Como todo el mundo ya sabe a estas alturas, el procesador es el corazón de un ordenador, pero a lo largo del camino de las instrucciones que han de ejecutarse existen importantes capas que pueden ralentizar o sacar provecho de la potencia inicial del procesador. Los buses de datos, arquitectura utilizada para la ampliación interna (¿recuerdan el cambio de NuBus a PCI?), tarjeta gráfica (bienvenido, AGP) e incluso el tipo de memoria empleada y las interfaces de conexión para dispositivos (FireWire, USB) pueden contribuir a que la velocidad inicial se traduzca en una verdadera sensación de mejora. Y sobre todas estas capas se encuentra la principal de todas, el verdadero “traductor” entre las aplicaciones y el hardware de su equipo: el sistema operativo.

¿Cuáles son las diferencias evidentes entre Apple y los fabricantes de equipos “compatibles” por vox populi? Dejando aparte los clónicos “todo a 100”, dada la evidente diferencia en la calidad de los componentes utilizados, en favor de Apple, la arquitectura del procesador y el sistema operativo utilizado en cada caso son la diferencia que marca el comportamiento en cada uno de ellos: AGP, USB, Firewire y PCI (e incluso las interfaces IDE, E-IDE, ATA y Ultra ATA) comulgan con los dos contendientes.

El futuro está claro: el nuevo G4 a 500 MHz ofrece el triple de velocidad que un Pentium III a 600 MHz. Los G4 mejoran la tecnología Velocity Engine (anteriormente conocida como AltiVec), capaz de trabajar con un ancho real de 128 bits y, sobre todo, con un total de 162 instrucciones dedicadas para manejar los datos a velocidad de vértigo y, sinceramente, si trabaja con Photoshop, aplicaciones de 3-D, vídeo o programas científicos, descubrirá algo que hace algún tiempo pensaba que no volvería a ver: innovación real, no sólo megaherzios para la galería. Otra cuestión primordial, cualquiera de los PowerPC obtiene más velocidad emulando procesadores de anteriores generaciones que las opciones de Intel y AMD (con sus múltiples extensiones MMX, SSE o 3DNow en el caso de AMD). El futuro Merced también sale perdiendo en las primeras comparativas publicadas… y es que los procesadores de Intel continúan manteniendo básicamente el mismo juego de instrucciones que en su arquitectura x086.

Otras alternativas

Intel y Motorola son los principales contendientes en el panorama de los procesadores para equipos personales; Apple y Microsoft, los eternos rivales que se miran de reojo entre sí para ver qué “características” interesantes se están cociendo en el sistema operativo del rival para mejorarlas e incorporarlas en el propio, no son los únicos que investigan en el complejo y costoso mundo de la velocidad.

¿Ha oído hablar del E2k? Keith Diefendorff, quien trabaja como experto en procesadores para Apple y anteriormente para Motorola, escribió hace algún tiempo un artículo sobre este procesador desarrollado en Rusia por un equipo a las órdenes de Boris Babaian (experto en superordenadores). Sobre este procesador sólo se sabe lo que el equipo Elbrus anunció en su día, estaría fabricado con un proceso de 0,18 micras (frente a las 0,15 micras del G4, y las 0,10 anunciadas para los G5), funcionaría a una velocidad de 1,5 GHz, consumirá sólo 35 vatios y ofrecería un rendimiento superior a Merced: la primera apuesta de Intel por los 64 bits. Por el momento sólo es un diseño, ni tan siquiera un prototipo, y debido a la situación económica que atraviesa Rusia puede que no se llegue a materializar.

Igualmente en el olvido, refrescado de vez en cuando por un amigo, se quedó la apuesta de Exponential por la tecnología bipolar para la fabricación de microprocesadores. Un planteamiento que, quién sabe, pueda volver algún día a los pupitres de los ingenieros.

Las aplicaciones juegan a jueces

Ya puede tener el procesador más rápido trabajando sobre el sistema operativo más depurado que, a fin de cuentas, quien decide en todo esto son las aplicaciones. Ellas son su verdadero “ordenador” y su más o menos depurado código es el primer cuello de botella a superar. Cuando un usuario se sienta delante del ordenador para trabajar no saca de su bolsillo el cronómetro, pero sí es capaz de discernir entre “más rápido o más lento que antes…” No obstante, lo que siempre suele tener presente es la palabra clave: sencillez. No sólo necesaria para trabajar con sus aplicaciones favoritas, sino también para saber qué es lo que debe hacer en cada momento: ampliaciones, fallos o modificaciones en el Sistema, etc.

Moraleja

Siempre se ha dicho que los usuarios de Mac son un tanto “peculiares”. Pero estos mismos usuarios seguramente también serán capaces de ver que el equipo de sus colores ha sabido arriesgarse y, al mismo tiempo, adaptarse para que sean cada vez más los usuarios de PC quienes se pasan al equipo contrario, y en muchos casos sin tan siquiera reparar en la tecnología de un procesador dado o la siempre llamativa cifra que anuncia la velocidad de funcionamiento. ¿Por qué será?