El desarrollo de productos asociados a la tecnología MP3 sigue imparable y no pasan días sin que se vean aparecer nuevos productos, siendo ya muchos los fabricantes que han anunciado reproductores de este formato portátiles y para el coche.

La industria del shareware no se queda atrás y la oferta de programas que el usuario puede bajarse de la red, probar y pagar si le gustan también aumenta en calidad y cantidad.

Dos de los productos que se han incorporado a esta corriente son complementos ideales para su ordenador. El primero es Audion, de la casa Panic (www .panic.com/ppack/audion) y se trata de un reproductor integrado de audio que le permite manejar sus CD de música, canciones MP3 que tenga grabadas en su disco y, si el ancho de banda se lo permite, reproducir canciones desde servidores de música en Internet o en una red local.

Pero esta integración no es la única característica destacable de este producto. La primera vez que se abre se observa el llamativo aspecto de la ventana de reproducción, que en lugar de ser cuadrada tiene formas redondeadas y zonas semitransparentes que permiten ver las ventanas e iconos situados debajo. Además, después de explorar los menús, se comprueba que dispone de diversas apariencias con interesantes formas y tamaños que, por supuesto, pueden ampliarse descargando nuevas carátulas desde Internet, para que el usuario pueda adaptar el reproductor a sus gustos estéticos.

Aun así, el catálogo de características de este atractivo programa continúa, ya que además ofrece la integración con la base de datos de Internet CDDB de forma que cada vez que se inserta un nuevo CD el programa (si se ha elegido esa opción) se conecta a Internet y descarga el título y los nombres de las canciones guardándolos en disco para que pueda reconocerlas por su título mientras suenan.

El complemento para este producto es N2MP3 de Proteron. Un codificador de canciones de CD a MP3 que destaca por su facilidad de uso. Una vez instalado y reiniciado el ordenador, basta con insertar su CD de música favorito, abrirlo en el Finder y arrastrar cualquiera de las canciones a su disco duro de la misma forma que hace cuando copia un archivo, pero al detectar que se trata de una canción, entra en funcionamiento N2MP3 y automáticamente aparece un diálogo de compresión en el que pueden elegirse los diversos parámetros de este proceso, incluyendo calidad, si se desea primar la velocidad sobre la calidad o al contrario, a qué programa reproductor se asocia y a continuación una ventana similar a la de la copia de archivos pero mostrando el avance de la compresión.

Si dispone de un ordenador de última generación, podrá oir la canción a la vez que se comprime, y aunque esta opción está disponible también en otros ordenadores el resultado (si no se dispone de un procesador potente) es bastante penoso ya que el sonido se escucha entrecortado al no poder comprimirse la canción con la suficiente rapidez, aunque este efecto sólo se produce en este momento y el archivo MP3 resultante es perfecto.

El programa puede descargarse de www.n2mp3.com y tiene un coste shareware algo elevado, 34,95 dólares. Si desea usarlo sin pagar esta cantidad, la aplicación sólo le permitirá codificar completamente las primeras 20 canciones, limitándose posteriormente al primer minuto de cada pista, y además le añadirá al principio del archivo mp3 resultante un pequeño spot publicitario incitándole a comprar el producto.

La televisión mejorada

Si su ordenador dispone de entrada de vídeo o le ha instalado una tarjeta con esta opción, ya habrá probado la aplicación Reproductor de vídeo Apple y, aunque realmente permite ver la televisión o el vídeo en una pantalla, no es la mejor solución, ya que lo hace en una ventana de pequeño tamaño que, a menudo, es bloqueada por las de otras aplicaciones si se envía a segundo plano para seguir trabajando a la vez que se ve la televisión.

BTV es una aplicación de Ben Bird que puede encontrarse en www.solutionuk

.com/btv y que ofrece solucionar estos problemas. Se trata de un reproductor de vídeo similar al ya comentado de Apple al que se le han añadido algunas opciones de utilidad, por ejemplo si se dispone de varios monitores es posible reproducir la imagen a pantalla completa en uno de ellos sin que sea tapada por otras ventanas mientras que se continúa trabajando en otro monitor. El ajuste del tamaño también resulta más flexible que el de la aplicación de Apple y al igual que ésta, permite copiar una imagen a disco o guardar toda una secuencia como película QuickTime.

Los quince dólares que cuesta son, por tanto, poco dinero para aquellos adictos a la televisión que no quieren separarse de ésta ni en su trabajo.