Creo que fue Gore Vidal quien dijo que “no vale la pena preguntar a nadie qué ordenador tiene: si es un Macintosh te lo dirá el mismo y si se trata de un PC no tiene importancia”. Sobre esta base, el orgullo maquero se le supone al propietario de un Mac. Pero dentro de un entorno de maqueros, ¿cómo conseguir ganarse un cierto prestigio de militante hasta la médula?

Mostrarse nostálgico

En las conversaciones conviene hacer referencia a las excelencias de modelos antiguos, en especial, si en el momento no hay una forma fácil de ir a comprobar lo que se afirma. Por ejemplo, conviene decir que el mejor Mac jamás diseñado era el IIci; o que el mejor teclado de Apple fue el extendido y que “cuando me compré el Power lo primero que hice fue tirar el teclado ISO y ponerle el antiguo”. Ese tipo de cosas impactan mucho.

El Mac que todo el mundo quiso tener alguna vez era el Classic Color “para ponerlo en el salón con el salvapantallas aquel de los peces”. El otro Mac que todo el mundo quiso tener es el “XX aniversario”, pero dado su precio de salida se te puede perdonar. Refiérete con cierto sarcasmo al Power Mac 4400 resaltando que era una buena máquina, pero que un Mac no puede parecerse a un PC. Un buen maquero debería saber sacarle defectos al iMac, teclado y ratón sobre todo, pero nunca delante de “los otros”.

En cuanto a programas, una forma de ganarse el respeto de cualquiera es declarar que “para textos no hubo nada como MacWrite”. Es importante que saques en cualquier conversación que “el Sistema 6 sí que era estable, con el 6 el Mac era una roca y además iba rapidísimo”.

Los accesorios adecuados. Hay varias cosas que un maquero “de pro” debería conseguir a cualquier precio. Para empezar, una vestimenta adecuada: camiseta de Apple (mejor si es de las que tienen la manzana multicolor ahora que el arco iris ha desaparecido del logo). Otro modelo cotizado es la negra con las letras de Apple en colores. Si consigues una gorra de Apple ya es el colmo y arrasarás en las reuniones de tu grupo de usuarios local. El pin de la manzana es otro aditamento que subirá tu prestigio maquero y la excelencia se consigue con uno de Clarus, la perrovaca, sobre cuya vida y milagros deberías estar bien informado.

Otro par de accesorios imprescindibles: la alfombrilla de ratón de la casa y la típica taza para el café o el colacao. Además, tienes que acordarte de poner las pegatinas en lugares visibles: tu carpeta, el coche… Ahora bien, si quieres dejar al resto del personal sin habla y rodearte de un aura mítica, consigue que alguien te envíe una lata de Mountain Dew desde USA, especialmente si te la pueden comprar en algún supermercado de San Francisco.

En el aspecto técnico, debes considerar la adquisición de periféricos que no sean de Apple o fabricados expresamente para Mac, aunque ahora en muchos casos ya no queda más remedio. Para muchos maqueros constituye todo un reto domar accesorios del mundo PC y hacerlos

funcionar en el Mac: tarjetas gráficas, módem, RAM… Es algo así como vencer a los peceros con sus propias armas. Utiliza un emulador sólo para darte el gustazo de tirar el PC a la papelera.

Estrategia

Todo maquero se considera asesor personal del CEO. Cuando no estaba Jobs la gente aspiraba directamente al cargo, pero un acuerdo tácito entre maqueros dice que que hay un solo CEO: Steve Jobs. Dedica algunas horas a planear campañas de publicidad, a fijar los precios recomendados y las características que debería tener el próximo modelo de Apple, como una regrabadora instalada de serie, dos conexiones de monitor y cosas por el estilo.

Rásgate las vestiduras ostentosamente ante cualquier patinazo de la compañía. Recuérdale al personal los errores del pasado, aunque el tema de los clónicos no está del todo claro. Una apuesta segura es decir “Apple debió licenciar el Sistema antes de la salida de Windows”. Utiliza expresiones vagas y ligeramente ambiguas, como: “la gestión de Amelio fue un desastre, pero él fue quien trajo a Jobs de vuelta”. Haz que los más novatos se sientan agradecidos porque tú estuviste ahí en los “años oscuros”, entre los primeros anuncios de Copland y la salida al mercado del iMac. Otro valor en alza es proclamar que “Apple nunca debió de dejar de destacar en el diseño de sus máquinas”. Decir eso y convertirte en reputado analista de la industria es todo uno.

Jugar al despiste

Por último debes alabar todo lo relacionado con Linux y declararte usuario ferviente de éste sistema, pero enamorado de la sencillez, elegancia y estilo de MacOS. Es paradójico, ya lo sé, pero el efecto que produce es impresionante. Además admirar Linux es despreciar Windows. Lo mismo que señalar que “el cuello de botella de los Power Mac está en MacOS”. Este tipo de afirmaciones demuestra que has llegado a un extremo en que a tu propio Mac le cuesta seguirte y que exprimes hasta el último megahertzio de su reloj.

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