesional, me da igual si el expositor tiene un stand de 2.000 m2 o si tiene una nave espacial instalada, lo que me interesa es que me atienda, que me muestre sus productos, que me haga una buena oferta. Por otro lado, SIMO se define como una feria profesional y no como un mercado, por lo que no es posible, como sucede en otras ferias como Apple Expo en París, que uno llegue a curiosear, vea un producto interesante (que además está de oferta), lo pague y se lo lleve a casa. Visitante contento y expositor contento: lo hemos argumentado mil veces, pero parece que no interesa.

SIMO sigue siendo el gran escaparate anual de la tecnología en nuestro país, el problema está en que no alcanza a satisfacer las expectativas de las empresas que se dejan una buena parte de sus presupuestos de marketing en la feria. Ni en el terreno profesional ni en el de consumo. Tras esta edición, hemos podido saber que algunas empresas grandes (muy grandes) de tecnología se están planteando si merece la pena acudir a una feria así a enseñar el carrito que hace la compra sólo o el perrito electrónico. No es por ser agoreros, pero SIMO tiene que empezar a pensar en renovarse si no quiere empezar a perder metros de exposición y de relevancia.

Navidades con iPod ¿y Macintosh?

Para la mayoría de las empresas de tecnología, la Navidad es la época en la que se cosechan los mayores beneficios y en la que se hacen las proyecciones para saber cómo va a marchar el año. En el caso de Apple, es casi seguro que va a tener un éxito rotundo con los iPod, pero, por mucho que el iPod pueda significar estos años, la compañía no puede basar eternamente su éxito en el reproductor. Antes de que la “fiebre iPod” llegue a su fin, la compañía tiene que aprovechar y mostrar que el reproductor es sólo uno de los productos fruto de su especial concepción de la tecnología y que el Mac y aplicaciones como iLife son el centro en el que converge toda esa innovación. Además, Apple tiene que empezar a entender que hay “espinas” que los usuarios Macintosh aceptamos sin problemas que en el mundo PC no se aceptan tan fácilmente, como esperar mes y medio para comprar una máquina. Así, esperemos que Apple se esmere al máximo para tener una buena cantidad de Macintosh preparados para recibir con los brazos abiertos a esos usuarios iPod y no les dé en las narices con quince días de periodo de entrega. Ya sabemos que para Apple, la prioridad número uno es ser rentable y hacer felices a sus accionistas y no aumentar su cuota de mercado, pero desaprovechar esta ocasión sería muy poco inteligente.

Delincuentes ¿sin saberlo?

Hace algunas semanas, la Policía detenía a 90 personas en una operación contra la pornografía infantil. No por la venta de este tipo de imágenes sino por el delito de almacenamiento, tenencia y distribución. Dejando a un lado por un momento todo lo que tiene de terrible (si es posible), uno de los detalles que nos llamó la atención fue el hecho de que algunos de los detenidos alegaban que esas imágenes eran para su “consumo personal” y no para comerciar con ellas, pensando que así estaban exentos de cualquier delito. Sin embargo, el mero hecho de tener esas imágenes en su disco duro o guardadas en CD o DVD les convertía en delincuentes. Así, lo terrible no es sólo lo que hacían sino que además estaban convencidos de que era algo perfectamente legal mientras no se dedicasen a comerciar con las imágenes que almacenaban en sus ordenadores (lo que a uno le escandaliza encima es que tampoco les parecía nada extraordinario, a ellos les gusta ver esas imágenes como a usted le puede gustar ver un partido de fútbol).

Se trata de un ejemplo más de cómo la tecnología e Internet hacen nos tengamos que replantear algunas cosas que antes posiblemente no nos preocupaban porque el mundo “material” nos protegía de ellas. La tecnología nos da la posibilidad de hacer con facilidad muchas cosas que no sólo no son éticas sino que son ilegales. Hace algunos días se presentaba también un juego de ordenador en el que el jugador recrea el asesinato de Kennedy en el papel, nada menos, de su asesino. Era evidente que la polémica había de desatarse. A algunos les parecerá que igual da matar romanos o marcianos, pero para la mayoría (y que le pregunten a los familiares de Kennedy) se trata de algo muy distinto que va más allá de un problema de buen o mal gusto. Decir que se trata de un juego como cualquier otro es lo que puede provocar que un chaval se extrañe después de que acumular unas imágenes que, al fin y al cabo, están en Internet.

Por suerte la revolución digital, está haciendo que los usuarios (la población, al final) empiecen a hacerse muchas preguntas sobre las cosas que son éticas, las que no lo son, las que son legales y las que son un delito. ¿Es delito descargar música de un P2P? ¿Si mis hijos juegan a un juego de ordenador violento se harán violentos? En Macworld nos hemos hecho también esas preguntas y en breve les ofreceremos un completo artículo con las respuestas que estaba buscando. Quizá, en unos años, habremos superado esta “fiebre de adolescencia” de la era digital y hayamos podido ir dando respuestas a todas las preguntas que ahora nos asaltan a cada paso.