Cuando unas semanas antes de la conferencia anual que Apple celebra para sus desarrolladores, WWDC, volvieron a emerger los ya conocidos rumores de que Apple podría adoptar la arquitectura x86 de Intel nadie podía imaginar que, por una vez, eran tan ciertos que hasta se quedaban cortos. Según Jobs, Apple lleva desde los comienzos de Mac OS X con una versión de su sistema operativo preparada para la arquitectura x86… “por si acaso”. Vaya, pues ese “por si acaso” se llama IBM y no parece capaz de hacer evolucionar los PowerPC como Apple necesita. Los rumores dicen que IBM le había pedido a Jobs una importante inversión para ayudarle a desarrollar esos G5 de bajo consumo para portátiles y que Apple se había negado para, inmediatamente después, irse a negociar “el cambio”… en fin, quién sabe. Lo cierto es que la noticia nos ha cogido a todos con el pie cambiado y, tras la estupefacción, los aleluyas o las pataletas iniciales, uno puede reflexionar sobre todo lo que significa este cambio.

Bye bye tuesta pentiums. Si eres un usuario Macintosh convencido, con unos cuantos años de experiencia, y de los que gusta de seguir las noticias relativas a Apple y defender las virtudes de la plataforma en tertulias sobre tecnología, seguramente te habrás sentido, en primer lugar, engañado. No en vano, si eres de ese tipo de usuario (¿y quién no lo es un poco?), puedes llevar unos diez años convencido de la superioridad de la arquitectura RISC de los PowerPC “tuesta pentiums”, de las bondades de las unidades AltiVec, del mito del megahercio y todo lo demás... y claro, tras diez años de defender una cosa no es fácil pasar a defender, al día siguiente, lo contrario. Encima, en el futuro, los Mac van a llevar los mismos procesadores que cualquier PC ¡qué herejía! piensa uno.

Es duro aceptarlo, pero no hay nada malo (ni nada bueno) intrínseco en que un chip sea de IBM, de Motorola, de Intel o AMD. Si y tu ordenador va bien, ¿realmente te importa? ¿realmente te molesta que otros ordenadores los lleven también? Lo único que podría decirse que tiene algún impacto es que, como alguien ha comentado estas semanas, Apple ya nunca tendrá el chip más lento, pero ha perdido la oportunidad de conseguir el más rápido. Sin embargo, ese razonamiento es sólo válido para una parte muy pequeña del mercado. Siendo francos, el que un G5 rinda un X por cien más que un Pentium a la misma velocidad no ha convencido a muchos usuarios... Si lo piensas, quienes han convencido y están convenciendo a muchos usuarios son la sencillez y elegancia del iPod e iTunes, la potencia creativa de iLife o la robustez y facilidad de Mac OS X.

Otra transición, qué horror. La verdad es que lo de Apple parece que no termina nunca, cuando estábamos celebrando el éxito del recién estrenado Tiger, ahora tenemos cambio de arquitectura, con adaptación y compilación de aplicaciones, binarios “fat” como hace 10 años, un entorno de compatibilidad y todo lo demás... Gracias Jobs, haces que nuestra vida tecnológica sea mucho más animada (no me imagino como nuestros compañeros de PC World no se aburren con las betas de Longhorn), pero la verdad es que el cambio, aunque parece sencillo, nos va a dar algunos quebraderos de cabeza. Desde luego, no va a ser como el cambio a Mac OS X, pero sí vamos a tener algunos asuntillos que resolver.

¿Menores ventas a corto plazo? Según muchos comentaristas, la incertidumbre en la que uno se pregunta si comprar ahora o esperar, puede poner en peligro las ventas de hardware a corto plazo. Curiosamente, según una encuesta de nuestros compañeros de Macworld EE.UU, un 54 por cien de los usuarios piensa que el cambio no va a afectar sus decisiones de compra en los próximos 12 meses y hasta hay un 13 por cien que dice estar más dispuesto a comprar hardware ahora. Así pues, parece que si Apple, tal y como dice, tiene productos interesantes basados en PowerPC para ofrecer durante la transición, los usuarios querrán comprarlos como siempre ha sucedido.

Ventajas del cambio. Por suerte, el cambio a la arquitectura Intel tiene algunas ventajas. En primer lugar, a la hora de valorar el rendimiento de Macintosh y PC vamos a ver ahora cómo funcionan el sistema y las aplicaciones en máquinas que, desde el punto de vista del hardware, van a ser muy similares. Además, es probable que Intel no cambie su política de ir adelantando a la prensa las novedades que planea lanzar, salvo que Apple haya conseguido que Intel le ceda la posibilidad de ir estrenando sus mejores procesadores y mantener el secreto antes de los lanzamientos (algo que tampoco sería descabellado).

La hora dos por uno... Windows de verdad en un Mac. Yo sé y tú sabes que Apple nunca apoyará esta idea. Pero imagínate qué poderoso argumento de venta puede ser para un Mac el hecho de que, de forma sencilla y nativa pueda arrancar con Windows. Piensa en todos esos que sienten un irracional miedo a los Mac porque no van a poder usar tal o cual aplicación (que, habitualmente, sí está disponible en versión para Mac) que un vecino les ha dicho que no podrán usar en los ordenadores de Apple. El vendedor solo tiene que decirle: “y para tu tranquilidad puedes arrancar con Windows... ¿tarjeta o efectivo?”

En fin, sea como sea, la transición a Intel está aquí y hay que dar un voto de confianza a Jobs y al resto de Apple que, hasta hoy, han sabido tomar las mejores decisiones para que el Mac siga adelante siendo la plataforma informática más potente y fácil de usar. ¿Y acaso no es eso lo que queremos?

Adiós a un emprendedor

Este mes, hemos sufrido la pérdida de Miguel Ángel Anocibar, gerente de Hipermac, un amigo de Macworld y una persona muy querida por el canal Apple y seguramente por muchos de sus clientes. Miguel Ángel era un apasionado de los ordenadores de Apple desde antes de hubiera Macintosh, dedicó su vida profesional a ellos con verdadera devoción y personificaba el espíritu, la ilusión y la iniciativa del pequeño empresario. Para Macworld, con los años, Miguel se había convertido en mucho más que un distribuidor o un anunciante. Siempre que tenía algún producto nuevo venía a traérnoslo a la redacción y nos pedía nuestra opinión, o simplemente pasaba por aquí y nos hacía una visita y charlábamos de cómo iba el sector o de lo que fuese. Desde Macworld, queremos dar todo nuestro cariño y apoyo a sus familiares y amigos. Hasta siempre Miguel, hasta siempre amigo.