Por si el ambiente se estaba calentando más de la cuenta con respecto a las novedades que Apple presentaría en la Macworld Expo que se celebra este mes, el anuncio del abandono de la feria por parte de Apple y el que la conferencia inaugural no vaya a ser comandada por Steve Jobs ha sido todo un jarro de agua fría. Eso significa que, probablemente, Apple no va a realizar anuncios de importancia, que la feria tiene un futuro muy negro y que hay algo que no sabemos con respecto a Steve Jobs.

Para justificar su decisión, Apple argumenta que ya tiene más visibilidad en su web y en sus tiendas que en cualquier Macworld Expo. Algo en lo que cualquiera estará de acuerdo, porque a día de hoy (sobre todo en EEUU) puedes entrar en una tienda Apple o en un centro comercial y probar un Mac o encontrar fácilmente el software básico o los accesorios que necesitas. Del mismo modo, Apple sabe que no necesita una feria para tener titulares: con sólo una llamada de Steve, las televisiones, periódicos y revistas de gran tirada están deseosas de hacer el hueco necesario para cualquier cosa que quiera contar el máximo responsable de la compañía.

Sin embargo aunque las ventas de iPod no sufrirán por la ausencia de la Expo, al abandonar la feria que lleva celebrándose desde 1985, Apple les hace un flaco favor a los pequeños desarrolladores o fabricantes que no van a estar en una tienda Apple y sí encuentran en la feria un trampolín para que sus productos sean vistos por profesionales o por los medios de comunicación. Macworld Expo ha sido siempre una feria más para las terceras partes que para Apple, pero eso no significa que a Apple no le interese (a nos ser que ya no le interesen las terceras partes o desarrolladores).

Una keynote sin Jobs ¿preludio de una Apple sin su cofundador?

Además de que Apple anuncie su abandono de la feria Macworld, también ha causado mucho impacto el anuncio de que será Phil Schiller, responsable de marketing de Apple, y no Steve Jobs quien vaya a comandar la presentación inaugural de Macworld Expo. Las interpretaciones que se han hecho de este anuncio son diversas. Según el popular semanario Fortune, el que Steve no dé la conferencia significa que se avecina un cambio de liderazgo y apunta a que, si bien los que seguimos a Apple “desde fuera” admiramos el trabajo, la visión y hasta la personalidad de Steve Jobs, las cosas dentro de la compañía son algo distintas y la cúpula directiva puede estar buscando ya la forma de quitar de en medio a su cofundador (o al menos de la primera línea) para preparar un posible futuro sin él.

Otros analistas afirman que “el espíritu de Steve Jobs” ya se ha institucionalizado en Apple, lo que significaría que la compañía ya no necesita de su cofundador y máximo responsable para seguir su camino de éxitos. Steve Jobs es el icono de los aficionados a Apple “de toda la vida”, pero no significa gran cosa para los consumidores en general. Apple es ahora una empresa cuyo objetivo es el gran consumo y no esa base de usuarios aficionados al Mac o “maqueros”, por lo que, en consecuencia, la figura de Steve Jobs ya no tiene tanta importancia. Del mismo modo, algunos opinan que el carisma de Jobs ha sido importante para recuperar ese espíritu y para traer de nuevo talento a la compañía, pero a día de hoy ya no es necesario.

Si Apple piensa así, seguramente se equivoca, o quizá se olvida de que, por extraño que parezca, a veces una sola persona es la pieza clave para el éxito de un grupo de docenas o miles de personas (en este caso, el resto de los trabajadores de la compañía). Desde fuera de Apple es difícil saber qué parte de su éxito en los últimos años se debe a Jobs o que parte de responsabilidad puede haber en los errores de la empresa. Lo que la mayoría hemos visto en los años que llevamos siguiendo a Apple es que la diferencia entre la autocomplacencia y la decadencia, y la innovación y el éxito han venido unidas a una sola persona: Steve Jobs. Apple puede vivir sin su cofundador, y a día de hoy, con sus productos y los mapas de ruta ya trazados, casi hasta un idiota podría hacerla funcionar una buena temporada, pero lo que algunos no tenemos claro es que la capacidad para ver más allá de las reglas del marketing, las sesiones de grupo, las hojas de Excel y las cuentas de resultados, se pueda transmitir así como así. Quizá algunos piensan que una personalidad tan fuerte como la de Steve Jobs no es conveniente para dirigir la compañía o que quizá es mejor que no se asocie tanto una empresa a una sola persona, pero si yo fuese uno de los ejecutivos de la cúpula directiva de Apple, me lo pensaría dos veces antes de apartar a quien ha sido capaz de levantar la empresa no en una, sino en dos ocasiones.

Apple nota la crisis

Otra de las noticias que nos ha dejado trastocados es la que apunta a que Apple (que parecía mantener su imparable crecimiento a pesar del estancamiento del mercado), empieza a notar alguna de las consecuencias de la crisis. Según NPD Group, las ventas de Apple en las tiendas de EEUU en diciembre han disminuido un uno por cien con respecto al año pasado. La caída es debida al descenso de un 35 por cien, nada menos, en las ventas de Mac de sobremesa, lo que hace que, aunque los portátiles crezcan, el saldo sea negativo. Está claro que, entre las causas están el envejecimiento de las líneas de sobremesa (se esperaba una renovación del iMac y de los Mac mini para antes de Navidad que no ha tenido lugar) y el hecho de que los mayores crecimientos se están dando en las gamas más asequibles en las que Apple no parece estar interesada.

Apple sabe que tiene hoy las mejores bazas en sus portátiles y en dispositivos como el iPhone, pero sería poco inteligente por su parte no aprovechar sus fortalezas para competir en segmentos en los que los fabricantes están encontrando buena respuesta. Un ejemplo de esto son los mini portátiles económicos que analizamos en este número de Macworld. Esperemos que Apple no haya levantado definitivamente el pie del acelerador de la innovación y que pronto (quizá en esta última Macworld Expo) volvamos a ver nuevos y geniales productos por parte de la compañía.