El mundo del shareware y de las aplicaciones de dominio público o gratuitas es increiblemente grande, superando en cantidad a las aplicaciones comerciales y en muchos casos también en calidad.

No se trata de una panacea para todo tipo de necesidades, las aplicaciones que emplean la mayoría de los usuarios son, y seguirán siendo, comerciales. No existe un equivalente en el mundo shareware para los programas de autoedición, ni los de ofimática o edición de vídeo, pero si busca en el mundo de las utilidades, tanto las destinadas a mejorar la utilización del sistema como las orientadas a facilitar el manejo de otros productos, incluyendo el mundo de las comunicaciones y la multimedia, descubrirá que existe una importante cantidad de programas, normalmente de pequeño tamaño, que mejoran considerablemente el manejo del ordenador y del resto de aplicaciones.

Pese a que Mac OS X es un sistema operativo relativamente reciente, la lista de aplicaciones de este tipo ya se cuenta en centenares y aumenta constantemente. En las siguientes páginas se han revisado algunas de las utilidades que aunque no ocupan la portada de revistas ni varios CD, sin duda alguna son elementos importantes en conseguir que su utilización del sistema sea más eficaz y satisfactoria.

Pero para que este tipo de aplicaciones siga apareciendo recuerde que es importante respetar las reglas del juego y pagar las licencias shareware. De esta forma el catálogo de aplicaciones para Macintosh continuará siendo de primera calidad.

Freeware y Shareware

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Es importante entender la diferenCia entre unos y otros programas, ya que aunque todos ellos se pueden descargar de Internet y distribuirse libremente, no tienen las mismas obligaciones para el usuario.

Los programas conocidos como “dominio público” o freeware son aquellos que pueden usarse sin ninguna responsabilidad ni pago, es decir basta con bajárselos de Internet para poder usarlos sin limitaciones. Algunos de estos programas son iTunes o iMovie. Pero normalmente se trata de programas más pequeños, con usos más específicos y menos ambiciosos creados por personas que encuentran en la programación una fuente de diversión. Independientemente de quien haya creado este tipo de productos, usted no adquiere ninguna obligación si los usa, pero tenga cuidado porque su creador también se exime, en la licencia que acompaña al programa, de cualquier responsabilidad si el programa no funciona correctamente.

Los programas shareware tienen un concepto distinto. El objetivo de sus creadores no es solo divertirse, también es hacer dinero. Por ello sus programas tienen un precio, que hay que pagar si se quiere utilizar el programa.

Utilidades del sistema

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Se pueden considerar utilidades del sistema a aquellos productos que complementan o sustituyen elementos del sistema para que el manejo del Finder sea más cómodo y rápido.

Buscar más rápido. Una de las sustituciones que puede hacer es la referente a Sherlock 2. Nadie niega que esta aplicación sea muy versátil, pudiendo buscar tanto en su disco duro como en Internet, pero lo cierto es que la mayor parte de las veces el usuario sólo busca un archivo en su disco y Sherlock no destaca por su velocidad de arranque ni por la de búsqueda en el disco duro (sobre todo en ordenadores que no son de última generación).

Si no requiere de toda esta versatilidad, conviene que tenga a mano EasyFind (por ejemplo en el Dock-), un programa gratuito de Christian Grunenberg que ofrece una interfaz más simplificada que la de Sherlock, más rápida de arrancar y que en muchos casos es más rápida buscando que el producto de Apple, ya que aunque este último realiza búsquedas muy rápidas si tiene todo el disco indexado, la solución de EasyFind aun lo es más.

Cambiar de Dock. La utilidad Dock Switcher de Majed Itani permite tener varios Docks configurados y cambiar de uno a otro eligiéndolo de un menú de la aplicación. Este método no es útil para andar cambiando entre varios elementos que usa frecuen-te-mente, pero si tiene un conjunto de aplicaciones que emplea para, por ejemplo, edición de vídeo y otro para autoedición, puede cambiar en pocos segundos de uno a otro entorno y tener a su alcance las aplicaciones necesarias, pudiendo añadir y quitar elementos de cada uno de los Docks de forma independiente.

La versión no registrada de Dock Switcher es totalmente funcional pero limita a dos el número de Docks intercambiables.

Más información. Una de las opciones más criticadas de Mac OS X es el diálogo de obtener información de archivos y carpetas, ya que emula en parte al de Mac OS Classic y no da acceso a las nuevas opciones y preferencias que incluye Mac OS X. Por este motivo, han aparecido diversas aplicaciones que la complementan o sustituyen.

Una de ellas es FileXaminer, un programa de Gideon Softworks. Se puede utilizar como una aplicación independiente soltando sobre ella el icono a examinar pero es más útil emplearla como un menú contextual que aparezca pulsando Control-clic sobre el icono correspondiente a la aplicación y el instalador, que es la propia aplicación, ofrece un tercer método de acceso mediante atajo de teclado cuando se tiene el icono seleccionado.

Además de poder seleccionar y ver las opciones que muestra el diálogo de obtener información del sistema se incluyen muchas otras, como ver y modificar el tipo y creador de un archivo, los privilegios “set GID” y “set UID” de Unix e incluso modificar la fecha de creación y modificación del archivo.

Acceso a archivos ocultos. Los usuarios de Mac OS saben que además de los archivos que muestra la interfaz del Finder existen determinados archivos ocultos necesarios para el funcionamiento del sistema, y hay situaciones puntuales en las que resulta conveniente verlos para editarlos. Para ello existe la utilidad gratuita InVisibles. Al arrancarla aparece un diálogo con tres botones. Pulsando Visibles, convierte a todas las carpetas y archivos ocultos del sistema en visibles, pulsando Invisibles les vuelve a ocultar y pulsando Abbrechen, el programa sale sin hacer cambios.

Pequeñas aplicaciones

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Existe un elevado número de pequeños programas que los usuarios utilizan como complemento y ayuda en su trabajo junto a sus programas principales. Posiblemente el trabajo se podría realizar igualmente sin esas utilidades, aunque sería más difícil de completar.

Códigos de barras. Las personas que trabajan en artes gráficas disponen de un programa gratuito para resolverles uno de los pequeños problemas en el diseño de revistas, periódicos y cualquier tipo de diseño de embalaje, los códigos de barras de identificación del producto.

Se trata de barCodeCreator, un programa muy básico en el que el usuario introduce el código EAN13 del producto (sólo admite ese tipo de códigos) y el programa le genera automáticamente el código de barras correspondiente, que muestra en pantalla y que puede exportarse como PDF o EPS.

La introducción del código es un poco pesada, ya que hay que pulsar tabulador entre cada uno de los dígitos, pero este pequeño inconveniente compensa el resultado. Además el autor incluye el código fuente, por lo que las personas con conocimientos de programación pueden modificar y ampliar el programa.

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