Si siempre ha querido convertirse en un discjockey de la radio para emitir sus canciones favoritas, Internet le ofrece la posibilidad de hacer sus sueños realidad, aunque sea a pequeña escala.

La edición y publicación de una página web es muy sencilla y los recursos necesarios son mínimos, basta una conexión con módem para colocar la página en el servidor, pero tener una radio en Internet exige algunos recursos adicionales y, por supuesto, la posibilidad de emitir está directamente relacionada a los recursos disponibles.

Cómo funciona

Las explicaciones que se dan en este artículo son únicamente técnicas y no legales y debe tener en cuenta que si monta una emisora en Internet, aunque sólo tenga un oyente y lo haga por afición y sin ánimo de lucro, puede ir contra la ley si emite música editada en CD u otro soporte y/o protegidas por Copyright.

Los sistemas de radio en Internet se basan, como es lógico, en la existencia de una fuente de sonido, ya sea música o palabras, que normalmente están pregrabados, aunque también es posible hacer emisiones en directo, que son convertidas a formato digital y, lo que es muy importante, comprimidos para hacer un uso eficiente del ancho de banda.

El sonido y en mucha mayor medida el vídeo, si no se comprimen, requieren un elevado ancho de banda para su transmisión por Internet. Pero dado que este es un recurso escaso, se han desarrollado diversos métodos para comprimir la señal y hacer la transmisión más eficiente.

Una vez digitalizada y comprimida esta información, hay que distribuirla por Internet. Las emisoras de radio y televisión convencionales tienen una gran ventaja en este aspecto. La señal se emite por una antena y con una frecuencia determinada y al distribuirse por el aire, cualquier persona en su radio de alcance que tenga un receptor de radio o televisión puede sintonizar la mencionada señal. Por tanto, los recursos empleados en la emisora son los mismos con independencia del número de oyentes que tengan: uno, diez, cien o un millón.

Un sistema parecido existe en el protocolo TCP/IP para la difusión de información. Se llama multicast y en teoría debería favorecer la popularización de estos servicios. Sin embargo, y pese a que existen entornos en multicast en pruebas desde hace años, su adopción no ha sucedido de forma masiva y son pocas las operadoras de telecomunicaciones e ISP que lo incorporan.

La opción más empleada es la creación de una conexión por cada cliente. Esto quiere decir que los recursos de la “emisora” por Internet aumentan linealmente con el número de usuarios conectados. Por ejemplo si emite con un ancho de banda de 32 kilobits por segundo, un usuario conectado hará que la emisora utilice efectivamente 32 kilobits, mientras que dos oyentes requerirán 64 kilobits por segundo, 4 oyentes necesitarán 128 kilobits por segundos y así sucesivamente. Por tanto, aunque la mayoría de los usuarios puedan crear su propio estudio de radio en casa, el número de oyentes que tendrán es limitado. Podría decirse que se tratará de una radio “íntima”.

Métodos de compresión

Anteriormente se ha indicado que la información de sonido o vídeo que se va a transmitir por la red se comprime previamente para lograr reducir al máximo el ancho de banda requerido.

Estos sistemas han mejorado de tal forma que, por ejemplo, el formato MP3 permite reducir el tamaño que ocupa una canción hasta una décima parte del espacio original sin pérdida significativa de calidad e incluso puede reducirse más si se admiten pérdidas de calidad apreciables.

Por desgracia estos métodos son, en muchos casos, incompatibles entre sí y cada uno de ellos requiere no sólo de la instalación de un servidor distinto, también obliga al usuario a la instalación del receptor adecuado, por lo que es frecuente que estas personas acaben con diversas extensiones instaladas en su ordenador o, en el peor de los casos, que no reproduzcan las canciones o películas que no sean del formato que tengan instalado.

En cuanto al sonido digital para las emisiones, existen diversos formatos peleando por el predominio del mercado, pero el que más difusión ha logrado es MP3. Este formato es el soportado, por ejemplo, por la aplicación iTunes de Apple y por los demás reproductores MP3 del mercado, que además de permitir reproducir canciones grabadas en su disco duro, le permite conectarse a emisoras de radio en Internet y sin duda es la opción más recomendable a utilizar, por encima de otros formatos como Real Audio de Real Media.

Servidores. El elemento más importante para crear su emisora de radio en Internet es el propio servidor. Estos servidores pueden funcionar de dos formas. La primera es ofreciendo una serie de canciones almacenadas en el disco duro y que previamente se han convertido al formato MP3. En esta forma de funcionamiento el servidor distribuye todas las canciones almacenadas en secuencia y al llegar a la última vuelve a empezar por la primera. En este caso usted no actúa como un pinchadiscos, pero en cambio se comporta como el productor de un programa de radio o televisión que se dedica a montar tomas (en este caso canciones) y emite el resultado final.

El segundo modo de funcionamiento permite seleccionar el repertorio en vivo y requiere de dos aplicaciones. La primera es el servidor encargado de distribuir la música a los oyentes, pero al contrario del caso anterior este servidor no lee la música de un archivo de disco, en su lugar se emplea una segunda aplicación similar a un reproductor de música en el cual usted selecciona las canciones a escuchar y éstas son enviadas al servidor para su distribución.

Aunque este segundo tipo de servidor puede parecer más atractivo, el modelo más útil es el primero, ya que le permite planificar sus emisiones y dejarlas radiando sin que tenga que estar presente.

MP3 Streamer 1.3. Este modelo de funcionamiento es el que incorpora MP3 Streamer 1.3, desarrollado por Alexandre Carihian de Malia Software. Este servidor es una aplicación shareware que cuesta 20 dólares y que existe en versiones para Mac OS Classic en procesadores PowerPC y también para Mac OS X. Cuando se arranca por primera vez muestra el diálogo de preferencias, que son muy sencillas ya que la aplicación funciona cuando al arrancar se pulsa “Run” sobre la pantalla principal, botón que pone en marcha el proceso de reprodución, abriendo una carpeta “Music” que tiene que estar en la misma carpeta que MP3 Streamer y emitiendo todos los archivos MP3 incluidos en ella por orden alfabético.

En la primera pantalla de MP3 Streamer se pide el nombre del servidor, que se mostrará en los clientes que se conectén a él, el puerto en el que emite (por omisión viene el puerto 8010 y puede dejar este valor) y el número máximo de conexiones que se admiten. Para insertar en este campo el valor adecuado (ya que el valor por omisión de 50 es muy elevado) debe dividir el ancho de banda disponible entre la velocidad a la que estén codificados los archivos de música, siendo recomendable emplear la misma para todas las canciones. Además hay que reservar un poco de ancho de banda para otras funciones. Si intenta transmitir una canción codificada a 32 kilobits por segundo por una conexión a 33.600 bits por segundo, tendrá errores, pero si reduce la codificación a 24 kilobits por segundo el