Recientemente tuve la oportunidad de pasar unos días en un pequeño pueblo de la provincia de Toledo: Villanueva de Alcardete, tierra de vinos, con una población de unos 4.000 habitantes y muy dependiente del mercado de trabajo de Madrid del que está a unos 120 kilómetros.

Si algo me sorprendió sin duda fue (en este pueblo de perfil agrícola-ganadero), la existencia de un cibercafé que estaba hasta reventar de jóvenes conectados a Internet y además un punto de acceso público gratuito en la bibloteca del pueblo con varios ordenadores PC y pantallas LCD. Simplemente con dar mi DNI, una agradable empleada me permitió disponer de casi una hora de conexión de alta velocidad y me explicó los detalles del proyecto y los planes para hacerlo crecer en el próximo año.

Por otro lado, otro joven habitante del pueblo con el que me crucé unos momentos de camino hacia la biblioteca, me comentó que, al fin, podía tener acceso a través de ADSL desde su domicilio. Poco después, un responsable de una conocida bodega de por allí, me mostraba orgulloso que se iba a comprar a través de Internet (línea RDSI que utiliza para sus procesos de negocio) una CoolPix 5700… y otro, tomando una cerveza, va y me dice que quiere montar una Web próximamente para expandir su negocio de riegos. Debo reconocer que quedé impresionado con tanta “tecnificación” rural.

La revolución que nos llega: el mundo rural. Indudablemente son observaciones para la reflexión. La demanda de Internet en los núcleos rurales es una realidad que se va incrementando cada vez más. Desde mi modesto punto de vista, el potencial para la repoblación de los núcleos rurales que representa Internet es verdaderamente extraordinario. La tendencia de las últimas décadas de salir de tu región (mi caso personal, es uno de ellos) casi de forma obligada puede convertirse en una opción más si las comunicaciones a través de Internet con las grandes urbes y el resto del mundo continúan en la línea que llevan actualmente.

Mi Mac, en la campiña. Nadie puede dudar, lo extraordinariamente enriquecedor que podría ser disponer de líneas de alta velocidad en un núcleo rural, lo suficientemente cerca y a su vez lejos de la gran ciudad en aras de conseguir una de las grandes quimeras de la sociedad ultratecnificada y estresada en la que nos ha tocado vivir: la calidad de vida. ¿Imaginan arrancar su Macintosh configurado con Airport, teletrabajando con vistas a una campiña donde el ocre de la tierra, el verde de las cepas mojadas por el rocío y el azul del cielo de verano se funden en una gama de colores que van algo más allá que el CMYK? A mi personalmente, me empieza a seducir y mucho la idea, porque del mismo modo que poco a poco se consiguió cobertura para la telefonía móvil, el acceso a Internet de alta velocidad (bueno, ADSL), también lleva su pausado pero firme camino.

Creo que las posibilidades que podría ofrecer el teletrabajo aplicado a trabajos en los que estrictamente se maneja “información” puede ser una de las soluciones a los atascos en las ciudades, al consumo irresponsable de recursos, al inaguantable precio de las viviendas, a la repoblación de la periferia y para el equilibrio demográfico de próximas décadas, etc…

Internet, motor para la repoblación. Grupos de profesionales jóvenes como agricultores o ganaderos que deben consultar la disponibilidad de información de Diputaciones, CC.AA o Administración Nacional o Europea desde precios, subvenciones, actividades hasta innovación tecnológica agrícola o ganadera del otro lado del mundo o previsiones meteorológicas, etc. pueden ver facilitadas todas estas tareas gracias a la apuesta que debe seguir manteniéndose en España por dotar de accesos rápidos a Internet a núcleos rurales, escuelas y bibliotecas. Más allá de partidos y tendencias, y como pasa en ámbitos como el de las pensiones, la visión estratégica es la que debe imperar…Visión de futuro.

La ciudad no es para mí. Yo también soy muy de pueblo. Nací en Jaca, en Huesca. Un pequeño pueblo muy, muy turístico de los Pirineos que siempre quiere ser olímpico. Y entiendo que multitud de núcleos rurales de aquella zona que se despueblan por muchas causas, pueden “volver progresivamente a la vida” en la medida que todas la iniciativas coordinadas desde la Administración Pública y Autonómica sean eficaces ofreciendo “opciones de retorno” a jóvenes cuyas opciones en la gran ciudad cada vez son más escasas. Apoyo para las comunicaciones, más incentivación a la creación de empresa, innovación agrícola y ganadera, y la apuesta por las universidades periféricas, pueden ser los cuatro ejes que vertebren el desarrollo sostenible de nuestra sociedad en las próximas décadas. Solo queda que del mismo modo que se ven iniciativas para subvencionar máquinas PC por parte de la Administración, se ofrezca la misma oportunidad para aquellos que queriéndose beneficiar de la iniciativa puedan disfrutar de un Mac y que además si desean aprender Internet puedan aprenderlo en esta plataforma…¿Quiénes son los responsables?