Se trata de otro de los principios básicos en diseño gráfico. Gracias al contraste podemos aumentar el interés visual en cualquier pieza gráfica, captar la mirada del lector rápidamente, y crear una organización lógica y coherente entre diferentes elementos. Lo más importante que debemos tener en cuenta para que este recurso sea efectivo, es que el contraste debe ser realmente fuerte.

El contraste es creado cuando dos elementos son radicalmente diferentes. Si en una página existen dos elementos similares cuya diferencia no es realmente notoria a simple vista, gráficamente se produce un conflicto. De modo que si debemos trabajar con dos elementos homólogos, gracias al contraste podemos lograr que luzcan verdaderamente diferentes.

Existen caminos muy diversos para crear contraste. Por ejemplo, podemos contrastar un bloque de texto de gran tamaño con otro pequeño. Una tipografía de estilo clásico, con otra moderna de palo seco. Colores cálidos con colores fríos. Líneas finas con líneas gruesas. Texturas suaves con texturas rugosas. Disposiciones espaciales horizontales con otras verticales. Pero para conseguir que dos elementos sean realmente análogos, el contraste debe ser marcado, vehemente.

En el siguiente ejemplo, observa la figura 1. Se trata de una sencilla página, en donde la información luce bien organizada, a dos columnas de texto, con un título general, y varios subtítulos que marcan el inicio de diferentes secciones. Todo está en armonía, pero nada llama poderosamente nuestra atención. En cambio, en la figura 2 simplemente se han utilizado elementos contrastantes para lograr que el aspecto general de la pieza sea más atractivo.

En las siguientes listas sucede algo parecido. En la figura 3 existe una leve diferencia entre el título y el resto del texto. Sin embargo, en la figura 4 se logra un mayor dinamismo gracias a los diferentes recursos de contraste utilizados. El título es notablemente más grande que el resto del texto; las líneas ahora tienen diferentes grosores, y el aspecto general es de mayor organización y estética más depurada.

En la figura 5 (Contraste 5) podemos observar de qué manera una página con varias columnas verticales, puede lucir muy atractiva gracias a un gran título que abarca horizontalmente todo el ancho que ocupan las seis columnas. En este caso, se ha creado contraste entre varios elementos verticales con otro horizontal. Además, se ha creado contraste en el mismo título, utilizando tipografía de color blanco sobre un fondo negro.

Por último, observa diferentes ejemplos de contraste mediante el color:

En resumen

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Debes tener en cuenta que el contraste es agradable para nuestros ojos. Podemos distinguir una figura de su fondo, gracias al contraste que se produce entre ambos objetos. La finalidad del contraste en cualquier proyecto gráfico es doble: en primer lugar, tiene el propósito de crear interés en el contenido de la pieza de diseño (si la página es atractiva, será más fácil de leer). El segundo objetivo del contraste es el de organizar la información. Un simple ejemplo de contraste es el estilo negrita incluido en cualquier procesador de texto. Dentro de un extenso bloque de texto homogéneo, la tipografía en negrita se destaca inmediatamente, y nos lleva a pensar que dicho texto debe ser más importante por alguna razón. Para conseguir contraste visual debemos tener una actitud extrema: olvídate de las medias tintas y experimenta buscando la diferencia.