Puede que cuando es-té leyendo esto Apple haya presentado en sociedad su flamante, deseado y evolucionario iMac de pantalla plana. O puede que no. Es posible que el producto anunciado sea un volatiliza pentiums con velocísimo procesador G5 a 1,6 Gigaherzios, o más. O puede que no, vaya usted a saber.

El 2002 se anuncia pletórico de emociones duras (no sé si se pilla el retruécano translingüístico) porque durante los meses de noviembre y diciembre hay un montón de gente dándole a la húmeda o a la tecla con logorreica fruición. Ni más ni menos que la empresa subcontratada por Apple para fabricar el hipotético (a la hora de escribir esta columna) iMac 2 ha decidido airear a los cuatro vientos que va a utilizar un millón de pantallas planas para cumplir ese pedido, noticia amplificada por analistas y sitios especializados.

Ya vienen los Reyes

La Macworld Expo donde presuntamente será anunciado ese iMac 2 viene coincidiendo con la fiesta de Reyes Magos, así que cabe preguntarnos si los maqueros hemos sido buenos y nos merecemos el regalo de un nuevo juguetito.

A lo mejor deberíamos albergar ciertas dudas ya que a muchos nos han pillado en renuncio con el iPod, ese aparatillo para escuchar “emepetreses” que cuesta “una pasta” y que tantos desean secreta o públicamente. Digo lo del renuncio porque todo el personal maquero que ha criticado el alto precio de la maquinita ha recurrido a los mismos argumentos que los “peceros” esgrimen cuando de discusiones entre plataforma se trata, a saber:

Es muy bonito, pero el mío me costó la mitad y aunque sea de plástico malo y no se oiga tan bien sirve lo mismo.

O sea, que igual no nos deberíamos extrañar si en vez de iMac plano nos aparecen con otro iMac rechonchito con más procesador, memoria y disco. Nos lo tendríamos merecidos como maqueros de poca fe.

Es plano, ¿y qué?

No tengo ni idea de lo que nos puede deparar un iMac 2. Hay mucha gente en el gremio de los opinólogos del Mac que piensan que hay que renovar por completo el género ante la saturación del mercado. Añaden que no sólo vale con una cara bonita nueva, es decir, el interior tiene que tener más enjundia.

Vale que un diseño basado en un monitor plano significaría un factor importante de por sí. Primero, por lo espectacular que puede ser. Segundo, por el ahorro de espacio que supone en una mesa de trabajo. En ese aspecto, el equipo de diseño de Apple está sobradamente capacitado para deslumbrar al mundo, así que no esperamos menos de estos chicos.

Personalmente tampoco tengo muy claro qué podría aportar un ordenador que fuese realmente nuevo. No me basta con que le metan un procesador mejor o más memoria, o grabadora de DVD: eso no lo hace revolucionario. Se ha hablado de una pantalla desmontable con la que trabajar directamente (lo que llaman un WebPad, vaya usted a saber por qué), creo que incluso con reconocimiento de escritura. No estaría mal, sólo que saldría probablemente más caro que el más potente de los G4, me temo, y eso no cuadra con que el iMac sea el equipo de consumo.

Jugando a predecir

Jugando a predecir uno tiene grandes riesgos de equivocarse. Cuando lea este artículo probablemente la respuesta ya se habrá hecho pública, por lo que algunas de las cosas que acaba de leer pueden parecerle ridículas, o no.

Por ejemplo, es probable que el precio de ese nuevo iMac se eleve bastante por encima de lo que algunos considerarían deseable. Por la misma razón, podría ocurrir que Apple mantenga una temporada más una gama baja de iMac en formato convencional para poder tener un producto por debajo de los 999 dólares.

También, por la misma razón, hay quien espera que Apple justifique esa nueva banda de precios con prestaciones o características realmente nuevas y espectaculares que ahora mismo ni se nos ocurren. Aunque es posible que no sea así, dado que la compañía californiana no está aportando ese tipo de novedades, sino que más bien está redefiniendo conceptos existentes dotándolos de un nivel de calidad, facilidad de uso y estética de los que carecían. Lo que no está nada mal, por otra parte.

Así que la “noche de Mac-reyes” del 2002 va a hacérsenos muy larga a los maqueros, como cuando éramos niños y no teníamos la seguridad de si nos iban a echar la bici de carreras con 7 marchas o la BH plegable, que para dar pedales venía siendo lo mismo. Claro que para fardar con los colegas... la de carreras, sin duda.

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