Todos los propietarios de automóviles saben que cada cierto tiempo deben realizar una serie de tareas preventivas destinadas a que su vehículo continúe funcionando correctamente y sin problemas, lo que quizá no es tan evidente es que resulta muy conveniente hacer algo similar con los Mac.

El mantenimiento en los coches es una labor fundamentalmente de hardware (entre otras cosas porque tienen poco software), cambio de aceite, revisión de niveles, ajuste del carburador, pero en los ordenadores el mantenimiento debe cubrir tanto el hardware como el software; si bien conviene que las labores de hardware las realice un servicio técnico si usted no se considera un manitas. Con los consejos que encontrará a lo largo de este artículo logrará que su ordenador tenga menos errores, funcione más rápido y no le de problemas el día antes de entregar un trabajo urgente.

Cuidados con el hardware

Los componentes electrónicos del ordenador, por lo general, no necesitan mantenimiento. Un módulo de memoria, el procesador o cualquier otro circuito electrónico tiene una vida útil muy larga y normalmente el ordenador se le queda desfasado y lo jubila antes de que estos componentes fallen, aunque no siempre es así. Además, las averías de estos componentes de forma estadística siguen lo que se conoce como una distribución de curva de bañera. Es decir, son frecuentes los fallos en los componentes recién fabricados (normalmente por fallos durante el propio proceso de fabricación) y también son frecuentes los fallos al final de la vida útil, cinco, diez años o más, mientras que el intervalo intermedio demuestra ser extremadamente bajo en averías. La curva del número de componentes que fallan se asemeja a una bañera vista de perfil, objeto del que obtiene su nombre.

La mayoría de los fabricantes de prestigio (Apple incluido) intenta evitar los fallos de “niñez” mediante un proceso de precalentamiento, manteniendo encendidos durante 24 o 48 horas los ordenadores recién fabricados. Esta operación permite detectar y retirar la mayor parte de los elementos con este tipo de averías, aunque es posible que alguno escape y, por tanto, debe dejar pasar unos días o alguna semana de uso antes de considerar que un ordenador está libre de este tipo de errores.

Los problemas de “vejez” en los componentes electrónicos son más complejos de predecir, pero los avances experimentados en la fabricación de componentes electrónicos han permitido alargar considerablemente el inicio de esta parte de la curva y, actualmente, el ordenador queda fuera de servicio porque se queda obsoleto (incluso en el Macintosh que tiene un tiempo de vida útil considerablemente más largo que un compatible PC) y no por problemas de envejecimiento de los componentes.

Los problemas más frecuentes de hardware se producen con los elementos mecánicos: discos duros, disqueteras y unidades CD-ROM. Los motores y engranajes de estos dispositivos no necesitan mantenimiento ni engrase y si fallan, la visita al servicio técnico se convierte en inevitable. Pero existe otro elemento con una gran cantidad de averías que usted mismo puede resolver, se trata de las cabezas lectoras. Las cabezas de las disqueteras (magnéticas) y de los lectores de CD (ópticas) están expuestas por la propia naturaleza del dispositivo a la acumulación de polvo y cuando esta alcanza cierto volumen (dependiendo del entorno de trabajo del ordenador) se empiezan a producir errores de lectura o de escritura. Un caso llamativo fue el primer lector de CD que Apple sacó al mercado; tenía un ventilador que, debido a un fallo de diseño, inyectaba el aire (y por tanto el polvo) directamente en la cabeza de lectura.

Para evitar que estos problemas se produzcan en el momento más inoportuno, se recomienda hacer la limpieza, no ya cuando se produzca el fallo sino de forma periódica como medida preventiva. El sistema más sencillo es la adquisición de un kit de limpieza para el dispositivo correspondiente. Normalmente consiste en un disquete o CD especial con una superficie porosa de tipo algodón que se impregna con un líquido limpiador y que al insertarla en el lector roza contra la cabeza eliminando el polvo.

Un procedimiento más complicado (sólo para manitas) y que además anula la garantía de su aparato es desmontar el aparato en sí y frotar suavemente la cabeza lectora con una mezcla de alcohol y agua en un bastoncillo de algodón, del empleado para limpiar los oídos. En el caso de los disquetes son dos pequeñas placas blancas brillantes con una linea negra central que están dispuestas una encima de la otra. En los CD-ROM es una pequeña lente de cristal. En ambos casos debe frotarse con mucha suavidad, ya que estas cabezas están suspendidas sobre muelles o dispositivos similares que pueden doblarse si se hace excesiva presión. El procedimiento de desmontaje y acceso a estas cabezas varía en función del modelo instalado en cada ordenador y, si en algunos es muy sencillo sacar la disquetera y el lector de CD y abrirlos, en otros, especialmente en los portátiles aunque no sólo en estos, no conviene intentar la tarea.

Ya puestos con los útiles de limpieza, tampoco está de más usar el plumero o el aspirador y eliminar periódicamente el polvo que se acumula dentro del ordenador. Aunque algunos técnicos dicen humorísticamente que el polvo es bueno ya que es aislante, realmente no es nada bueno, especialmente el que se acumula en las rejillas de entrada o salida de aire, pues dificulta el paso de éste y hace que los componentes se calienten más y tiendan a fallar con mayor frecuencia.

Ratón y teclado

Otros elementos con componentes mecánicos son el teclado y el ratón del ordenador. El primero no suele requerir auxilios, salvo que le arroje encima alguna bebida, y es preferible no intentar limpiarlo ya que suele ser peor el remedio que la enfermedad. Si desea limpiar las teclas debido a que el uso las ha ensuciado notablemente, no lo haga nunca directamente sobre el teclado, cualquier líquido que utilice para ello puede caer encima de la placa de circuito impreso situada debajo y dañarla. En cambio debe desmontar la parte superior de cada tecla tirando suavemente de ella (un buen truco es pasar una servilleta por el borde para que la agarre por debajo y tirar de los bordes) teniendo especial cuidado con la barra espaciadora que suele llevar además una barra metálica longitudinal con dos enganches, limpiarla, esperar a que se seque y volver a montarla presionando sobre el enganche del teclado suavemente.

Los ratones, en cambio, sí se ven afectados frecuentemente por una especie de parálisis que convierte sus movimientos en erráticos. Es un síntoma muy normal que, afortunadamente, se resuelve fácilmente.

El ratón de los ordenadores Apple es mecánico y se basa en una bola situada en su parte inferior que, al moverla sobre una superficie, gira haciendo que se muevan dos rodillos situados en el interior y que son los verdaderos responsables de detectar el desplazamiento. Con el uso, la bola coge suciedad de la superficie y la deposita sobre los rodillos, que en lugar de girar resbalan contra la bola, provocando los síntomas descritos.

Afortunadamente, la solución a este problema es sencilla. Busque un objeto puntiagudo pero sin filo, como el extremo de un bolígrafo retráctil con la punta metida o el capuchón de un bolígrafo tipo “Bic”, extraiga la bola del ratón girando la