Una de las adversidades contra las que tiene que luchar el usuario de Macintosh es la ausencia de programas traducidos. Efectivamente, Apple traduce al castellano el Mac OS y muchas aplicaciones (aunque no todas) pero la mayoría de las terceras partes, salvo honrosas excepciones, no hacen lo mismo. La razón siempre es la misma, no hay un mercado suficiente como para justificar la inversión que supone realizar la traducción del programa y los manuales.

No se puede decir lo contrario. En España el mercado es minoritario y aunque el resto de paises de habla hispana suman un buen número de millones de personas, el poder adquisitivo tampoco es suficiente para justificar estos gastos.

Pero no todo está perdido. Puede traducir sus programas preferidos para que usted, sus compañeros de trabajo y amigos (si tienen la licencia correspondiente, naturalmente) puedan emplear un Macintosh con el software en castellano.

Advertencias

Lo primero que debe indicarse es que el proceso de traducción de aplicaciones, aunque relativamente sencillo, no está exento de riesgos y es posible que por algún cambio que se haga, incluso de lo más inocente, el programa deje de funcionar. Por este motivo conviene que actúe siempre según las siguientes reglas:

1.- Haga una copia del programa original y trabaje siempre sobre dicha copia. Nunca trabaje sobre un programa sin disponer de copia de seguridad del original, podría perder todo el programa.

2.- Normalmente no se traducirá todo el programa de golpe. Modifique ciertos campos, guarde los cambios y pruebe el resultado. Si éste es correcto, guarde esta versión. De esa forma, si hace cambios incorrectos posteriormente, siempre puede volver a esta versión.

3.- En caso de duda, no traduzca. La utilidad y función de algunos elementos (como los menús) es evidente. En otros casos se encontrará con frases sueltas que pueden pertenecer a mensajes utilizados por el programa, pero otras pueden ser referencias a nombres de carpetas o archivos; si las modifica el programa dejará de funcionar o será incompatible con la versión original.

Herramientas

Afortunadamente, la traducción de programas realizados para el entorno Macintosh es sencilla en la mayoría de los casos. Esto se debe a que en el diseño del sistema operativo ya se pensó en este tema y al contrario de lo que sucedía con otros entornos de la época como Unix o DOS, el programa en sí y los mensajes, menús y otros elementos de interfaz con el usuario están separados. Los programadores normalmente acceden a estos elementos con herramientas de programación y también existen sofisticados programas de traducción pensados y diseñados para equipos profesionales de localización que permiten la realización de modificaciones en versiones posteriores de una manera muy sencilla.

Estos programas tienen el inconveniente de resultar complejos de manejar para una persona que no realiza esta labor de forma cotidiana y no está acostumbrada a tareas de programación. Afortunadamente, Apple ofrece una herramienta mucho más sencilla y cómoda para usos esporádicos como el caso que se contempla en este artículo. Se llama ResEdit, abreviatura de “Editor de recursos” y se puede descargar de forma gratuita de los servidores de Apple ftp://ftp.apple.com/developer/Tool_Chest/Developer_Utilities/ResEdit_2.1.3/ResEdit_2.1.3.sea.hqx.

Una vez descargado y descomprimido, el programa aparecerá en el Escritorio con el icono de un Macintosh del que sobresale en su parte superior un muñeco sorpresa. Este es realmente el único elemento imprescindible, pero si quiere que su traducción tenga algo de consistencia también debería descargarse el glosario de términos españoles de Apple. Este consiste en un pequeño diccionario donde se detallan los términos que más comúnmente aparecen en los programas y cómo traducirlos. Así, evitará errores como traducir “File” por “Fichero” cuando todos los programas para Mac OS utilizan “Archivo” o “Edit” por “Editar” cuando el término estándar es Edición.

La versión en modo texto de este glosario (que se puede abrir con cualquier aplicación de tratamiento de textos) la encontrará en ftp://ftp.apple.com/developer/Tool_Chest/

Localization_Tools/Apple_Intl_Glossaries/Apple_Intl_Glossaries_TXT/Spanish.sit.hqx y la versión en formato FileMaker, más cómoda, la tiene en ftp://ftp.apple.com/developer/Tool_Chest

/Localization_Tools/Apple_Intl_Glossaries/Apple_Intl_Glossaries_DB/UI_Terminology.Spanish.sit.hqx.

Naturalmente, estos diccionarios no constituyen el único recurso a emplear. Necesitará unos conocimientos básicos de inglés además de un diccionario español-inglés para todas aquellas palabras de la aplicación que no aparezcan en el glosario de Apple.

Una aplicación por dentro

Una vez tenga estas herramientas en su ordenador y haya tomado las medidas de precaución indicadas previamente, puede ponerse manos a la obra en la traducción de la aplicación propiamente dicha.

Arranque ResEdit y después de una pantalla de presentación con el icono del Mac y el muñeco moviéndose (haga clic sobre él para saltársela) le aparecerá el diálogo estándar de Abrir archivo. Navegue hasta la carpeta en la que tenga la copia de la aplicación a traducir y seleccione ésta. Después de unos segundos le aparecerá en pantalla una ventana con un listado de iconos parecido al que muestra el Finder con una carpeta ordenada y debajo de cada uno un nombre de cuatro caracteres.

Estos iconos son, siguiendo con el símil del Finder, carpetas que contienen a su vez los recursos a traducir. Cada uno agrupa a los elementos de un mismo tipo de forma que bajo DITL encontrará todos los diálogos de la aplicación, en MBAR la barra de menús, etc. En los dos casos comentados, y en algunos otros, el icono que aparece es una pequeña representación gráfica del elemento correspondiente de la interfaz Macintosh, pero en muchos de los títulos el icono será una sucesión de ceros y unos. Esto significa que ResEdit no sabe interpretar correctamente estos elementos y si se intentan abrir se mostrará su contenido con valores en formato hexadecimal, aunque sí es posible abrir y traducir algunos de ellos sin problemas. En los demás casos no conviene tocar estos recursos, ya que una manipulación incorrecta destruiría el programa.

Otro caso especial es el icono “CODE”. Éste, contiene el código del programa propiamente dicho para ordenadores con procesador 680x0 (el código para PowerPC no se almacena como recurso) y la más mínima modificación de este código enviaría la aplicación a la tumba.

Menús

Uno de los elementos más fáciles de traducir y más vistosos son los menús. Éstos se pueden almacenar en dos tipos de recursos: MBAR, que contiene toda la barra de menús de la aplicación, y MENU, con cada uno de los menús por separado, pero en ambos casos la manipulación es muy sencilla.

Los recursos MBAR únicamente contienen una lista de los recursos MENU que se muestran en el programa, por lo que la traducción se centra en estos últimos, no debiendo tocar el MBAR.

Al hacer doble clic sobre el icono de MENU le aparecen en una nueva ventana grandes recuadros mostrando de forma gráfica todos los menús y debajo de cada uno un nú