El mundo informático se está dividiendo en dos grandes modelos: abierto y cerrado. cada uno de esos modelos representa una concepción distinta del desarrollo de la tecnología y de su función social. Y el enfrentamiento promete ser duro.

El modelo abierto propone la tecnología como un bien público, el modelo cerrado la considera un bien privado. Por un lado se proponen iniciativas como el software libre y por el otro, se investigan tecnologías que protejan la llamada “propiedad intelectual”. Pero vayamos por partes.

El modelo cerrado

Comencemos por el modelo cerrado o tradicional. En este modelo, la tecnología y el conocimiento que la hace posible son considerados como una propiedad. Es un modelo comercial. Las empresas que las crean venden a los usuarios el derecho de uso, no la tecnología en sí. Las prácticas empresariales van dirigidas normalmente a proteger esa propiedad y a evitar que terceros puedan explotarlas del mismo modo. Es un modelo competitivo porque el objetivo es ser el único que pueda ofrecer una determinada solución y el desarrollo se produce como forma de adelantarse a los competidores.

El modelo abierto

El modelo abierto se contrapone al modelo cerrado porque considera la tecnología y el conocimiento como un bien público, una especie de recurso natural que no es propiedad de nadie, pero que todos pueden explotar y aprovechar. Es similar al modelo del conocimiento científico en el sentido de que las aportaciones individuales enriquecen el corpus de conocimiento compartido, del que se puede beneficiar el conjunto de la comunidad. Es un modelo colaborativo, porque el objetivo es implicar a los propios usuarios en su desarrollo.

Atomos y bits

Los átomos, son pedazos de materia. Si nos llevamos un trozo de materia, en su lugar quedará un hueco. Si necesitamos una copia de un producto material tenemos que tomar un trozo de materia de otra parte para construirlo (y ese trozo dejará un hueco), la copia es distinguible del original y el coste de cada copia es constante.

¿Pero qué pasa con los bits? Si nos llevamos un montón de bits, en su lugar no quedará un hueco (el bit no es físico, nos llevaríamos su soporte físico y éste es el que dejaría el hueco). Al hacer una copia de un montón de bits, el resultado es indistinguible del original y podemos hacer un número de copias indefinido a un coste pequeño y decreciente.

Otra importante diferencia entre átomos y bits tiene que ver con las herramientas necesarias para fabricarlos y distribuirlos. Los productos físicos suelen necesitar grandes cantidades de materia, en forma de herramientas e instalaciones, para fabricarlos. No está al alcance de cualquiera.

Por otro lado, para producir y distribuir bits se necesitan relativamente pocos medios. En realidad, gracias a Internet, generar y distribuir productos como conocimientos o software es decididamente barato.

El problema del modelo cerrado vendiendo bits

Esta explicación viene a cuento de que no parece muy razonable aplicar los mismos modelos comerciales a ambos tipos de productos. Esto ocurre en el modelo cerrado, en el que los productos lógicos reciben más o menos la misma consideración que los productos físicos. Incluso con más restricciones ya que no se pueden prestar, alquilar, redistribuir o difundir públicamente.

Pero hay contradicciones. Si adquieres un programa en CD o un libro, obtienes la propiedad del soporte, pero no del contenido que, por otra parte, es lo que tú necesitas. Lo que obtienes es el derecho a usar el software o leer el libro, que quizá sea suficiente en muchos casos, si no en la mayoría.

Más contradicciones. Las actualizaciones de un producto de software, ¿son otro producto o se trata del mismo? En su afán de mejorar los productos, los fabricantes crean nuevas versiones bajo el mismo nombre. Pero, si un usuario adquiere la licencia de uso de un producto, ¿por qué debe renovarla para usar una nueva versión? Y si no la renueva, ¿por qué puede verse forzado a ello porque el fabricante ha introducido incompatibilidades entre unas versiones y otras?

En el caso de un producto físico, el nuevo no elimina el viejo (puedo comprar un G5 y seguir utilizando mi G4), pero en los productos no físicos, el nuevo sustituye y elimina el anterior. Los fabricantes pueden justificarse alegando que el precio de una actualización es menor que el precio del producto completo. Sin embargo, el concepto sigue siendo problemático si se consideran todas las limitaciones que el fabricante impone al usuario.

La solución abierta

El modelo abierto trata de superar estas contradicciones asumiendo la facilidad de copia y transmisión como una ventaja y no como un inconveniente o una amenaza. Lo que propone es que los productos intelectuales, como el software, sean abiertos. Al adquirir un producto se adquiere no sólo el derecho a usarlo, sino incluso el derecho a distribuirlo o modificarlo. El soporte físico es secundario, así que se puede distribuir sobre un soporte concreto o bien a través de Internet para que el usuario lo pase al soporte que le interese.

Se ha introducido el concepto de copyleft para expresar que al usuario se le ceden todos esos derechos (siempre que éste los ceda también en su momento). La mayor parte de usuarios no ha aprovechado la ocasión para robar la propiedad intelectual de los contenidos (o sea, atribuirse su autoría), sino para acceder a un conjunto de conocimientos y herramientas útiles.

Desde el modelo cerrado se plantea, sin embargo, una pregunta: ¿puede uno obtener beneficios económicos basándose en un modelo abierto? Tendremos que responderles dentro de un mes.