Desde hace aproximadamente una década se ha venido hablando cada vez con más fuerza en los medios de producción musical del sonido Surround. Lo que en un principio solamente se utilizó para las bandas sonoras de las películas fue teniendo poco a poco otras utilidades. La llegada del DVD, los juegos de ordenador, o incluso la incipiente y prometedora ascensión de los formatos multicanal para música comercial, ha provocado que un gran número de usuarios se interesen por el audio multicanal. En este artículo vamos a hablar de los distintos formatos existentes, de la terminología, así como de las herramientas básicas para mezclar y escuchar este formato de sonido.

Los comienzos del sonido multicanal

Para entender la evolución de los distintos formatos de audio multicanal, es necesario dar un pequeño repaso a la historia del audio. Desde que se inventaron los primeros aparatos que permitieron grabar y reproducir sonido hasta la década de los sesenta del siglo pasado, el único formato existente para el gran público fue el monoaural. Dicho formato maneja información de un solo canal. Este formato, popularmente llamado “mono” es el que se oye ya sea al encender una radio portátil de bolsillo, o bien el que emite la voz de un locutor en decenas de grandes altavoces en un estadio de fútbol.

El sonido estereofónico o “estéreo”, que es todavía el formato estándar, es el que utilizan la mayoría de oyentes dentro del mundo musical. Conocido desde 1920, y con sus primeras aplicaciones comerciales en cine en la década de 1930, no es realmente hasta los años 60 cuando tiene una auténtica difusión popular, sustituyendo por completo a las grabaciones monoaurales. En estéreo, se trabaja con dos canales que pueden ser diferentes. Las distintas técnicas de grabación permiten crear una sensación psico-acústica de espacialidad, al lograr que los sonidos emanen de varios lugares de nuestro campo sonoro. Podemos por ejemplo situar en una mezcla estéreo unos violines en nuestro altavoz derecho, mientras unos metales se colocan en el izquierdo. Dependiendo de la ubicación de estos sonidos, nuestros oídos perciben unas fracciones de segundo antes lo que nos llega por el lado izquierdo que por el derecho y viceversa. Son estas variaciones en el espacio y en el tiempo lo que nos permite tener una sensación tridimensional en el sonido.

Durante más de treinta años el sonido estereofónico ha sido el rey, pero en la década de los 90 se empezaron a cambiar ciertas cosas.

El sonido envolvente

Evidentemente se podía mejorar el estéreo. Si bien se pueden conseguir buenas sensaciones acústicas con dos altavoces emitiendo distinta información delante del oyente, ¿Por qué no colocar altavoces también detrás de nuestros oídos?

La primera incursión comercial que hizo la industria del audio en el sonido envolvente fue tan breve como desafortunada. En los años 70 se lanzó el sonido cuadrafónico, el primer sistema con altavoces alrededor del oyente, creado entre otras compañías por Sony y Denon, que consistía en cuatro canales de audio independientes, con dos altavoces delanteros y dos traseros. Debido a lo costoso de los sistemas de reproducción y de las limitaciones tecnológicas de la época para grabar y masterizar en cuatro canales, el experimento tuvo una muerte prematura. El problema con el cuadrafónico hizo que la industria del audio olvidase por el momento el audio multicanal, sin embargo el este formato mostró los espectaculares efectos que se podían generar sobre el oyente.

Mientras tanto, la industria del cine continuó desarrollando la idea del sonido envolvente. La compañía Dolby lanzó su Dolby Surround, que ofrecía tres canales delanteros, izquierdo, derecho y central, así como un canal trasero para efectos, monoaural, y de un ancho de banda limitado. Este canal trasero era habitualmente reproducido por dos altavoces situados a ambos extremos del área de audición. Esta solución, todavía analógica, tuvo el inconveniente de tener que compactar cuatro canales de información sonora en dos canales de audio en una película de 35 mm. por lo que podían ocurrir los clásicos problemas de no tener suficiente espacio en la cinta para tener una buena separación entre canales (los cambios de nivel hechos en algún canal, podía afectar al volumen de otro, etc.)

Sin embargo, las mejoras en el campo sonoro del cine eran obvias, y las técnicas de grabación más sencillas gracias al avance de la tecnología, por lo que poco a poco, un mayor número de usuarios pudieron empezar a disfrutar de un entorno de reproducción doméstico similar al de una sala de cine.

Ya de lleno en la era digital, con el Compact Disc en escena, se podía manejar una mayor cantidad de información, por lo que las compañías audiovisuales, se pudieron lanzar con menos limitaciones, a buscar los formatos que mejores resultados otorgaran y que pudieran llegar al gran público. Fue Dolby digital el formato que auspició el nacimiento del 5.1 (pronunciado “cinco punto uno”).

El formato 5.1 posee seis canales independientes de audio. Cinco de ellos con un ancho de banda que va desde los 20 Hz hasta los 20 kHz y un canal para las frecuencias graves que responde entre los 5 y los 125 Hz que se denomina LFE, del inglés Low Frequency Extension según la terminología de la Audio Engineering Society (AES) o Low Frequency Effects para compañías como Dolby Labs.

Este canal requiere un altavoz especial llamado subwoofer. Los tres altavoces delanteros llamados Left, Right y Center deben ser, como en el caso del estéreo, iguales, para que proporcionen una buena “imagen sonora”. En el caso de no poder poner los tres idénticos, el altavoz del centro puede ser más pequeño, aunque se recomienda que sea de la misma gama que los L y R. Los altavoces delanteros deben estar a la misma altura y distancia del oyente. Se recomienda que tengan un grado de separación de entre 45 y 60 grados (Según la normas de monitorización de la AES) entre el altavoz izquierdo y el derecho. Los altavoces traseros deberían ser también del mismo tipo de los delanteros, aunque de no poder ser así, es posible utilizar como en el caso del altavoz delantero central unos que sean del mismo tipo y fabricante, pero más pequeños. Estos altavoces se han de colocar en la parte trasera del área de audición, concretamente a 110 grados de separación del oyente, y deben tener la misma fase y alineación que el resto de altavoces delanteros.

Existen muchos otros formatos multicanal como 6.1 o 7.1 usados en distintas aplicaciones, pero es el 5.1 el que se está estableciendo como estándar en el mundo musical.

Codificaciones

Uno de los principales inconvenientes que tuvo en sus comienzos el audio multicanal fue la cantidad de espacio que se necesitaba para poder albergar tanta información generada. Incluso con la llegada de soportes como el Compact Disc o el DVD, grabar seis canales de audio con efectos durante dos horas seguía siendo imposible. Por esta causa las compañías de la industria del sonido se pusieron a investigar formatos comprimidos, que permitiesen la reducción del espacio necesario para las pistas de audio.

La compresión usada por Dolby se llama AC3. Dicha compresión permite reducir seis canales de audio a dos pistas PCM estéreo. El Dolby Digital Codec (codec-d