Para algunos el nueVO milenio empezó hace siete meses, en enero de este año, para otros comenzará dentro de otros pocos meses en enero del año que viene. Pero normalmente los cambios drásticos que se asocian a estos eventos no se producen justo en estas fechas, de la misma forma que normalmente no se deja de fumar el día uno de enero, por mucho que se tengan muy buenos propósitos.

De la misma forma en la informática el uno de enero pasado no presentó ningún hito histórico (y muy probablemente el que viene tampoco), pero durante estos meses estamos viviendo algunos sucesos, y no precisamente técnicos, que pueden cambiar la forma en que el mundo de la informática está estructurado.

El primero, sin duda, es el resultado del juicio antimonopolio del gobierno de Estados Unidos contra Microsoft, en el que el juez Jackson ha determinado que esta empresa debe dividirse en dos compañías diferentes: una dedicada exclusivamente a sistemas operativos y otra a aplicaciones. Aunque esté pendiente de las alegaciones que ha presentado Microsoft, si realmente llega a ejecutarse no significará el final de esta empresa ya que no existe un competidor real en el mercado.

Tampoco representará la desaparición del catálogo de aplicaciones de Microsoft. El mayor exponente de este catálogo es Office; el procesador de textos Word, la hoja de cálculo Excel, etc., pero Microsoft, principalmente a base de adquisiciones, ha logrado hacerse con un gran catálogo de aplicaciones, incluyendo bases de datos, juegos y programas de creación de esquemas como Visio. Este conjunto por si mismo representa un competidor tan formidable que incluso la pelea de su rival más importante, Corel, se verá como la lucha de David contra Goliat.

Por tanto, ninguna de las dos empresas resultantes de la división estará destinada al fracaso, ni súbitamente surgirán cientos de aplicaciones o sistemas operativos nuevos que están escondidos debajo de piedras esperando a la hecatombe de Microsoft; pero sí es cierto que los competidores tendrán más facilidad de alcanzar el mercado con sus productos y Microsoft tendrá que mejorar los suyos.

Música y derechos

Pero no es el juicio de Microsoft el único que está en el candelero. Dos importantes lobbies americanos están actuando contra lo que a ellos les parece un ataque a sus intereses. Por un lado la RIAA (Record Industries Association of America) que agrupa a los fabricantes de discos tiene un miedo feroz al MP3 y cualquier derivado. Actualmente el objeto de sus ataques es Napster, la aplicación que permite intercambiar canciones MP3.

Evidentemente esto incita (o puede incitar) a la piratería y este es el argumento principal de la RIAA, que exige que se detenga toda esta red, aunque Napster afirma que ellos en sí no realizan piratería. Junto a esto ya han surgido las avalanchas de declaraciones a favor de unos y otros, así como las encuestas que intentan apoyar los diversos puntos de vista, como la que dice que la gente que se descarga una canción mediante Napster y descubre que le gusta, en una gran parte de los casos se compra el disco.

El otro lobbie que se ha hecho tristemente conocido es la MPAA (Motion Pictures Association of America) que agrupa a las productoras de cine. Esta asociación es la responsable de que los DVD dispongan de un sistema antipiratería que impide grabar una película DVD a vídeo, pese a que el vídeo tiene una calidad sensiblemente inferior y de que estos mismos  aparatos no dispongan de una salida FireWire (está expresamente prohibido) para que no podamos hacer copias digitales.

Pero la MPAA es el centro de las iras de una gran comunidad de programadores y, podría definirse así, de “libre pensadores cibernéticos” (y esto engloba no sólo a los hackers, sino a muchos programadores, técnicos y en general aquellos que no están de acuerdo con las normas) porque ha llevado a juicio a Jon Johansen, un joven sueco que ha publicado en Internet un programa que permite reproducir estos DVD en sistemas no “bendecidos” como el Linux, además de mostrar como funciona internamente el sistema.

Curiosamente esta desprotección no evita la copia pirata a gran escala, realmente la que más daño hace a esta industria, ya que este tipo de copia hace una “fotografía” del disco incluyendo el sistema de protección, sino que otorga libertad a los usuarios para manejar los DVD. Por ejemplo es posible comprar ahora por Internet películas en DVD recién aparecidas en Estados Unidos, pero... España esta en la zona 2 y cada DVD lleva grabado en qué zona puede reproducirse (hay seis zonas a nivel mundial) por lo que usted debe esperar varios meses y pagar bastante más para obtener su película.

Esto me recuerda en cierta medida a la licencia que un usuario no lee cuando compra un programa de ordenador, aunque comprar sea un buen eufemismo, ya que esta licencia le da permiso al usuario a utilizar el programa, sin derecho a reclamar, ni a cambios ni a mejoras ni a...

Volviendo a la clásica comparación, es como si cuando se comprara un coche, realmente no se comprara, sino que sólo se pagara el derecho a usarlo: sin poder hacer ninguna modificación, ni pintarlo o ponerle un radiocasete nuevo, y además el fabricante dijera que da el coche tal cual y que si no funciona bien, hace demasiado humo o corre poco, no es su problema.

¿Le gusta esta propuesta? Pues es a lo que nos está llevando la industria actual, por ese motivo me gusta el Linux, porque puedo hacer con él lo que me dé la gana y, sobre todo, puedo regalarlo, modificarlo, quemarlo, o hacer lo que quiera con los programas sin tener miedo de que llamen a mi puerta y al abrir haya unos señores vestidos de negro al estilo de los policías del FBI de “La Jungla de Cristal”.