Siempre me sorprenden las intervenciones que prepara Steve Jobs en cada una de sus apariciones públicas. Son vistosas y con gancho. En la última, durante la conferencia mundial de desarrolladores, en un responso pedía guardar un minuto de silencio por un viejo amigo y sobre todo, un respeto, al veterano sistema operativo Mac OS 9. Todo un mensaje histórico.

Tal vez, para los desarrolladores de la WWDC se haya escrito ya el epitafio del sistema Mac OS 9, pero para muchos clientes todavía, no. Si ahora vemos que firman la esquela mortuoria en EE.UU, tengan por seguro que aquí tardará en producirse el entierro, por lo menos un par de años. Muchos se han animado, (por las discusiones recogidas en listas de distribución) a jugar, experimentar, etc. con este nuevo sistema de tan solo un año de vida, pero todavía no tenemos datos rigurosos sobre el nivel de implantación del nuevo sistema operativo en el ciclo productivo de las empresas españolas (que utilicen sistemas Mac, por supuesto).

Mac OS X cliente, muy despacio. Sirva de ejemplo, que en una empresa cercana que conozco muy bien, y donde existe un 25% de base instalada Macintosh, tan solo un puñado de máquinas que caben en la palma de mi mano ha migrado a Mac OS X, pero con algunos detalles.

Tienen Mac OS X pero, en un porcentaje muy elevado del tiempo de uso laboral o productivo, funcionan con aplicaciones Classic. Y es que sigue pesando y mucho Office 2001, a la par que QuarkXPress e InDesign. Illustrator o Photoshop, siguen siendo utilizados en su versión clásica. Y hablamos de un sector que tradicionalmente ha utilizado el Mac… ¿Qué está ocurriendo?

Es cierto que todas las aplicaciones ya están en versión nativa, menos QuarkXPress. Pero el frenazo en el ritmo de actualización del software y hardware en las empresas, unido a los tiempos de crisis que corremos, los ajustes presupuestarios, la exigencia cada vez mayor de altos requerimientos para las aplicaciones y el laxo esfuerzo por parte de Apple en nuestro país, para mostrar al mundo que con el Mac se pueden hacer muchas más cosas que diseñar y publicar (ya sea para el medio que sea), hace que uno se desilusione un poco, sinceramente, ante las extraordinarias potencialidades de esta plataforma.

No cabe duda que las transiciones críticas, es decir aquellas de las que dependen procesos de producción relacionados con el “core business” de las empresas, son las más bruscas y, en consecuencia, las que menos tiempo tardan en ser asumidas con todas sus consecuencias. Igual que la transición 680x0 a PowerPC, poco tardaron también las empresas de preimpresión en dar al salto en sus servidores RIP a servidores NT dejando a un lado los servidores Macintosh. ¿Se acuerdan, verdad?

Mac OS X Server, congelado. Pues es una cuestión que todavía sigue ahí y probablemente por muchos años hasta que se recupere el terreno perdido en uno de los mercados de mayor utilización de los sistemas servidores de Apple.

La causa que provocó esta situación fue una opción alternativa con mayor rendimiento y menor coste. Idéntico fenómeno que ocurrió en la Universidad española y todavía se acarrean las consecuencias de pérdida de cuota, aunque a algunos les duela. Pero ahora, tal vez la oportunidad sea para Apple.

Para valorar dicha oportunidad sería interesante ver la nueva apuesta de Apple en nuevos servidores y sobre todo, por una formación específica de Administrador de sistemas UNIX/Mac OS X Server con salsita J2EE (Java) que pueda, una vez incorporado en una empresa como responsable de sistemas, derivar una decisión de compra a esta plataforma.

Llamen a los profesionales de empresas y ofrézcanles los cursos gratuitos y negocien con el INEM y los centros de formación profesional, la inclusión de estos módulos de conocimiento en sus actuales programas de cursos formativos. Desde mi modesto punto de vista, la clave radica en una vuelta a los orígenes del “evangelismo” en la plataforma desarrollado por Guy Kawasaki, acercando al elemento que decide la compra, y en riguroso directo, lo que es capaz de hacer la máquina y sus aplicaciones; utilizando las redes de prescriptores, utilizadas desde hace años, en sectores como la industria editorial del libro educativo, para competir por espacio en las conciencias de los que deciden la compra de productos informáticos en instituciones, escuelas y empresas.

Buena parte de estos profesionales, hasta hoy con gran ignorancia sobre el Mac, y salvo honradas excepciones, se han anclado en los sistemas Microsoft cuya certificación de expertos han obtenido a través de los famosos MCSE (Microsoft Certified Software Engineer), hipotecando, aunque no lo crean, a sus propias empresas a un solo proveedor de servicios y aplicaciones informáticas. Debemos recordar que un profesional cualificado aparte de desarrollar sus competencias laborales, debe ser capaz de ofrecer alternativas a la empresa que le paga. Abran los ojos, por favor, ya que hay vida más allá del mundo Microsoft y tal vez se requiera una revisión en profundidad del programa ACSE (Apple Certified Software Enginner), relegado hoy a reciclar a los servicios técnicos de los distribuidores de este país.