A veces resulta curioso ver cómo, en tantas y tantas compañías, se dedican enormes esfuerzos económicos a intentar saber qué es lo que quieren los consumidores para posteriormente, lanzar el producto con la mejores perspectivas de que éste sea un éxito . Al final son números lo único que cuenta para los accionistas y las empresas sólo buscan un fin: obtener beneficios . Sin embargo, muchas de las grandes ideas son fruto de la combinación de una serie de factores que se les escapa a la mayoría de los departamentos de márketing . Entre estos factores impredecibles, se encuentra la genialidad de las personas ( bueno, de algunas personas ) y la mera casualidad . La historia nos enseña que muchos descubrimientos que han cambiado la forma en que vivimos se han llevado a cabo por una persona o por un pequeño equipo y, en muchas ocasiones, por pura casualidad . Posteriormente, muy posteriormente, las empresas acaban dándose cuenta de que hay alguien que ha hecho algo genial y se deciden a explotarlo para sacar beneficios económicos . La trampa está en que quienes consiguen sacar beneficios no suelen tener mucho que ver con quienes tuvieron la idea original .

Seguro que le vienen a usted muchos casos a la cabeza; pero hay uno en que últimamente algunos usuarios de Macintosh no dejamos de pensar: Newton . Apple perdió una increíble cantidad de tiempo y dinero para crear un dispositivo que era genial y distinto y, cuando salió al mercado, el resto de la industria se tronchaba de risa porque no veía que se pudiese hacer negocio con aquel aparato . Hoy ya no tenemos Newton, pero todo el mundo quiere hacerse con un hueco en el mercado de los organizadores y, para cuando Apple quiera hacer algo con la tecnología de Newton, es probable que otras compañías ( cuyo único “mérito” es haberse dado cuenta de que el Newton era muy caro y había que hacerlo más barato ) ya se hayan hecho con el mercado . No sólo hay que crear grandes productos, hay que saber cómo y a quién vendérselos .

Reinventar el Macintosh

La cara inversa ha sido el iMac, con el que el acierto no ha podido ser más claro . Objetivamente, se trata de una máquina que no tiene nada fuera de lo habitual y sin embargo tiene, además de un atractivo diseño, otro atractivo más incuestionable: el precio . Las ventas lo confirman: el objetivo se ha cumplido .

Ahora que Apple se encuentra a punto de desvelar lo que va a ser su nuevo estandarte, el portátil de consumo, vuelven a escucharse comentarios que hacen referencia a la peculiar forma de funcionar de la compañía . Se trata de uno de los problemas que Apple ha tenido durante su historia: cada equipo de trabajo funcionaba de manera independiente dentro de la compañía . Siempre se cuenta cómo anécdota la rivalidad entre el equipo encargado de desarrollar el primer Macintosh y el equipo dedicado al Lisa . Incluso cuando el Newton se encontraba en fase de desarrollo no había un equipo, sino dos, que trabajaban, prácticamente como rivales, en dos versiones del proyecto ( una más avanzada tecnológicamente y otra más barata ) para posteriormente elegir uno .

Sin embargo, lo que puede verse como un problema ha resultado ser siempre una gran ventaja . Estos pequeños equipos estaban formados por los mejores ingenieros y los mejores programadores que se sentían completamente unidos al proyecto que estaban desarrollando . Eran más soñadores que otra cosa y los resultados de sus investigaciones se reducían en muchas ocasiones a un montón de dinero perdido y nada que pudiera traducirse en un producto real pero, aunque sólo en contadas ocasiones, a veces se daba la combinación mágica que hacía que surgiese un producto realmente innovador .

Según las ultimas noticias ( léase rumores ) que tenemos, parece que lo que va a presentarse en Macworld Expo en Nueva York va a tener más de efectividad que de innovación . Seguramente veamos un portátil potente, barato, bonito y poco más . Apple está midiendo sus pasos con mucha cautela porque ya no puede arriesgarse a que haya un producto que genere pérdidas .

Los sueños y la realidad

Es posible que Newton fuera un fracaso comercial y que, para Apple, fuese necesario deshacerse de él, pero no hay que olvidar que, después del Macintosh, ha sido una de las pocas cosas que hemos visto que es el verdadero fruto de la genialidad . El furor que ahora están causando los asistentes personales puede ser una moda pasajera o puede ser un paso hacía una nueva forma de entender la informática . Para los fabricantes, tal vez sea más rentable seguir la corriente, que tratar de inventar sueños, sobre todo, cuando éstos se hacen realidad y nadie recuerda quienes fueron los que tuvieron la imaginación y la valentía de querer ponerlos en práctica . Quizá haya alguien que todavía quiera intentar ir más allá del “lo mismo pero más rápido, más potente y más barato”, sin que le importe si va a ser un éxito comercial . Lo terrible sería que nos quedásemos estancados en el actual ritmo de “la copia de la copia” .