Con la quinta revisión del sistema operativo en cuatro años, Mac OS X ha alcanzado su madurez. Plagado de novedades, se trata del primer sistema de 64 bits preparado para exprimir al máximo todo lo que pueden dar los equipos G5 duales, y donde todas las novedades de mayor peso permiten agilizar al máximo el tratamiento de tu información y la creación de flujos de trabajo personalizados. En este artículo te mostramos todo lo que no puedes perder de vista cuando des tus primeros pasos con Tiger.

Se necesitarían todas las páginas de la revista que tienes en tus manos para describir con detalle cada uno de los cambios, mejoras y novedades producidos en la tan esperada versión 10.4 del sistema operativo, desde los estéticos y que afectan a la interfaz de usuario hasta los más profundos como los relacionados con las comunicaciones, la compatibilidad con entornos Windows, la amplia y detallada información que proporciona ahora el Perfil del sistema, o la forma elegante que plantea Tiger para volver a ejecutar, si así lo deseas, aquella aplicación que se haya colgado inesperadamente (por ejemplo, por alguna incompatibilidad con la nueva versión del Mac OS).

Lo cierto es que, en una primera toma de contacto, todo resulta más ágil y seguro en Tiger, desde el proceso de instalación en el que puedes utilizar un Asistente de migración para recuperar todos los datos desde una copia de seguridad, hasta la sincronización con otros equipos vía .Mac o la nueva forma de grabar tus datos a soportes ópticos de grabación (CD-R/RW) mediante el uso de las nuevas Carpetas de grabación; y si necesitas ponerte en contacto con otros compañeros o amigos, sólo tendrás que “descolgar” iChat para realizar videoconferencia hasta con otras tres personas... siempre y cuando el ancho de banda de tus comunicaciones lo permita, claro.

Sin embargo nos ceñiremos a las novedades que plantean la espina dorsal del sistema operativo, pues son las que nos permitirán reducir al máximo la realización de tareas repetitivas, y proporcionan una potente tecnología de búsqueda.

¿Tienes dudas sobre si deberías salir en busca del nuevo felino? Después de leer este artículo comprobarás por qué deberías hacerlo.

Spotlight: Yo no busco, encuentro

Adaptando al uso cotidiano del Mac la famosa frase del genio catalán de la pintura, Pablo Picasso, lo importante no es realizar incontables búsquedas entre la miriada de archivos guardados en nuestros cada vez más capaces discos duros, sino encontrar entre todo ese enjambre de información justo aquello que necesitamos en un momento determinado.

Apple se ha dado cuenta de la creciente importancia que tiene la característica de búsqueda y la ha convertido en el eje central de las novedades en Tiger; sólo hay que echar un vistazo al nuevo diseño de la caja del sistema: la X del sistema iluminada por un foco de luz (Spotlight).

Un poco de historia. Para entender mejor en qué consiste Spotlight y por qué resulta tan especial, merece la pena dedicar unos párrafos a examinar cómo funcionaba hasta ahora la búsqueda de archivos.

La llegada de Sherlock en el Mac OS 8.5 supuso un importante avance en la característica de búsqueda, ya que no sólo permitía buscar entre nuestros archivos observando como criterios de búsqueda el nombre de los mismos o incluso su contenido en los documentos de texto, sino que también añadía el concepto de Canales mediante los que se podían extender las búsquedas a otras áreas específicas de Internet: diccionarios, soporte, viajes, etc.

En las siguientes revisiones se fueron sumando criterios que permitían refinar los resultados en las búsquedas realizadas sobre los archivos de nuestros discos y servidores (las acciones más comunes), añadiendo, por ejemplo, campos de fecha, estado, etiqueta, etc., y otros posibles estados de un archivo.

El principal inconveniente de este sistema residía en la cantidad de tiempo invertida para presentar las búsquedas, algo que se podía mejorar parcialmente mediante la creación de índices de contenido en todos nuestros volúmenes. Dicha operación generaba unos archivos de índice que ocupaban una buena cantidad de espacio en el disco duro y que quedaban desactualizados en poco tiempo, ya que estos archivos no se modificaban automáticamente con cada creación, alteración o borrado de los archivos en el volumen indexado.

Buscar…desde la base. El enfoque del nuevo Spotlight es completamente distinto. Ya no se trata de una aplicación más que se ejecuta sobre el Finder sino que su funcionamiento forma parte del núcleo del sistema operativo, registrando instantáneamente cada operación de escritura/lectura. Cada vez que se crea, modifica o borra un archivo Spotlight actualiza su base de indexación de archivos y “observa” de qué tipo de archivo se trata (algo que veremos en qué consiste dentro de muy poco).

Es precisamente esta intrincación con el sistema operativo lo que permite que las búsquedas no estén disponibles sólo desde el Finder, sino que también pueda accederse a esta característica desde otras aplicaciones del sistema: desde la ventana de Preferencias hasta Mail, pasando por iCal, iPhoto o mediante cualquier otra aplicación gracias al comando que se añade en el menú Servicios. En Tiger, Spotlight está por todas partes; los resultados son prácticamente instantáneos y se van actualizando al vuelo según se modifica el texto de la búsqueda.

Entre los resultados no se contemplan exclusivamente los archivos del disco, sino que también muestra eventos coincidentes de los calendarios en iCal, la Agenda del sistema, los mensajes de correo electrónico, música, imágenes y fotografías, etc., y para ello no atiende exclusivamente al nombre de los archivos o a que en su contenido esté incluida la palabra escrita sino que, por ejemplo, podemos indicar a Spotlight que nos muestre un listado con todos los archivos que se correspondan con un tipo de perfil o espacio de color determinados, frecuencia de muestreo (en el caso del sonido) o cualquier otro tipo de información que identifique aquello que estamos buscando. Consulta el cuadro “Spotlight: tu investigador privado”.

Datos sobre los datos. La potencia de Spotlight está estrechamente relacionada con lo expuesto anteriormente, y se puede comprobar a simple vista seleccionando el icono de cualquier archivo y accediendo a la nueva ventana de Información (Comando-I).

Cada vez que se crea o modifica un archivo Spotlight se encarga de añadir más información útil en los metadatos del archivo de la que se venía manejando en las anteriores versiones del sistema.

¿Qué son los metadatos? Seguramente no te plantee ningún problema este concepto, puesto que ya estarás acostumbrado a utilizarlo en los programas de gestión de medios incluyendo el propio navegador de Photoshop o cuando incorporamos palabras clave en nuestras fotografías de iPhoto o editamos las etiquetas de nuestra música en iTunes. Si no es así, y de modo muy resumido, los metadatos proporcionan en un archivo información útil sobre su contenido; algo así como la descripción del contenido del archivo.

Por ejemplo, alguno de los metadatos que se manejaban hasta ahora eran la fecha de creación y modificación, la etiqueta asociada, si se trata de un archivo bloqueado o que actuaba como