Hace unos días, uno de los capítulos de Los Simpson le dedicaba una buena sátira a Apple. Esto no es noticia, pues ver a Homer, Bart y compañía atizar estopa fina a quien haga falta no es nada nuevo y espero que sigan así muchos años y que no eviten ningún blanco. En esta ocasión, la familia visita la “Mapple Store”, intervención de “Steve Mobs” incluida y traca final con una logradísima parodia del archifamoso spot “1984”.

La no-noticia

Lo que me ha dejado bastante asombrado es la cobertura mediática del episodio en algunos periódicos generalistas españoles, como si hacer crítica de Apple fuese el no va más de la osadía y la transgresión: “qué guays somos, que vemos los Simpson y criticamos a Apple”. Tanto más cuando cada episodio de la serie pone a caldo a personajes, instituciones y empresas día sí y día también.

Resulta bastante estúpido ya que hay suficientes razones para señalar defectos en productos y acciones de Apple sin que tenga que venir Matt Groening a darle permiso a nadie. Dicho sea de paso, el bueno de Mr. Groening aparece en varias listas de usuarios famosos de Mac, información que está a tiro de tecla en cualquier buscador y que dota de mayor interés al asunto.

Otro punto de estupidez es que quien conozca un poco la historia y cultura corporativa de Apple sabe que se trata de una empresa con un razonable sentido del humor y una más que asentada autoestima. Sinceramente, no creo que Steve Jobs esté llorando por las esquinas quejándose a Phil Schiller de las burlas recibidas. Más bien me lo imagino cogiendo su iPhone y llamando a Matt Groening para felicitarlo, agradecerle la publicidad y, de paso, aconsejarle algunos chistes para la próxima ocasión y nuevas líneas argumentales para la serie, o incluso para pedirle que vuelva Futurama.

Para mí, es un ejemplo claro de “no-noticia”, un género periodístico en cierto auge que consiste en rellenar el hueco del día con algo que suene bien, con independencia de que aporte algo de contenido al lector.

Curiosamente, los mismos medios no se hacen eco de la soberana tunda que le ha atizado David Pogue al iPod-killer de RIM, la Blackberry Storm, y eso que el analista tecnológico del New York Time no bromeaba en ningún momento.

Las malas noticias sobre Apple, ¿venden?

Algún periódico parece disfrutar especialmente de la publicación de información negativa sobre Apple y sus productos, evitando si es necesario ese enojoso proceso profesional conocido como contrastar la noticia y las fuentes, aunque ello suponga la necesidad de publicar incluso alguna rectificación.

Dicen que la publicidad es buena y que la buena publicidad es aún mejor, pero resulta llamativo ese escrutinio del patio de vecinos tecnológico centrado en una compañía determinada.

Un episodio reciente de ese caso ha sido el revuelo organizado por la actualización, rutinaria por otra parte, de una página de la base de conocimientos de Apple sobre el uso de antivirus en el Mac. En algún medio eso se interpretó como un reconocimiento tácito de la llegada de virus “de verdad” al Mac OS X. Nada de esos mindundis de troyanos que piden permiso para instalarse cuando estás intentando ver vídeos pornográficos, sino virus de verdad, de esos que el viejo Windows deja que se instalen solos y te amarguen la vida.

Hacer un virus para un sistema operativo Unix o Linux moderno que pueda difundirse con esa facilidad a la que los winviruses nos tienen acostumbrados es bastante complicado a día de hoy. Pero ese no es el tema y requeriría un análisis más bien cuidadoso.

La cuestión es la pasmosa frecuencia con la que rumores, no-noticias, análisis subjetivos y especulaciones sin fundamento pasan el filtro de las redacciones de medios que se cuelgan las medallas del rigor informativo y la objetividad a la mínima oportunidad que se les presente.

Ingenuidad, la justa

Por supuesto, no voy a caer en la ingenuidad de pensar que tales medios realmente se creen eso de la objetividad y el rigor. Los lectores tendríamos suficiente con estar bien informados de los intereses que los patrocinan para aplicar el correspondiente factor de corrección, comparar y extraer una versión razonablemente buena de la información. Eso es algo que con un acceso a Internet es cada vez más sencillo.

Sin embargo, ver ejemplos como éstos, tan sumamente burdos es frustrante. Cada vez que una noticia me “chirría”, ya sea sobre Apple en particular o sobre cualquier otro tema, no tengo más que poner unas pocas palabras en el buscador y seguir tres o cuatro enlaces. En cinco minutos puedes desmentir o confirmar una información y lo que te molesta es que el periodista no lo haya hecho por ti.