El dato, ofrecido en la presentación de resultados de Apple, que muestra que la compañía vende ya un número mayor de iPod que la suma de todos los modelos de Macintosh, ha dado la vuelta al mundo de la tecnología y ha generado un buen reguero de “tinta electrónica”. Parece como si una gran parte del mundo tecnológico estuviese de acuerdo con el éxito del iPod y del negocio de la música creado por Jobs, pero deseando a la vez que eso sirva para denostar a la parte más importante del negocio de Apple. Así, la broma de turno es el titular de la edición electrónica del New York Times: “Ah, sí, también venden ordenadores”. Muy bien, como diría Guy Kawasaki, el evangelista de los viejos tiempos de Apple: “puedes ignorar o denostar la importancia de la competencia, pero eso no significa que tus clientes lo hagan”.

Una de las afirmaciones que se hacen en el artículo citado es que el tremendo éxito del iPod no está haciendo crecer la demanda de ordenadores Apple, cuyo ritmo de crecimiento es incluso menor que el de la media de la industria. Por suerte, se trata de una afirmación complicada de argumentar. Parece que se ha tratado simplemente de hacer un razonamiento del tipo: “Cada x iPod que se venden, hay un usuario que decide cambiarse a un Mac. Así, como se han vendido n iPod, debería haber n/x nuevos usuarios decididos a adquirir un Mac”. Sin embargo, no se puede establecer una relación inmediata ni directa entre los iPod que están en manos de usuarios PC y su eventual deseo de cambiar de plataforma. Un usuario Windows puede elegir un iPod por cualquier razón y ser muy feliz utilizándolo con iTunes y su PC. Si me apuran, si lo único que hace es eso, será casi tan feliz como sería con un Mac. Parece poco razonable pensar que a la mañana siguiente de adquirir un iPod vaya a vender su PC para comprar un Mac. Sin embargo, es casi seguro que, si ha adquirido un iPod y está contento (o muy contento), en su próxima adquisición de un ordenador es probable que al menos valore la posibilidad de adquirir un Mac. Así, es posible que a la larga, el iPod revitalice el mercado doméstico de Apple, pero no desde luego de forma inmediata.

Apple todavía vive del Mac

Otro dato a tener en cuenta es que, de momento, incluso con el éxito del iPod, el 90 por cien del negocio de Apple son los Mac y productos relacionados como el software, los sistemas operativos de sobremesa y servidor y otros periféricos. Así, no es probable que Apple se tenga que reconvertir de momento en un fabricante de reproductores MP3. Apple sigue poniendo su talento para crear tecnología atractiva útil y sencilla de usar en los Mac, en el sistema operativo, en las aplicaciones y, por supuesto, el iPod. Con eso, lo que hace es sencillamente ganar dinero (algo muy importante), pagar a sus empleados, el alquiler de sus oficinas, etc. (vaya, como cualquier empresa) y reinvertir una buena parte de ese dinero en seguir investigando para poder seguir creando tecnología atractiva útil y sencilla.

De cine

Parece que el mercado de la edición de vídeo profesional empieza a rendirse ante las novedades que ofrece Apple y en la última edición de la feria NAB, uno de los grandes triunfadores ha sido Motion, la nueva aplicación para la creación de animaciones, títulos y efectos especiales. Final Cut, con más de un cuarto de millón de usuarios, empieza a ser uno de los estándares más extendidos en la edición de vídeo y lo que viene para el futuro próximo es nada menos que la edición HD de sobremesa. Para un usuario doméstico puede ser irrelevante porque seguirá de momento con su MiniDV, pero para una pequeña productora de, el salto a la alta definición está muy, pero que muy cerca. Estamos hablando de tener la misma sencillez de uso que con el formato DV y una calidad de vídeo comparable a la del cine: conectas el cable FireWire (eso sí en una máquina de gama alta)… y a crear.

Hace algunos días pudimos asistir a una presentación de Apple en FNAC en la que el actor Jordi Mollá nos mostró alguna de sus creaciones usando un Mac y una cámara MiniDV… sencillamente impresionante. Une una buena idea con un Mac y el resultado está asegurado. Lo mejor es que cualquiera puede sacar su propio talento, sin ser Jordi Mollá o Bigas Luna, o cualquier otro creador conocido y hacer cosas tan inteligentes y creativas como las que en Macworld estamos recibiendo para nuestro certamen de creación de vídeo (del que pronto tendrán noticias y quizá alguna sorpresa).

Renovación portátil

Apple ha aprovechado el “tirón” de la NAB para anunciar también sus nuevos portátiles que, como era de esperar, siguen equipando procesadores G4. La sorpresa habría sido lo contrario: no hay más que ver en marcha un Xserve G5, bastante más grueso que un portátil y con sus entradas de aire como si fuese un Fórmula1, para entender que todavía no hay forma de meter un G5 en un portátil razonable. Quienes hayan podido probar la potencia de los portátiles más recientes y los G5 de sobremesa habrán visto que todavía hay trabajos para los que hace falta la máxima potencia, aunque cada vez son menos. Los portátiles de Apple, aunque sigan equipando procesadores G4, incrementan paulatinamente sus prestaciones y son máquinas perfectas para muchas tareas que hace poco estaban reservadas para máquinas de sobremesa (como la edición de vídeo o la edición de música y sonido multipista). Lo que sucede es que, tareas que antes estaban restringidas a estaciones de trabajo propietarias (animaciones 3-D de alta calidad, los efectos especiales o el vídeo de alta definición) empiezan a ser asequibles por los Mac de sobremesa de gama alta. Así, para según qué tipo de usuarios la elección es hoy muy difícil. Si lo que quieres es la potencia de un G5 en un portátil, parece que hoy está todavía difícil, pero no te desesperes porque llegará (esperemos que entonces Apple tenga también una máquina de sobremesa con la que hacerte dudar).