Con mayor frecuencia DE la que me gustaría alguien me lanza una de las preguntas de más difícil respuesta “ ¿ qué equipo me recomiendas ? ” Como respuesta, también en la mayoría de los casos, me limito a poner la misma cara de interrogación que tiene el que me pregunta .

No se trata de desconocer los modelos que actualmente ofrece Apple, así como sus características técnicas y, por tanto se supone, su idoneidad para una u otra tarea . La cuestión, sin embargo, desde mi punto de vista, está en que cada uno debe preguntarse a sí mismo cuáles son sus necesidades reales, antes de decidir el modelo que más le interesa .

En el mundo de la informática existen varias frases, o comentarios, que han pasado a nutrir una larga lista de tópicos a la hora de afrontar la compra de un equipo, tales como:

1 . “Esperaré a que baje un poco de precio . ”

2 . “Me compraré el mejor y, aunque hoy no aproveche todo su potencial, estaré preparado para cuando lo necesite . ”

3 . “Actualizaré el modelo que ya tengo, y así obtendré más potencia sin gastar demasiado . ”

4 . “Para lo que hago, me basta con lo que tengo . ”

De entre todas, quizá por pertenecer a ese grupo, me quedo con la última frase . Mi Power Mac ya no es el más lustroso y veloz ( incluso tiene un par de tiritas ) , pero realmente no necesito más

Como no, también hay una lista de frases típicas que responden a cada uno de los anteriores comentarios:

1 . Los ordenadores siempre estarán bajando de precio y, por tanto, siempre estaremos esperando .

2 . Tener “equipo sobrado” está muy bien… para el presente . Pero si espera utilizar esas características extra en el futuro, se dará cuenta de que al llegar a ese punto su equipo estará obsoleto .

3 . Actualizar está muy bien, pero no se engañe . Con la mayoría de las opciones estará obteniendo más fuerza bruta del procesador, que se verá reducida por cuestiones físicas de la placa en la que se inserta . Por tanto, siempre se encontrará a medio camino entre máquina antigua y el auténtico incremento en el rendimiento .

4 . Eso está muy bien, hasta que las aplicaciones con las que se trabaja ya no “caben” en esa caja… y no olvidemos que el sistema también es una aplicación .

Las aplicaciones también cuentan

Por tanto, la velocidad y características de un modelo determinado no siempre son condicionantes que nos empujan a la compra de un nuevo equipo . Las aplicaciones juegan un papel importante y, de hecho, debería ser uno de los criterios que debería utilizar cualquier usuario que se plantee la compra de una nueva máquina .

A medida que salen al mercado nuevas versiones de aplicaciones, éstas suelen requerir mayor espacio en disco duro y más cantidad de memoria para su funcionamiento ( aspectos salvables, hasta un límite, en el caso de los equipos antiguos ) . Igualmente, las nuevas características exigen también mayor velocidad de procesador… a no ser que prefiera terminar de leer el periódico mientras que, por ejemplo, Photoshop finaliza la aplicación de un filtro .

El Sistema vende máquinas

Resulta obligado hacer un merecido cumplido a Apple: ha hecho equipos tan buenos que, después de mucho tiempo, siguen siendo útiles a sus propietarios . Incluso es rara la ocasión en la que dejan de funcionar de forma irrecuperable . Por tanto, es muy común que un Mac sobreviva varias “generaciones” a un PC . Esto nos lleva a que, entre otros aspectos, los componentes con los que están fabricados los equipos de Apple son buenos ( de ahí su precio; comparado, injustamente en este sentido, con los PC clónicos ) .

Paradójicamente, este hecho resulta una extraña carga para Apple . Si hace equipos “que-no-se-rompen y duran-muchos-años” se reducen las posibilidades de que los usuarios compren máquinas nuevas, y Apple necesita vender ¿ no ? Por tanto, la mejor forma de vender más máquinas sería “obligando” a los usuarios de las antiguallas a que comprasen una de las nuevas . ¿ Cómo ? Podrían hacer, por ejemplo, que los futuros sistemas operativos necesitasen “ciertos requisitos” de tal modo que sólo pudiesen funcionar bajo cierto procesador y placa madre . Incluso, en un alarde de habilidad, podrían hacer que las aplicaciones necesitasen ser reescritas para ese nuevo sistema operativo, de tal forma que los usuarios de antiguos modelos no pudiesen actualizar sus aplicaciones a las versiones más recientes .

¿ Entonces ?

Los que nos aferramos a nuestro antiguo equipo no es porque despreciemos uno más potente, lo contrario sería mentira . Lo cierto es que por el momento sirve a nuestros propósitos y, cuando llegue el día del cambio, habrá que dar el salto . Cuando ese momento llegue, seguramente no compraré el más rápido, el más bonito o el que tenga-más-de-todo; sino aquél que sirva para hacer exactamente lo que necesito, y eso incluye: aplicaciones, ampliaciones y dispositivos de trabajo .

Y usted, ¿ sabe ya qué máquina necesita ?