Para las empresas españolas el término teletrabajo todavía suena extraño, lejano y, en muchos casos, sinónimo de vacaciones pagadas al trabajador.

Craso error para estas empresas y también, por qué no decirlo, para los trabajadores que piensan así.

El teletrabajo tiene que aportar ventajas importantes para el trabajador, pero también para la empresa y aunque estos puedan ser evidentes, no parecen ser vistos así por los empresarios.

Parte de mi vida laboral la puedo hacer de forma no presencial (a que suena raro, ¿eh?) precisamente es lo que ocurre con mi colaboración con Macworld, que realizo desde casa o desde cualquier otro punto en el que esté desplazado. Puedo estar meses sin pasar por la redacción de la revista y la coordinación se realiza a través del correo electrónico y alguna llamada ocasional al móvil, aunque en ocasiones también empleamos un servidor web o una cuenta .Mac para transferir información muy voluminosa que los servidores de correo puedan rechazar.

Hay que considerar algunos hechos: no suele ser posible hacer un 100% del trabajo en modo de teletrabajo, aunque como colaborador de Macworld casi llegue a este nivel, es una situación especial. Muchas personas (otros miembros de la redacción de la revista) lo hacen dos o tres veces por semana pero el resto del tiempo están presentes físicamente en su mesa.

En segundo lugar, teletrabajo no es sólo trabajar en casa, es trabajar fuera de la oficina. Esta columna la estoy escribiendo en modo de teletrabajo pero lejos de mi casa (y de la oficina) a aproximadamente 10.000 metros de altura sobre Dinamarca mientras vuelvo del meeting de RIPE (Registro IP Europeo) en Estocolmo.

En esta reunión había, por supuesto, conexión a Internet inalámbrica que me ha permitido conectarme y leer el correo de forma segura a través de un túnel ssh contra el servidor que tengo instalado en casa a través de una conexión ADSL y desde allí a los servidores de correo de mis cuentas.

Beneficios compartidos

Los beneficios para el trabajador son una mayor integración familiar, incluso si tienes mucho trabajo puedes ver a tus hijos y darles de cenar, aunque luego te quedes levantado hasta más tarde.

Otro punto es el ahorro de tiempo: si pudiera hacer teletrabajo todos los días me ahorraría entre una hora y una hora y cuarenta y cinco minutos diarios de transporte (lo que significa entre 20 y 35 horas al mes, o de 220 a 385 horas al año). Incluso dedicando la mitad de este tiempo a la empresa recuperaría una cantidad fundamental de tiempo para mi mismo.

También el ahorro en transporte, que puede sumar una cantidad muy importante de dinero, que podríamos dedicar a usos más atractivos.

Para la empresa los beneficios pueden ser también muy interesantes, el ahorro de espacio físico en la oficina, espacio que cuesta dinero. Esto es algo que las grandes consultoras conocen muy bien: como la mayoría del personal de estas empresas está destinado normalmente en un cliente, no dispone de mesa fija en la oficina. En cambio existen “mesas calientes” que cada empleado utiliza (previa reserva) durante el periodo de tiempo que necesita y que cuando abandona es ocupada por el siguiente empleado.

También está el ahorro en contratación y formación, ya que las personas que hacen teletrabajo están más contentas (sí, en serio) y por tanto cambian menos de empresa, evitando a estas el tener que contratar y formar a nuevos empleados.

Inconvenientes

Siempre hay inconvenientes. Por ejemplo no es posible reunirse e interactuar de forma tan directa con los compañeros. A un nivel más personal reduce la comunicación con los demás y hace que seamos más solitarios, algo sobre lo que los sicólogos tendrán algo que decir.

¿El qué?

¿Qué hace falta? Pues poca cosa, un ordenador, una línea de banda ancha (ADSL o cable) y el software de túnel asociado para permitir la comunicación segura. Además el programa de correo e iChat u otro comunicador instantáneo.

Si tu empresa ha montado una centralita con opción de Voz sobre IP (VoIP) entonces un cliente de telefonía IP como X-Lite te permitirá conectarte a dicha centralita a través del túnel y poder hablar con otros compañeros de trabajo sin pagar un duro a Telefónica. No sólo eso, los clientes te podrán llamar a tu extensión de la oficina y hablar contigo sin saber que en realidad estás en casa.

En definitiva, el teletrabajo tiene beneficios para ambas partes, sólo hace falta que tanto las empresas como los trabajadores (y los sindicatos, porque los sindicatos miran con gran recelo al teletrabajo) lo entiendan así.

Navegando por la red

Uno de los problemas que me encuentro en el trabajo, ya sea normal o teletrabajo, es almacenar todos mis URL favoritos. Naturalmente puedo hacerlo en el propio programa que utilizo para navegar, pero cuando trabajas con cuatro ordenadores distintos (Mac y PC) y con varios navegadores en cada uno (Safari, Firefox, Opera, Explorer) no es tan sencillo.

La solución es un almacén de favoritos en línea. Por ejemplo http://del.icio.us. un sistema de “bookmarks” cooperativo en el que te creas una cuenta personal gratuita y puedes guardar tus favoritos de forma sencilla etiquetándolos con palabras clave. La ventaja e inconveniente es que tus favoritos son vistos por las demás personas y viceversa, lo que te permite ampliar fácilmente tus enlaces con los de otras personas pero elimina la privacidad (no es muy adecuado para almacenar los enlaces a tus cuentas bancarias).

Por ese motivo como almacén real de mis favoritos he creado una cuenta, también gratuita en http://murl.com. un servicio parecido pero en el que sólo compartes con los demás las cuentas que quieres. Además este servicio te permite exportar todos los favoritos que tengas anotados en él para importarlos de forma local en tu navegador.