El software abierto y los movimientos como el GNU ofrecen todo tipo de aplicaciones de forma gratuita, ofreciendo un conjunto de aplicaciones que dan solución a la gran mayoría de necesidades. El proceso, aunque no exento de alguna dificultad e incomodidad, está al alcance de todos los usuarios.

Esto es posible porque tanto Linux, FreeBSD y los otros sistemas en los que se basa toda esta iniciativa de software gratuito comparten con Mac OS X un mismo corazón: un entorno Unix; entendiendo Unix como un conjunto de funciones y datos comunes que hace que sea muy sencillo portar un programa de un sistema “Unix” como Linux a otro como Mac OS X.

El entorno X11

Aunque todos los entornos Unix modernos disponen de un entorno gráfico que en algunos casos tiene bastantes similitudes de aspecto con Mac OS X, en realidad esos entornos están basados en un conjunto de librerías de comunicaciones y estándares conocido como X11, mientras que en Mac OS todo el entorno está desarrollado con unas librerías y estándares distintos conocidos como Quartz.

Este es precisamente el mayor problema para transportar una aplicación desde un entorno Linux, ya que todos los programas comentados emplean el entorno gráfico X-Windows. Portarlos a Mac OS X equivale a escribir de nuevo gran parte de su código (toda la interfaz gráfica) para que funcione con Quartz o lograr que el Macintosh tenga X-Window.

Dado que escribir las aplicaciones para Aqua no es una tarea sencilla, lo más lógico es optar por la segunda alternativa ejecutando las aplicaciones bajo un entorno X-Window, aunque esto significa que el entorno gráfico mostrado por estas aplicaciones no será el mismo al que usted está acostumbrado.

La fuente del entorno X-Window para Mac OS X es la propia Apple, que adoptó como suyo un desarrollo precedente y lo mejoró y amplió. El entorno X11 puede descargarse de www.apple.com/downloads/macosx/apple/x11formacosx.html de forma totalmente gratuita.

El funcionamiento es muy similar al entorno Classic, las ventanas de X-Window y de Mac OS X conviven en su pantalla y puede activar unas y otras indistintamente, aunque el interior es distinto según el tipo de aplicación.

Una nota a tener en cuenta es que en la terminología X-Window el servidor es, al contrario de lo que puede esperarse, el programa que hace la representación gráfica. Por tanto cuando lea alguna indicación sobre el servidor X-Window, lo que se hace es una referencia a esta aplicación.

Cuando ejecute X11, le aparecerá una barra de menús y una ventana con una apariencia muy similar al programa Terminal. Además observará que en lugar del menú Archivo hay un menú Applications que inicialmente contiene “Terminal” y una opción Customize que permite añadir más aplicaciones a este menú de forma que seleccionando cualquiera de estos elementos de menú se arranca el programa correspondiente.

Las preferencias del programa son muy simples y la configuración por defecto es perfectamente útil, siendo únicamente interesante modificar en el apartado Seguridad la Opción que pone “Allow connections from network clients” y que está activada por defecto, permitiendo que programas que se ejecutan en otros ordenadores de la red local puedan mostrarse en su ordenador. Normalmente tanto el servidor X-Windows como la aplicación que ejecute en él estarán en su ordenador y por tanto esta opción es más un problema de seguridad que una ventaja, siendo recomendable desactivarla.

OpenOffice

Quizás el producto estrella del software abierto sea el propio sistema operativo Linux, pero si dejamos a un lado los sistemas operativos, la aplicación más conocida es OpenOffice (http://porting.openoffice.org/mac/ooo-osx_downloads.html), un conjunto de aplicaciones de hoja de cálculo, procesador de textos, dibujo y programa de presentaciones que tiene la gran ventaja de poder leer y escribir documentos creados con sus equivalentes de Microsoft: Excel y Word principalmente y que se han convertido en los estándares de facto en este tipo de documentos.

Para facilitar el arranque de OpenOffice, despliegue Applications en el menú de X11 y seleccione Customize. En el diálogo que aparece pulse Add Item. Haga doble clic en la línea debajo del título “Name” y cuando esa zona se ponga en modo de edición teclee OpenOffice, haga doble clic debajo de la columna Command y en modo de edición teclee: /Applications/OpenOffice.org1.0.1/program/soffice.

Pulse el botón Done situado en la parte inferior derecha de la ventana y descubrirá que en el menú Applications tiene ahora una opción OpenOffice y seleccionándola se arranca este programa.

La primera impresión de OpenOffice recuerda claramente al paquete Office de Microsoft, en su versión para Windows, ya que la disposición de los menús en la parte superior de la ventana y no en la barra superior de la pantalla (que sigue siendo el menú de X11) es típica de Windows. Esta impresión no es sólo de aspecto, OpenOffice implementa la gran mayoría de las funciones del paquete original y puede leer y escribir documentos de dicha versión perfectamente.

Gimp

Si OpenOffice es la alternativa a Microsoft Office, otro de los programas “universales” en Macintosh, Photoshop, tiene también su equivalente. La instalación del programa es sencilla y la primera vez que se arranca aparece una serie de diálogos con parámetros técnicos, pero los parámetros por defecto del programa son perfectamente válidos y por tanto pulsando el botón Continuar se termina esta configuración (una muy agradable sorpresa es que Gimp está traducido al castellano).

El arranque del programa puede hacerse tecleando /usr/X11R6/bin/gimp o bien configurando una entrada en el menú Applications de X11, pero en este caso bajo el título Name indique “Gimp” y bajo el título Command añada “/usr/X11R6/bin/gimp”. Una vez arrancado se despliegan cuatro ventanas, la primera que tiene el título Gimp es la que incorpora los menús de este programa y las herramientas de edición de imagen. Esta ventana es la que realmente representa la aplicación y si se cierra se termina el programa, mientras las demás son equivalentes a las paletas de Photoshop y se pueden cerrar y volver a abrir mediante el submenú Diálogos del menú Fichero.

La segunda ventana que se muestra por omisión corresponde a la paleta de brochas, la tercera corresponde a los parámetros de la herramienta seleccionada, como el tamaño de la brocha y el difuminado de los bordes y la tercera paleta es equivalente a la de capas de Photoshop.

Si ha manejado Photoshop descubrirá que Gimp es extraordinariamente similar al programa de Adobe, aunque no se trata de una réplica, y después de dominar las diferencias, por ejemplo la mayor parte de las operaciones sobre la imagen se realizan pulsando Comando-clic sobre la imagen o área seleccionada y eligiendo del menú contextual que aparece, podrá realizar el mismo trabajo prácticamente sin ninguna dificultad.

El Programa permite leer y escribir una extensa cantidad de formatos y ofrece manejos avanzados como trabajar con capas, canales alfa, selección de área mediante la “varita mágica”, selección de áreas mediante curvas de bezier, rotación, clonado de áreas, suavizar, blanq