En un par de meses, Apple ha anunciado casi todo lo que llevamos deseando que llegue desde el verano. La gama Power Mac G4 ya incorpora los procesadores anunciados en Macworld Expo, los PowerBook G3 han llegado a la madurez tecnológica: por fin disponen de puertos FireWire y se unen a la era de la edición DV, ya no hay nada (salvo un procesador superior) en un Mac de sobremesa que vaya a echar de menos en este portátil.

El hermano pequeño, el iBook, tan solo acaba de llegar a la adolescencia con un aspecto más serio, un disco duro algo mayor y 66 MHz más. Muchos han criticado esta revisión como se criticaron los iMac antes de la llegada de los modelos DV, ahora nadie se atreve a ponerle pegas porque ningún fabricante ofrece, ni de lejos, todo lo que hay en un iMac DV. El iBook es un producto ganador incluso con todo lo que le falta. Igual que los PowerBook se acercan a las posibilidades de las máquinas de sobremesa, a medida que crezca, el iBook se irá pareciendo a los actuales iMac DV.

Adiós a las sorpresas

Nunca se había visto tan nítidamente trazada la línea por la que van a evolucionar los productos de Apple. Es posible que a alguno le defraude el que no haya habido una “gran sorpresa”; pero las buenas noticias deberían llegar pronto: por primera vez todos los productos comparten arquitectura y eso debería significar menores costes de fabricación y precios más bajos. Adicionalmente, en verano verá la luz Mac OS X y, tal y como anunció Jobs en enero, será el sistema operativo que llevarán todos los Mac y todos los rastros del Mac OS “tradicional” quedarán sólo para el recuerdo. El abandono de este sistema tendrá como consecuencia menos dolores de cabeza y más recursos disponibles para el desarrollo de las siguientes versiones de Mac OS X o cualquier otro producto. Para llegar a estas conclusiones no hace falta ser muy listo; pero en el mundo empresarial (y más en tecnología, y más todavía si se trata de una compañía como Apple) hace falta mucha sangre fría para convertir un caos en algo tán elegante, simple y efectivo.

Es verdad que queda mucho por hacer: la plena disponibilidad de máquinas sigue siendo como el pleno empleo, una quimera, la abundancia de software y hardware de terceras partes sigue sin ser la que nos gustaría; pero ¿alguna vez lo fue? No. Si se piensa un poco, estamos mejor que nunca. Todavía hay desarrolladores y compañías (incluso gobiernos) que no tienen en cuenta a la plataforma Mac, pero estamos llegando a una situación en la que quienes más se tienen que preocupar son estas compañías y no Apple.

En nuestro país, da la sensación de que todavía no nos lo creemos o, al menos, hay algunos que todavía no se lo llegan a creer. Tenemos un mercado potencial para el Mac que no habíamos tenido nunca y que no se puede perder. Hace algunos años, los que se acercaban al Mac eran los profesionales de las áreas tradicionales de la plataforma y ahora existe un mercado de consumo informático mucho más amplio y que, además, no tiene nada que ver con el de hace tan sólo un par de años. Hay mucha gente que quiere tener un ordenador, pero se resiste porque lo asocia con la idea tradicional: la idea del PC ¿captan el argumento?

Atrapar el momento

Si Apple no aprovecha ahora, esos usuarios se darán cuenta de que Windows, a pesar de ser un sistema claramente inferior a Mac OS en cuanto a elegancia y facilidad de uso (ahora lo llaman “experiencia de usuario” para no provocar las sonrisas de quienes todavía piensan que son más listos porque “su máquina es más difícil de manejar”), ha cambiado mucho y, con un poco de resignación, se puede utilizar perfectamente sin ser un experto en informática. Si este tipo de usuario potencial ve una alternativa clara, entonces es muy probable que se decida por el iMac o el iBook. En Estados Unidos, en Francia o en Japón lo tienen muy fácil porque la maquinaria de márketing y publicidad de Apple funciona a pleno rendimiento, ¿pero cuándo tiene pensado Jobs lanzarse a conquistar algo más allá de estas fronteras? Si Apple sigue centralizando recursos en sus “puntos clave”, ¿qué va a quedar para el resto?

En muchos paises, como sucede en el nuestro, hay cuarteles de la compañía (en algunos casos son más bien trincheras) en los que con los pocos recursos que les permite la casa madre se afanan por conseguir un mínimo avance de la plataforma Mac. Desde estos lugares, mientras vemos con envidia como en los paises “elegidos” los usuarios Mac vuelven a ser jugadores de primera fila, tan sólo podemos esperar que la onda expansiva nos vaya trayendo los restos. Es cierto que Apple ha tenido primero que recuperar el terreno perdido y después avanzar hasta convertirse en una alternativa real al PC. Habitantes de Cupertino, el primer paso ya está dado y ahora el resto del mundo está esperando refuerzos para salir de las madrigueras de los estudios de diseño.