Normalmente el Macintosh se suele relacionar con actividades de carácter creativo y se ha unido a universidades de humanidades. Sin embargo la realidad en ocasiones es bien distinta, llegando a convertirse un iMac o un G4 en el centro de las más avanzadas investigaciones científicas. Este es el caso del Centro Nacional de Biotecnología, afincado en la Universidad Autónoma de Madrid y perteneciente al CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). En dicho centro se promueve desde hace diez años la investigación en Biotecnología avanzada, centrando sus mayores esfuerzos en áreas de medicina, agricultura y medio ambiente. Para sus trabajos, los científicos usan mayoritariamente el Mac.

En este lugar, y con la ayuda de más de 300 Macintosh, se están llevando a cabo proyectos específicos enfocados al estudio de las proteínas y el genoma, desarrollo de herramientas bioinformáticas, control del crecimiento celular y cáncer, o a la construcción de vacunas para humanos y animales.

“Cuando el investigador está trabajando en el genoma humano, por ejemplo, el trabajo inicial se realiza en máquinas grandes como pueden ser equipos de Silicon Graphics basados en Linux”, afirma Gil Martín, responsable de la unidad de microinformática del Centro Nacional de Biotecnología. Según Martín es necesario realizar el primer trabajo en estas grandes máquinas porque las bases de datos científicas manejan ficheros de 200 o 300 GB. “Además estas bases se suelen duplicar cada ocho meses”, señala. A partir de aquí, todo el trabajo de investigación se realiza en el Mac.

“Prácticamente todas las máquinas de nuestros investigadores son Macintosh, aproximadamente el 90%. El resto son PC que controlan algunos microscopios por el simple hecho de que no existen dichos programas en Mac”, comenta Gil Martín. “En todo el centro, más del 80% de nuestro parque informático está compuesto por Macintosh”.

Entre los programas que se utilizan en el CNB se pueden encontrar nombres tan conocidos como Office, Photoshop, FileMaker o 4D; así como programas tan peculiares como RasMol, un software de visualización molecular, o ClustalX, una aplicación para construir y analizar árboles filogenéticos. “La mayor parte de estos programas científicos son gratuitos y se pueden descargar directamente desde Internet”, comenta Martín.

La llegada de Mac OS X. “Con Mac OS X se van a migrar muchas más aplicaciones a Mac OS. De hecho están empezando a aparecer muchos programas para Mac OS X” asegura Gil Martín. El único inconveniente que ve el responsable de la unidad de microinformática en Mac OS X es su seguridad. “Mac OS X es Unix y como tal está mucho más abierto. Me dan miedo los hackers, ya que Apache tiene muchos agujeros de seguridad”, comenta Martín.

Vídeo digital, Airport y futuro. En el Centro Nacional de Biotecnología se invierten anualmente más de 50 millones de pesetas en ordenadores y material informático. Esta cifra refleja una clara apuesta tecnológica por parte del CNB que se ve apoyada por innovadores proyectos futuros. Entre los proyectos que están en marcha destaca la introducción de tecnología inalámbrica en la biblioteca del centro. “Tenemos pensado introducir AirPort para la zona central de la biblioteca, donde actualmente es muy complicado cablear”, reconoce Gil Martín. Otro de los proyectos de Martín se centra en el empleo del vídeo digital para recoger seminarios, presentaciones o conferencias científicas, y ponerlas al alcance de los investigadores o incluso simplemente para que los nuevos científicos puedan disponer de tutoriales y visitas guiadas sobre los laboratorios y las herramientas que se manejan.

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