Los perfiles son básicamente instantáneas del comportamiento de un dispositivo. Si ese comportamiento cambia después de crear un perfil, entonces esa instantánea no será válida. Los dispositivos suelen venir de fábrica con perfiles genéricos más o menos tolerantes con la precisión de color, pero no hay nada más ajustado que un perfil personalizado creado específicamente para garantizar los mejores resultados. De esto es de lo que se ocupa este capítulo de nuestro curso sobre la gestión de color: cómo generar perfiles individuales para cada tipo dispositivo, dejando para la próxima entrega cómo aplicar esos perfiles en las aplicaciones de edición, para terminar con los conceptos básicos de cómo realizar la gestión de color.

El primer paso para perfilar consiste en determinar si el comportamiento del dispositivo es consistente y repetible, y si no es así hay que ver la manera de lograrlo. A este proceso se le denomina calibración, y consiste en la capacidad de llevar un dispositivo a un comportamiento estándar o conocido, lo que reduce la cantidad de compensación que debe incluir el perfil para el dispositivo.

Muchos dispositivos se pueden autocalibrar como sucede por ejemplo con la mayoría de los escáneres. Otros requieren un proceso manual de calibración, fácil pero diferente en cada caso, porque antes de nada hay que asegurarse de lograr un funcionamiento consistente.

El paso posterior a la calibración es la creación o cálculo del perfil de ese dispositivo, también denominado caracterización (análisis de las características de color). Dicho perfil puede ser usado mientras las condiciones del soporte usado o de ambiente no cambien; como por ejemplo la modificación del brillo, contraste o temperatura de color en un monitor o del cambio de iluminación en la sala. Estos dispositivos requieren calibración para que el perfil actual sea válido, pero no requieren “reperfilado” o nueva creación del perfil. Los dispositivos que no son calibrados y no se comportan con consistencia pueden requerir el perfilado cada vez que se vayan a utilizar.

Creación de los perfiles

Todos los perfiles siguen prácticamente el mismo procedimiento. Primero hay que reproducir unas muestras con valores conocidos en cada dispositivo y luego se mide la diferencia entre lo que se ha propuesto y lo que realmente produce el dispositivo. En unos casos hay un ajuste muy cercano y en otros puede haber evidentes diferencias. Esta información es grabada en un perfil con formato “.icc” o “.icm” que compensa las diferencias para realizar la gestión de color, a lo que es lo mismo la acción de igualar el color entre diversos dispositivos. ColorSync, Adobe Color Engine, u otro tipo de motor de color, compara los perfiles y determina los colores que quedan fuera del dispositivo y necesitan ser modificados mediante una aproximación razonable. Aunque el método varía en cada tipo de dispositivo (de entrada, monitor, y de salida), básicamente la técnica es la misma.

Perfilar el monitor

La pantalla es la ventana donde se nos muestran los píxeles y la precisión de las imágenes. Si el monitor no se ajusta a los estándares establecidos el resto del flujo dejará de ser eficaz. Es por esta razón por la que estamos ante el dispositivo más relevante de la gestión de color.

Los mejores perfiles para el monitor son los realizados mediante una combinación de máquinas denominadas espectofotómetros o colorímetros y de aplicaciones de cálculo y creación. En este tipo de productos aparecerá en primer lugar una secuencia de calibración para asegurar que el monitor se comporta de manera consistente y se comporta de manera estándar antes de la creación del perfil. Luego el programa lanza las muestras de color para compararlas con el color solicitado y con ello calcula el perfil que es guardado automáticamente para que el sistema operativo ya lo aplique.

Las aplicaciones usarán el perfil de pantalla para corregir el color de las imágenes al mostrarlas. Las aplicaciones asumen siempre que se ha calibrado y perfilado el monitor. Por tanto se recomienda a los profesionales de producción gráfica tener un buen perfil del monitor para poder ejecutar su trabajo en buenas condiciones.

Perfilar un escáner

La mayoría de los escáneres se calibran al encenderse. La fuente de luz en un escáner es constante, en su interior mantiene una referencia para su chequeo y que lo prepara para su funcionamiento. Si no fuera así, hay que buscar el modo de hacerlo antes de crear el perfil.

Para caracterizar un escáner se usa una tarjeta de muestras que varía según el producto con el que se creen dichos perfiles. Las tarjetas de muestras pueden ser tanto en papel o en transparencias positivadas para adecuarse a las diferentes soportes que la máquina puede trabajar.

Si el programa del escáner posee opciones de gestión de color, en este proceso se deben desactivar para realizar una captura de la tarjeta/carta de muestras objetiva. Se guarda la tarjeta en formato TIFF sin incrustarle ningún perfil. Posteriormente se abre el programa de creación de perfiles como Eye One Match o ProfileMaker. Se abre el archivo TIFF de referencia, se mide el archivo con el espectofotómetro y se guardan los datos de medición para compararles con los datos que ha registrado el escáner en realidad. Fruto de esta comparación se generará el archivo “.icc” con el perfil calculado para dicho escáner.

Calcular un perfil de un escáner puede duran menos de un par de minutos si se cuenta ya con el archivo con los valores de referencia o diez minutos como máximo.

Perfilar una cámara

La mayoría de las cámaras digitales intentan realizar automáticamente un balance de color con la fuente de luz de la escena para que la imagen sea neutra. Esto es una diferencia crítica frente a los escáneres donde su fuente de iluminación siempre es la misma y no cambia. Las cámaras por su parte capturan una amplia variedad de colores según el tipo de iluminación. Hay que intentar siempre que los colores capturados sean equilibrados para obtener las mejores imágenes y no acudir a las técnicas de retoque y corrección de color. Sin embargo, debido a que la cámara intenta un balance automático del color, su comportamiento variará según sea las decisiones realizadas para el tipo de luz y el tipo de balance.

Para obtener los mejores resultados perfilando una cámara digital profesional, siempre hay que hacer un balance de blanco personalizado como paso previo al de proceder a fotografiar la carta de muestras utilizada como referencia para hacer el perfil. Esto asegura una conducta consistente en la cámara para la sesión y es similar a la calibración de un escáner.

Una vez hecho este balance de blancos específico se dispara la cámara para realizar la captura la carta de muestras de colores como la denominada ColorChecker usando el mismo tipo de luz que se usará para esa sesión de fotos. Después se puede hacer la sesión de fotos. Finalmente y antes de trabajar con las imágenes se ha de crear el perfil con esa primera toma de muestras con el programa de creación de perfiles, por ejemplo ProfileMakerPro de GretagMacbeth, para aplicárselo a las fotos de la sesión. El procedimiento es similar al de crear el perfil del escáner y el resultado se guarda en la car