Para una buena parte de nosotros tener un Mac significa algo mayor que tener un ordenador. Probablemente se trata de una sensación parecida a la que sienten los propietarios de determinados modelos de automóviles, o de estilográficas o de otros objetos cuyo valor estriba en aspectos que trascienden la funcionalidad. Por eso, si uno quiere considerarse un “maquero de pro”, un “maquero” fetén y cañí, debe comenzar por sentir tal pasión por su máquina y su marca que le lleve a adoptar más de una conducta excéntrica.

Vamos al cine

No nos engañemos, el objetivo de todo maquero que va al cine con sus amistades peceras es escudriñar la película a ver si aparece algún Mac para poder dar un codazo al compañero de asiento y señalárselo con orgullo, sobre todo si el aparatillo participa de algún modo en la acción. Ahí tenemos Independence day, Misión imposible, Parque jurásico o la película con más Macintosh por fotograma cuadrado: La red. Si los cinéfilos acompañantes son maqueros, la variante puede ser hacer apuestas sobre quien adivina el modelo específico y configuración de Mac en el papel protagonista.

Y si no aparecen Mac, siempre queda la posibilidad de saber que alguna tecnología Apple ha sido utilizada en la producción de la película. Se trata de una apuesta casi segura cuando se ha trabajado con medios de producción digitales, gracias a que QuickTime es estándar en la industria audiovisual. Pero, aparte de eso, sabemos de buena tinta que en producciones como El mundo perdido o La amenaza fantasma se han utilizado muchos Macintosh.

Un ejercicio para comprobar el grado de “maquerismo”. Si eres capaz de descubrir un iBook color mandarina en la primera entrega de la película de Pixar Toy Story es que tu militancia está a prueba de bombas y desalientos. La dificultad es grande si piensas que la película salió dos añitos antes que los iBook. Pista: Woody el vaquero sale volando en una de las primeras escenas y aterriza muy cerca de lo que parece ser un portátil muy colorido.

No hace falta visitar la sala oscura para disfrutar de visiones maqueras, aunque estas sean algo más estáticas. En Seinfeld, y otras muchas series, podíamos ver las estampa de los Mac clásicos en algún escritorio (aunque nunca los encendieran). Y no olvidemos que una de las series de culto de los últimos tiempos, Expediente X era rabiosamente maquera. La presencia de Mac es casi obligada en cualquier serie americana que transcurra en un instituto de secundaria. En Felicity, una serie sobre universitarios, uno de los protagonistas rompe con su novia que lo traiciona con un PC. Lo malo es que también se rompe un iMac estrellándose contra el suelo, algo que ciertamente duele pese a que lo reparan con éxito. Hasta producciones locales, como La casa de los líos o Ala Dina han mostrado varios iMac, aunque haya más de uno que no sienta cómodo con el entorno en que aparecen.

Mención aparte merece la participación de un iBook en el programa La escalera mecánica, y eso que tapan el logo de Apple con una pegatina blanca. Precaución inútil, un diseño tan característico es inconfundible. No sé si en Apple habían pensado en ese detalle, pero este ejemplo demuestra, una vez más, la importancia de un aspecto diferenciado de la competencia.

Pausa para la publicidad

Es habitual ver muchos Mac en anuncios de todo tipo en los que sea necesario mostrar algún ordenador. Ya se veían antes de la era iMac, pero sólo los maqueros estábamos en condiciones de reconocerlos. Gracias a los ordenadores de colores no nos pasan desapercibidos (y a los peceros tampoco). Los Mac aparecen en anuncios de coches, supermercados, guías telefónicas (ni más ni menos que las Páginas amarillas), yogures y un largo etcétera.

¿Razones? Tal vez dos. Primera, el atractivo diseño que los hace muy fotogénicos y dan muy bien en televisión. No olvidemos que con sus seis colores, el iMac puede combinar fácilmente con cualquier entorno. Segunda, los Mac son estándar en el entorno publicitario y están a mano cuando se hace necesario sacar alguno en un anuncio. Esto último es especialmente aplicable a pantallazos y muestras de sitios web: nada más a mano que sacar un foto de la pantalla en la misma máquina en la que diseñas un anuncio.

Además, también se han visto un par de anuncios de coches en los que el Mac, concretamente el Mac del XX aniversario, aparece como símbolo de tecnología y diseño. Todo un reconocimiento.

El súmmum es ver el Mac fuera de estos entornos. En unos informativos y noticiarios que parecen muy preocupados por divulgar los avatares de Microsoft, ver un Mac en acción es una de nuestras máximas aspiraciones. Las noticias sobre el proyecto Genoma son una buena fuente de Mac. Casi todos los ordenadores que se muestran en los reportajes para ilustrar el trabajo de descifrado del código genético son Mac de diversas generaciones.

Para que luego digan que no hay Mac en el mundo.

Para suscribirse a la LSPM sólo tiene que enviar un mensaje a [email protected]. Si quiere cambiar a la modalidad de resúmenes diarios envíelo a [email protected]. Si desea más información puede conectarse a www.planetamac.org.