Es de suponer que sacarle un buen color a lo publicado está dentro de los deberes que se pueden exigir a los fotógrafos, diseñadores y profesionales en la imprenta. Todos usan siempre perfiles en sus quehaceres con las imágenes, aunque las apariencias automáticas lo hacen a veces inadvertido. Sin embargo, por ejemplo, cuando se convierte del modo de color RGB a CMYK ya se está usando perfiles. Cada imagen necesitará un perfil de entrada, un perfil de monitor y otro de salida o destino. La automatización de este procedimiento es posible, pero para asegurarse buenos resultados se deben comprender las funciones de los cuadros de configuración de los ajustes de color. En estos módulos de las aplicaciones especializadas se controlan las preferencias a realizar en las acciones del flujo de trabajo de gestión de color.

Los ajustes de color

Muchas de las claves de un buen flujo comienzan en una buena configuración de las preferencias de color del sistema operativo y de los propios programas. Primero hay que comprobar que se usa el perfil de pantalla personalizado en nuestro sistema operativo en las preferencias de pantalla; algo que también se puede averiguar desde Photoshop.

Configurar las preferencias del programa de edición de imágenes o de maquetación es necesario para fijar un buen uso de los perfiles. Y como es muy popular usar Photoshop para estos flujos de color se ha escogido como la aplicación modelo para explicar el uso de las preferencias de color. Su comportamiento es una referencia válida para aplicarse a cualquier otro programa que trabaje con imágenes. Especialmente es similar en las demás aplicaciones de la Adobe Creative Suite, llegando su integración a compartir las mismas preferencias.

El cuadro de mandos

La configuración de los Ajustes de color, que se encuentran dentro del menú Photoshop, es el cuadro de mandos y centro de decisiones de tu flujo de color.

A continuación se explica brevemente cada apartado: El desplegable principal, Ajustes, sirve para elegir las opciones más habituales preconfiguradas por Adobe, pero si se personalizan alguno de los apartados posteriores siempre cabe la posibilidad útil de usar el botón Guardar estos ajustes para que aparezcan, no sólo en los ajustes de Color de Photoshop, sino en los demás ajustes de color de los otros programas de la Creative Suite (InDesign e Illustrator). Un buen comienzo puede ser utilizar los ajustes “Valores por defecto-Preimpresión Europa”.

Señalar la casilla de Modo Avanzado es aconsejable pues permite más opciones, especialmente indicadas para los usuarios que requieren niveles de mayor conocimiento.

Lo siguiente que viene es una división dentro del cuadro denominada “Espacios de trabajo” en donde se determina los perfiles para trabajar de acuerdo al modelo de color en el que se aplique: RGB, CMYK, Gris y Tinta Plana.

En el modelo de color RGB, existen opciones de espacio de trabajo RGB que son dependientes de dispositivo (como el espacio de trabajo basado en perfiles de impresoras, o monitor) y algunos son independientes de dispositivo (como Adobe RGB, Apple RGB y sRGB). Posiblemente sea preferible usar un espacio de trabajo independiente de dispositivo para la mayor parte de la edición de imágenes. De estos se suele utilizar para diseño web sRGB y Apple RGB, y para imágenes para impresión es Adobe RGB (1998). Pero todas estas recomendaciones siempre son decisiones personales o tomadas teniendo en cuenta a la personas que comparten el flujo de trabajo. Han de persistir estas decisiones en el tiempo, ya que no consiste en ir cambiando de espacio de trabajo cada día sino más en ir afinando el ojo para predecir el color.

Photoshop nos dice en Monitor RGB cual es perfil que estamos utilizando en el monitor de trabajo. Y en RGB ColorSync el perfil especificado en el panel de control de Apple ColorSync. Finalmente existe la posibilidad avanzada de crear un espacio de trabajo RGB personalizado para los usuarios que tengan conocimientos sólidos sobre el color.

Recordar que las impresoras de inyección de tinta, necesitan los datos en RGB y es en este apartado donde se tiene que tener en cuenta la correcta aplicación de los perfiles del espacio de trabajo.

El espacio de trabajo para CMYK es muy parecido al anterior. Son todos dependientes de dispositivo, a diferencia del espacio de trabajo RGB donde se puede elegir entre independiente y dependiente de dispositivo. En CMYK se basan en combinaciones reales de tinta y papel. Es preferible utilizar un espacio de trabajo RGB para editar de la imagen en Photoshop y, en el último paso, utilizar el perfil CMYK adecuado para convertir la imagen RGB a CMYK como preparación para la impresión. Los datos del espacio de trabajo CMYK se utilizarán para convertir la imagen en CMYK. Nos encontraremos con los perfiles estándar del mundo de impresión. En Europa, Euroscale es una norma obsoleta y el estándar actual es ISOcoated, que se puede descargar gratis desde la web de la Iniciativa de Color Europea www.eci.org.

En la elección del espacio de Escala de Grises, con la ausencia de color se puede elegir entre los ajustes de gamma (brillo de los medios tonos en la pantalla) y las curvas establecidas o personalizadas de ganancia de punto.

El espacio de trabajo de Tinta plana, es como el anterior que se basa en curvas de ganancias de punto, pero no existe el ajuste de gamma.

Las normas de la gestión de color

La siguiente división de los Ajustes de color son las normas de gestión de color que aporta un método de control de los perfiles incluidos en los archivos. Su conocimiento es de especial importancia para no reducir o arruinar la calidad de una imagen.

Generalmente los modelos de color suelen tener el mismo comportamiento, aunque esto no tiene porque ser obligatorio. Una norma busca el perfil del archivo y lo compara con el espacio de trabajo activo, si falta el perfil o no coincide con el espacio de trabajo muestra un mensaje para aplicar una acción de gestión de color. Para que se activen estos mensajes se recomienda especialmente mantener seleccionadas las opciones Diferencias de Perfil (Preguntar al abrir y Preguntar al pegar) y faltan perfiles (Preguntar al abrir). A continuación se exponen las opciones de mayor a menor recomendación.

Mantener perfiles incrustados. es la predilecta de los profesionales que gestionan el color con un flujo variado de archivos, precisamente por su flexibilidad. Permite usar el perfil incrustado y seguir con el mismo al guardar la imagen. Aunque el espacio de trabajo difiera del elegido en los ajustes de Photoshop se mantiene la precisión del aspecto. Cuando coinciden los perfiles no hace nada especial y los abre inmediatamente. Si el archivo no contiene un perfil se usará el espacio de trabajo por defecto, pero se ha de incrustar manualmente el perfil al guardar el archivo. Y cuando se pega una imagen se mantiene la apariencia y se cambian los datos de la imagen.

Convertir a espacio de trabajo. no contiene tanta flexibilidad y está indicado para procesos controlados de imágenes. La diferencia frente a la opción anterior es que cuando hay discrepancias de perfiles, la imagen se convierte al espacio de trabajo. Y al pegar se puede elegir entre mantener la apariencia, o mantener los datos de la imagen (en donde no habría gestión de color).

Sin activar. Es la opción menos útil para estos flujos de color. Incluso los documentos nuevos no conservan el perfil de color. Al pegar las imágenes se conservan los valores numéricos. Y cuando