Si hay algo tan importante como que la plataforma Macintosh aumente su número de usuarios, es sin duda alguna, que aumente el número de desarrolladores que creen aplicaciones para nuestros equipos. Se trata de un círculo muy delicado ya que, para que haya usuarios de una plataforma, tiene que haber buenas aplicaciones, y para que haya buenas aplicaciones tiene que haber buenos programadores (y empresas que estén dispuestas a crear los programas y que sólo invertirán si hay usuarios que quieran comprar las aplicaciones). Si alguno de los factores implicados (usuarios, programadores, empresas y aplicaciones) no funciona correctamente el equilibrio se deshace y la plataforma en cuestión se viene abajo. El problema se encuentra en que es muy fácil que el equilibrio se rompa y muy difícil revitalizarlo, sobre todo cuando Microsoft mantiene su hegemonía en el mercado de los sistemas operativos.

Apple pone las pizzas

Apple ha realizado un gran esfuerzo en impulsar su comunidad de desarrolladores y eventos como MacHack vuelven a ser interesantes foros para programadores y entusiastas de la plataforma. Y lo que es más importante: un buen lugar para que los “cazatalentos” puedan encontrar fichajes para sus departamentos de desarrollo. Si alguna vez ha asistido a una reunión lúdica de usuarios de ordenadores habrá visto que, además de jugar a Quake y quemar las grabadoras con software pirata (siendo esto último algo que las organizaciones deberían controlar), se puede ver en acción a verdaderos talentos de la programación. Talentos que en ocasiones (pocas, todo hay que decirlo) no están siendo todavía aprovechados por las empresas de software.

Eventos como MacHack carecen de las connotaciones de seriedad que tienen las habituales conferencias para desarrolladores de Apple. No sería mala idea llevar a cabo una buena fusión y poner en pie un evento con toda la importancia de la Conferencia para Desarrolladores y que además fuese un lugar en el que los jóvenes programadores pudieran intercambiar conocimientos y pasar un buen rato. No hay problema: “Apple pone las pizzas”.

Queremos más iMac

Durante todo el año venimos asistiendo sin darnos cuenta a un raro fenómeno dentro de la industria informática. El producto estrella de Apple, la “piedra angular” de la recuperación, lleva ya cerca de un año sin renovarse. Teniendo en cuenta que en dos años cualquier ordenador se queda obsoleto, el que los iMac se hayan vendido a buen ritmo durante tantos meses sin que ni siquiera haya hecho falta “tocarles una coma”, resulta, como poco, sorprendente. Si embargo, la aguja ha pasado del verde al amarillo (las ventas descienden) y se hace la hora de tener un nuevo y sorprendente iMac, que pueda competir las próximas navidades, y que sirva para llenar las aulas del futuro año escolar. Y más le vale a Apple haber dado con algo interesante, porque aumentar unos cuantos Megahercios al iMac no va a servirle para ser portada de otras publicaciones que no sean las revistas de informática del entorno Macintosh.

Nueva York hierve. La larga espera para ver la nueva generación iMac (y el resto de sorpresas que Jobs haya reservado para Macworld Expo) ha calentado de forma importantísima la expectación con respecto a lo que Apple presentará en la feria. Si a uno le dejasen pedir, pediría seguramente un iMac renovado estéticamente, mucho más rápido, con una pantalla plana, con un sistema de sonido más completo, con alguna posibilidad de ampliación (las terceras partes también tienen que comer) un teclado y un ratón que no sean de juguete y una tecnología inalámbrica más potente… Sólo imaginárselo es ya un placer.

Traednos el AirPort

Uno de los asuntos más indignantes que conciernen a la plataforma Mac en nuestro país es el hecho de que, tras un año en el mercado, todavía no podamos disfrutar de la tecnología del AirPort. Nadie sabe quién tiene la culpa y se trata, según dicen, de una cuestión meramente administrativa que se ha venido retrasando, entre otros motivos, por los cambios en el gabinete gubernamental tras las elecciones. Lo triste es tener que oír hablar cada mañana en la radio de la “tarifa plana”, de tantos y tantos esfuerzos para que nuestro país se desarrolle tecnológicamente (y sobre todo en lo que a tecnología inalámbrica se refiere), y ni siquiera hemos podido conseguir que nos firmen un papel para poder utilizar una tecnología con un alcance de cincuenta metros… Parece que es más fácil hablar de los viajes al espacio que arreglar los aceras. Los políticos deberían darse cuenta de que se trata de establecer mecanismos para acelerar el crecimiento tecnológico (para todos) en lugar de ralentizarlo por ceder las presiones de los gigantes empresariales. Cuando hace una año se anunció el AirPort, algunos usuarios soñaron con salir al jardín o deambular por su casa con su iBook y navegar por la Web. Señores de Apple, este verano, traednos el AirPort.