En este artículo encontrará la información necesaria para convertir su Mac en todo un estudio de vídeo, a unos precios “de consumo”.

El vídeo, al igual que la autoedición y la multimedia ha sido una de las parcelas en la que los Mac siempre han brillado con luz propia. No obstante, hasta hace relativamente poco tiempo, todo aquél que deseara adentrarse en el mundo de la edición de vídeo con su equipo, necesitaba adquirir productos de tereceras partes que, sumados a su cámara de vídeo analógica y otras características inherentes al equipo, le permitían afrontar trabajos de mayor o menor complejidad y de resultados que, a veces, no siempre eran los apetecidos.

Apple incorporó a sus equipos las conexiones FireWire y USB como sustitutas de las hasta entonces ADB, puertos serie (mini-DIN de 8 patillas) y SCSI, permitiendo de este modo que cualquier usuario que tenga uno de los actuales modelos Mac con conexión FireWire, sólo necesite adquirir una videocámara DV de consumo (aunque ronden las 200.000 pesetas, en algunos casos) y convertirse de este modo en un editor de vídeo, capaz de obtener más calidad final de la que se podía obtener hace tan sólo unos pocos años realizando una inversión de mayor cuantía partiendo de una fuente analógica.

Además de poder utilizar la cámara DV para su uso más evidente (transmitir la información de las imágenes y sonido que grabe al ordenador), también puede ser el dispositivo perfecto para grabar en cinta VHS las películas o proyectos multimedia elaborados directamente con el Mac. De este modo, por ejemplo, podrá grabar a la cinta de la cámara DV las películas que haya generado mediante la combinación de diversas aplicaciones 3D y, una vez grabadas en la cinta MiniDV, conectar la cámara a su magnetoscopio para grabarlas finalmente en cinta VHS.

Ahora bien, no todas las cámaras DV le permitirán realizar esta operación. Aunque el conector FireWire (elemento indispensable para que una cámara pueda ser calificada como DV) permite ser utilizado tanto para el envío como para la recepción de datos, algunos modelos sólo tiene habilitado el modo de envío pero no el de recepción. En estos casos, la única salida que tendrán los proyectos editados (aunque sea partiendo del material grabado en la cámara) será como película QuickTime guardada en el disco duro de su ordenador.

Le invitamos a que se lea este artículo; tras haberlo hecho, podrá establecer las diferencias existentes entre la edición de vídeo partiendo de fuente analógica y la edición digital propiamente dicha: DV. De igual modo, también le ofrecemos la información para que su antiguo equipo (sin conector FireWire) pueda ser ampliado de modo que pueda conectarle una cámara DV. Por último, también le proporcionamos la información para que comience a realizar sus proyectos con el software de edición que permite captura y enviar información desde y hacia este tipo de cámaras, respectivamente.

Vídeo digital frente al vídeo analógico

Al igual que sucede en el mundo de la fotografía, donde la “resolución” que obtendrá en sus imágenes dependerá de la película elegida, en el mundo del vídeo podríamos establecer una similitud entre la calidad del vídeo analógico y la que, por otra parte, le ofrece el vídeo digital.

En ambos casos el soporte continúa siendo analógico (cintas VHS, S-Video o de 8 mm en el mundo analógico, y cintas MiniDV para las cámaras de vídeo digitales, así como cintas Hi8 en algunos modelos de Sony); sin embargo, las cámaras digitales de vídeo le permiten trabajar con una resolución horizontal de 500 líneas, frente a las 400 que obtendría con el sistema analógico de máxima calidad (siempre desde la perspectiva de un usuario doméstico). Adicionalmente, el sistema empleado para la captura de las imágenes en la opción digital, proporciona colores de mayor contraste y no adolecen de algunos problemas típicos del mundo analógico: ruido, mezcla de colores, halos, etc. Otra ventaja adicional es que no importa cuántas veces edite las cintas DV, ya que la información nunca se degradará y, por tanto, siempre contará con la misma calidad (a no ser que emplee el modo LP de algunos modelos). En el mundo analógico, por el contrario, cada vez que realiza una copia de una cinta, estará perdiendo calidad (esto se conoce como pérdida generacional) y cada vez que reutilice una misma cinta para la grabación, los componentes químicos empleados en este tipo de cinta también sufrirán una mayor degradación.

Entonces, si en ambos casos se trabaja con soportes analógicos, ¿por qué en edición de video analógica se pierde calidad, mientras que el sistema digital es capaz de mantenerla? La respuesta, simplificándola para no aburrirse en detalles quizá demasiado técnicos, está en la “forma” en que se graba la información recogida por la óptica de la cámara, más que en el medio empleado para grabar dicha información. El soporte utilizado en una cámara de vídeo analógica continuará “grabando” las imágenes como los registros correspondientes a diferentes niveles de señal analógica, mientras que la cámara de vídeo digital los convertirá a ceros y unos (grupos de bits que, en definitiva, componen la imagen). Los sistemas utilizados por las cámaras digitales para “guardar” la sucesión de imágenes captada por el objetivo emplean algoritmos que permiten guardar la información de una forma adecuada. De hecho, muchos de los modelos disponibles, permiten utilizar la cámara de vídeo para obtener “fotografías” (con una duración de cinco segundos en la cinta MiniDV, cada una de ellas).

Por tanto, cuando la cinta analógica está próxima a campos magnéticos, la información, léase imagenes de vídeo, se va degradando y esto también es válido para las cabezas lectoras de un magnetoscopio de consumo. (Por ejemplo, el audio grabado en una cinta analógica se degrada. El audio grabado sobre un Zip con el Mac no se degradará, aunque sí es susceptible a los campos magnéticos).

Digitalizar no es lo mismo que transferir información

El segundo punto de comparación se centra en el modo en que los datos pasan de la cámara de vídeo al Mac para trabajar con ellos. Al trabajar con vídeo analógico necesitará obligatoriamente un dispositivo capaz de traducir la información en estado analógico a valores con los que pueda trabajar el Mac. Esta periferia no es otra que las conocidas tarjetas de digitalización (o de captura de vídeo) cuya principal función es precisamente la de convertir la señal analógica a sus equivalente datos en formato digital (volvemos a los “0” y “1”).

Las cámaras de vídeo digital (DV o MiniDV) contienen la información en estado digital, por lo que ya se habrá ahorrado el dispositivo encargado de realizar el proceso de conversión. Ahora bien, ¿cómo transferir o comunicar la cámara de vídeo con el Mac de modo que pueda trabajar con los datos? Bienvenido, FireWire.

Apple acertó rotundamente al seleccionar este bus de conexión como uno de los que podemos encon