Los modelos Coolpix tienen una merecida reputación por la calidad que ofrecen gracias a su CCD y óptica. Ahora la familia se ha ampliado con un hermano mayor en el que se ha aumentado la resolución del CCD de 2,3 pulgadas hasta un total de 5,24 millones de elementos (5,0 millones efectivos) con el que se consiguen archivos de 2.560 x 1.920 píxeles, y cuyo objetivo equivalente a un 28-85 mm en una cámara de 35 mm, incorpora nueve elementos repartidos en siete grupos, entre los que se incluyen tres lentes asféricas con las que se evita prácticamente cualquier distorsión de la imagen incluso en gran angular. Éstas, junto con otras características como la velocidad de obturación, modos de disparo (automático y manual con prioridad al diafragma o al obturador), el excelente macro y la excepcional calidad de imágenes hacen que sea una opción a tener muy en cuenta si está buscando una cámara con más posibilidades creativas que los modelos de encuadrar y disparar.

El fabricante suministra la E-5000 junto con un cable USB, una batería de iones de litio recargable con una duración más que suficiente, el cargador de la batería, una tarjeta CompactFlash de 96 MB (64 MB en el modelo evaluado) y un CD con los manuales y el software NikonView 4.

La forma y tamaño de la E-5000 está más en línea con los modelos CoolPix 775 y 885; y su cuerpo de aleación de magnesio hace que la cámara sea tremendamente ligera y resistente. Además la curvatura en el frontal y su tamaño compacto permite un agarre muy cómodo con la mayoría de los controles a mano. En la parte posterior incorpora una pantalla TFT color con una diagonal de 4,5 cm que se puede abrir sobre el lateral izquierdo o abatirla de nuevo sobre el cuerpo y girarla 360 grados para disparar desde prácticamente cualquier posición. En este sentido, desde el menú de configuración también se puede regular el contraste y brillo para mejorar la visión del encuadre cuando incide la luz sobre la pantalla.

Las primeras horas. Cuando se utiliza en modo automático es tremendamente sencilla de utilizar y son suficientes cinco minutos para hacerse con los controles básicos y encuadrar y disparar para obtener fotografías con una nitidez, color y calidad excelentes en casi todas las situaciones. Sólo se echa en falta algo más de rapidez en la puesta en marcha (5,72 segundos) y en los 2 segundos de espera entre disparos en el modo de disparo único. Incluso el tiempo empleado en la apertura y cierre del diafragma puede ser suficiente para no recoger el detalle o gesto deseados cuando se trabaja con los modos de captura de máxima calidad (Hi y Fine).

Aquellos que deseen tomar el control de la fotografía para explorar opciones más creativas encontrarán funciones muy útiles de acceso rápido y otras que no son tan evidentes o de accionamiento sencillo.

Máximo control. Para aprovechar todas las prestaciones de este modelo se necesita algo más que unas cuantas horas de uso, sobre todo para operar la cámara con agilidad con todas las opciones recogidas en el modo manual (selección de velocidad, sensibilidad ISO o distancia focal).

Entre las funciones de mayor utilidad destaca la posibilidad de crear hasta tres preajustes personalizados en los que se pueden parametrizar aspectos como la exposición, enfoque, máscara de enfoque (útil para evitar posteriores retoques), reducción de ruido para las exposiciones largas o con poca luz, el balance de blanco (en el que además de las opciones habituales también se puede hacer una medición), la medición (matricial de 256 segmentos, puntual, ponderada central o área de enfoque seleccionable entre cinco puntos), modo de disparo (único, a ráfagas, ultrarrápida o película), selector de mejor disparo, contraste y saturación. Después sólo es necesario accionar un par de controles para cambiar entre ellos con rapidez. Además también se puede configurar la cámara para que cuando se vuelva a encender lo haga con los últimos ajustes utilizados.

Otra característica destacable es el excelente modo macro, que permite tomar excelentes fotografías con una distancia mínima de 2 cm y con la posibilidad de modificar la profundidad de campo.

La aplicación de máscara automática, el modo BSS (mejor disparo), la corrección de la exposición en ±2 y la representación de las zonas quemadas en el modo de previsualización también son una opciones muy interesantes junto con el bloqueo de exposición y enfoque.

Cuando se activa la característica BSS la cámara analizará una secuencia de disparos y guardará en la tarjeta la mejor de entre ellas; mientras que la representación del histograma con las zonas quemadas ahorra un tiempo considerable para decidir si los ajustes utilizados para capturar la imagen son los correctos o si es necesario repetirla antes de llevarla al “laboratorio digital”.

Por lo que respecta al balance de blancos, en modo automático y en exteriores (tanto con luz día intensa o días nublados) hace un trabajo excelente, mientras que en interiores con luz artificial es imprescindible utilizar la medición de punto blanco; y esto mismo también es válido cuando se utilizan los grupos de preajustes personalizados, ya que los filtros que incorpora por omisión (incandescente, fluorescente o compensado con el flash) tienden a coger una dominante de color.

El flash de relleno presenta las mismas opciones que en los anteriores modelos CoolPix, y aunque hace un trabajo excelente con poca luz y en combinación con la medición de luz matricial y puntual ponderada, para obtener unos resultados más satisfactorios sería bastante conveniente comprar uno de los flashes SpeedLight de Nikon. Por otra parte, en el modo de disparo automático también nos pareció extremadamente sensible al dispararse en condiciones de luz suficientes como para obtener mejores fotografías sin su intervención.

Calidad. Dejando de lado la situación o combinación poco afortunada de algunos controles que hace bastante incómoda o poco ágil su acción, la E-5000 puede ser la cámara de sus sueños con sólo contemplar la calidad de las imágenes que obtiene en los modos de máxima calidad. El detalle es realmente excelente incluso en los dibujos más complicados y en las zonas más comprometidas; el contraste, la claridad de la imagen y la fidelidad de los colores también son de los mejores que hemos podido ver. Además todos estos aspectos se mantienen incluso al utilizar el tele digital con el alcance máximo 4x que, dicho sea de paso, es una lástima que sólo se pueda utilizar en el preajuste de disparo automático. No obstante, y al igual que sus hermanas menores, la E-5000 también presenta el mismo problema de aberración de color en las zonas muy contrastadas, y viñetea ligeramente en la posición de gran angular.

Conclusión

Aunque la velocidad de obturación (1 /4.000 s) y el tele óptico se quedan un poco cortos para determinado tipo de fotografías, la CoolPix es una opción muy recomendable para aquellos que estén buscando una cámara digital completa y versátil, con un precio bastante atractivo en comparación con otros modelos del mismo segmento, en las que prácticamente no sea necesario retocar las imágenes antes de enviarlas a imprimir, a no ser que se utilicen para realizar algún tipo de composición fotográfic