Convertido de facto en el segundo sistema operativo de elección para los usuarios de Macintosh, el Linux, al igual de lo que sucede en los entornos Intel, gana adeptos constantemente gracias a su estabilidad y al gran número de aplicaciones disponibles para él.

La mayoría de estos programas se han centrado tradicionalmente en el área de servidores de aplicaciones, desde gestores de correo a servidores de páginas web pasando por bases de datos y comunicaciones. Sin embargo desde hace un par de años y tanto en el entorno Intel como en el área PowerPC en la que se engloban los Power Macintosh y las máquinas RS/6000 de IBM, se está produciendo un incremento en la disponibilidad de aplicaciones orientadas al usuario, con productos de ofimática, gráficos y multimedia.

Es por tanto un acercamiento del mundo Linux al usuario convencional y a las necesidades de éste, alejadas de servidores web y bases de datos relacionales muy potentes pero de difícil manejo, y más próximas a las aplicaciones conocidas como de ofimática.

Con la versión 6.2 de SuSE Linux ya se mostraba esta orientación, que afortunadamente no renuncia a la potencia y versatilidad del tradicional entorno de Linux para convertirse en un entorno más amistoso con el usuario. Y es precisamente el entorno amistoso lo que más se ha mejorado en esta versión. El instalador, uno de los puntos débiles de este sistema operativo debido a su complejidad, ofrece en la versión 7.0 la posibilidad de funcionar en entorno gráfico, siendo la primera elección que se hace la de poder seleccionar el idioma a emplear en los diálogos de instalación y ofreciendo además del castellano otros idiomas como el gallego o el catalán.

Además del idioma y del entorno gráfico, otro detalle interesante que se observa en esta instalación es que además de incluir las instalaciones mínima, máxima y estándar, se ofrece al usuario una instalación típica de oficina, orientada precisamente a los usuarios que se comentaban previamente y coloca en el ordenador los programas de ofimática, multimedia e imagen y suprime la mayoría de los servidores, aunque estos puedan instalarse posteriormente desde el CD con las herramientas que se proporcionan si el usuario así lo desea.

El punto débil de esta instalación sigue siendo, al igual que sucedía en las versiones anteriores, la creación de las particiones del disco, paso imprescindible y que en la mayoría de las instalaciones debe realizar el usuario manualmente utilizando el programa “Configuración de unidades” de Apple. Aunque las instrucciones que se dan en el manual son claras, este proceso es algo complicado y borra toda la información que exista en el disco sobre el que se está trabajando, razón por la cual muchos usuarios no instalan el producto al no tener un disco adicional sobre el que trabajar sin el riesgo de destruir información importante.

En general puede decirse que la instalación se ha simplificado con respecto a versiones anteriores de este mismo producto y que se encuentra al alcance de un usuario normal, aunque exige la realización de algunos pasos manualmente como es la instalación de las extensiones de arranque en la carpeta del sistema, que si bien no pueden considerarse tareas excesivamente complejas, sí son molestas y posibles causas de fallos.

Utilización. Una vez configurado, el sistema arranca en modo gráfico y en la pantalla de validación (Login), en la que el usuario puede seleccionar con qué usuario se conecta al sistema (habiendo definido dicho usuario durante la instalación) también puede seleccionar qué entorno gráfico utiliza, pudiendo elegir entre gestores de ventanas tradicionales de Linux como twm y opciones más modernas e intuitivas como Gnome y KDE.

Es de destacar que la mayor parte de los menús y mensajes que muestra el sistema aparecen en castellano, si este ha sido el idioma que se ha elegido en la instalación, aunque por desgracia el sistema de ayuda y los manuales en línea se muestran en inglés. Es importante recordar que la mayor parte de los componentes del Linux, desde el propio sistema operativo hasta los programas y los manuales, los realizan múltiples personas de forma desinteresada y en sus horas libres, por lo que pueden encontrarse aplicaciones a medio traducir o sin manuales, aunque no signifique una merma en la calidad del producto en sí.

Una vez que el usuario se valida, se encuentra ante un entorno gráfico de fácil uso en el que puede realizar la mayoría de las tareas habituales sin recurrir a los áridos comandos que han hecho famoso al Unix, es decir algo similar a lo que se espera de Mac OS X. También hay que decir que el sistema todavía tiene que pulirse. Para reconfigurar el entorno gráfico y darle más resolución o profundidad de color a la pantalla hay que arrancar desde un terminal de texto el comando sax2. Este pregunta por las características de la tarjeta de vídeo y del monitor, apareciendo una lista en la que están ausentes gran número de ellos, incluyendo las pantallas de los PowerBook. Por tanto, para lograr reconfigurar la pantalla de estos ordenadores para que tengan una profundidad de color de 16 bits en lugar de los 8 con que se configura por defecto hay que recurrir a editar manualmente un archivo de configuración complejo.

Cabe destacar que además de las aplicaciones de ofimática también se dispone de Mac On Linux, un emulador de Mac OS que funciona dentro de Linux y que salvo raras excepciones hace una estupenda labor, aunque para ello sea necesaria una gran cantidad de memoria.

Conclusión

Aunque todavía no pueda considerarse un producto utilizable por todo el mundo, esta nueva versión ofrece importantes mejoras en las áreas de facilidad de uso y de instalación, permitiendo que más personas sin gran experiencia en informática puedan acceder a probar este sistema operativo.

CALIFICACIÓN: ****/7,0 LO MEJOR: Integración con Mac OS. Potencia. LO PEOR: Excesivas áreas de complejidad de manejo. PRODUCTO: SuSE Linux 7. FABRICANTE: SuSE. DISTRIBUIDOR: GTI. Tel.: 91 660 08 30. Web: www.gti.es. ABC Analog. Tel.: 91 708 07 40. Web: www.abcnet.es. PRECIO: 8.200 PTA, IVA incluido. (49 EUR).