La verdad que esto del podcasting bien merece una líneas de reflexión dado que su profusión ha sido espectacular en unos meses y es que incluso, he podido localizar pasajes de El Quijote en un año tan señalado que conmemora el cuarto centenario de su primera publicación en tan curioso formato.

Realmente como tecnología no es novedosa, ya que se compone de tres piezas fundamentales. Por un lado, un archivo MP3, por otro lado un espacio de hospedaje como los tradicionales Blog o moblogs y finalmente, y esto es lo novedoso, la necesidad de algún software para el seguimiento de las actualizaciones de los diferentes “podcasts” sin necesidad de ir al sitio en cuestión. Lo que otorga valor a todo el conjunto, es el potencial de la sindicación de contenidos con tecnología RSS para el etiquetado de los contenidos. Y hasta aquí la tecnología.

¿Y a qué viene tal revolución?

Pero, ¿dónde radica el interés tan grande que ha generado esta nueva forma de crear comunidades en línea? En su combinación. Desde mi punto de vista, el podcasting representa un nivel evolutivo superior al blog tradicional, incluso al moblog y el número de aplicaciones se dispara. El podcasting hace posible que usted disponga de su propio espacio radiofónico sin ataduras, censuras y con plena independencia informativa (¡vaya sueño periodístico!), sin una gran inversión inicial y con la posibilidad de que le escuchen e interactúen a través del blog donde tenga colgados sus MP3.

Con la ayuda de iTunes puedes incluso ir sincronizando esos contenidos con el iPod y llevarlos a donde quieras. La periodicidad del contenido queda marcada por el usuario y además el emisor se convierte en pieza activa y participante en la construcción de la realidad informativa. Una realidad radiofónica tantas veces manipulada y dirigida bajo espurios intereses, que gracias a estos inventos se abren ventanas de aire fresco para poder saber la verdad de lo que está ocurriendo por ahí.

Es cierto que la radio en línea difícilmente puede competir con la radio convencional, pero lo que está claro es que el podcasting otorga la posibilidad de difusiones masivas a coste cero y efectos que todavía no se pueden establecer a través del análisis de redes sociales.

Aplicaciones sin límite

A mi juicio, el mundo académico también puede beneficiarse de esta tecnología con la simple utilización de un iPod con sistema para grabación. De este modo, y estoy pensando en alumnos que bien no pueden o no quieren asistir a clase, podrían descargar clases directamente desde Internet potenciando así nuevas metodologías docentes y nuevas aplicaciones de la tecnología de información en las aulas.

No cabe duda que la sofisticación del “podcasting” no tiene límites y si cuenta con un mínimo de tecnología para la edición de audio, a saber: su Macintosh, unos cascos con o sin micrófono dado que podemos usar también el que incorpora el Mac y la aplicación GarageBand puedes convertirte en un auténtico monstruo de las ciberondas. Como todo lo que en tecnología es divertido, fácil de hacer y con resultados vistosos, esto del podcasting engancha y no es de extrañar que empiecen a verse propuestas españolas en la misma cantidad que de otros países y no sería de extrañar tampoco que las empresas de comunicación; en concreto portales de Internet o periódicos en línea comiencen a ofrecer como valor añadido a sus lectores las posibilidades evolucionadas de los blogs que ofrecen en la actualidad. Tampoco será de extrañar que en un plazo no muy lejano de tiempo veamos auténticas entregas radiadas en este curioso formato y que incluso sus responsables puedan ingresar dinero por publicidad por el volumen de oyentes que fuesen acumulando.

Sería maravilloso ver una rebelión ante las ondas anodinas y tristes que inundan nuestras vidas con nuevos temas, nuevas experiencias, nuevas comunidades, nuevas formas de ver la vida a través de la Red. La captación de los momentos personales y su difusión en un espacio indefinido como medios de comunicación otorgan valor casi metafísico a estas manifestaciones de la aplicación de la tecnología a la cotidianidad. Ya en 1995 estas palabras de Nicholas Negroponte me impactaron en su obra El mundo digital en relación a los medios de comunicación: “los sistemas para transmitir y recibir información y entretenimiento personalizados obligarán a los medios a reestructurarse”. Primero fue con los foros, luego con los blogs, luego con los moblogs que hacían uso de las capacidades multimedia de los terminales móviles y ahora el blogpod que incluye el audio bajo demanda… ¿Alguien se anima a apostar por el siguiente cambio? Voy a ver si consigo montar un podcast en condiciones. Nos oímos por la Red. Esto va a ser la bomba de divertido.