Viendo la forma en que se está produciendo el salto de sistema operativo de Apple, a muchos usuarios les debe estar viniendo a la cabeza la transición de los antiguos Motorola 68x a los actuales PowerPC. La plataforma Macintosh vuelve a encontrarse en una de esas situaciones inquietantes en las que surgen muchas preguntas difíciles de responder. ¿Están los desarrolladores realmente preparados? ¿Habrá pronto aplicaciones? ¿Habrá problemas de compatibilidad con aplicaciones sin adaptar? Por un lado, Jobs no para de anunciar aplicaciones y desarrolladores que se están preparando para la transición; pero por otro lado circulan rumores que señalan que algunos desarrolladores no disponen de todo el apoyo que desearían para adaptar sus aplicaciones. Si nos dejan apostar, nos la jugaríamos a que el reciente cambio de “Beta por versión 1.0” en verano va a ser sin duda la prueba de fuego del sistema para los usuarios y desarrolladores. Teniendo un Mac OS 9 que rueda “como la seda” no pasa nada si se deja que los usuarios más ansiosos (y quién no lo es) empiecen a probar el nuevo sistema y los desarrolladores pongan a punto sus aplicaciones para las navidades.

Lo mejor de todo es que por fin se abandonarán todos los viejos elementos de la arquitectura de los primeros Mac, que quedarán en una cajita con el nombre de “Classic”, y (al menos en teoría) habrá unos cimientos verdaderamente sólidos sobre los que construir. El que luego haya o no suficientes ladrillos para poner encima será otro capítulo no menos interesante, pero al menos nos olvidaremos (o quizá no) de Copland, Kaleida, Rhapsody, BeOS, OpenDoc… y de tantas líneas de código, conversaciones y acuerdos que quedarán para la historia.

Secretos y rumores

Como siempre, el mundo Apple está lleno de secretos y de rumores. Nada se niega y mucho menos se confirma. A veces parece que hay una auténtica paranoia por parte de los empleados de Apple (cuando se enfrentan a las preguntas de los periodistas y de los usuarios) que parecen pensar que cualquier información que revelen que vaya más allá de la “postura oficial” les puede costar el empleo. Los únicos que hablan claro son los altos cargos de la compañía, como Phil Schiller, cuando se hartan de escuchar un mismo rumor durante meses: “no tenemos asistentes, si quiere un Palm cómpreselo a Palm y deje de dar la lata”. Quizá habría que revisar las cintas de las entrevistas a Jobs y otros responsables para ver si las contracciones de la pupila nos desvelan algo acerca de los proyectos de Cupertino… La verdad es que los usuarios también somos un tanto “especiales”. Como bien apunta Fran Iglesias (ver página 127), a algunos nos gustaría tener hasta el lavaplatos con la manzana… “Comando+O: abrir puerta, doble clic en un plato y ya está listo para servir la sopa.

El vídeo doméstico está de moda

Si había alguien que no se creía que la “edición de vídeo digital de sobremesa” (o las Desktop Movies como prefieren llamarlo en Apple) iba a ser el “no va más” en la informática doméstica, que vaya preparándose. El vídeo digital lo tiene todo para ser un ganador como plataforma de ocio. Por un lado es fácil (por lo menos con iMovie); por otro lado, empieza a ser lo suficientemente asequible (aunque las cámaras DV sean todavía más caras que las analógicas) y además es bastante agradecido: aunque no hayan editado un corte en su vida puede empezar a cacharrear sin leer un tratado y dejar a las visitas pasmadas con la película de las últimas vacaciones (visitas que además, se irán a su casa verdes de envidia y no volverán si no es con su “Desktop Movie” bajo el brazo.

Apple se ha dado cuenta antes que nadie de todo esto, como vio la revolución de la autoedición, y se está volcando en sacarle partido. La ventaja se encuentra en que el vídeo digital es más divertido a priori que la autoedición (bueno, aunque retocar una imagen de un amigo y ponerle bigotes digitales o hacerse una portada de Time tampoco esté del todo mal). A partir de ahora vamos a ver a Apple en muchos eventos con la cámara en la mano. Si no ha visto como se hace una película con iMovie, dese una vuelta por cualquiera de las convocatorias de dedicadas al vídeo o por un AppleCentre y pida que se lo muestren, seguro que pasa un buen rato. Tan solo una precaución: si es usted uno de los miles de videoaficionados de nuestro país, deje la tarjeta de crédito en casa para evitar impulsos irreprimibles.

¿Y para los profesionales?

Mejor todavía. Si su negocio está ya o va a estar relacionado con el vídeo digital, lo que se nos viene encima parece un regalo del cielo y en este caso, el paralelismo con la autoedición es mucho mayor. Cualquier pequeña productora de vídeo podrá tener al alcance herramientas que estaban reservadas a las producciones de Hollywood. Si recuerda cómo eran los primeros sistemas de edición electrónica y lo que se puede hacer ahora con Photoshop, imagínese lo que podrá hacer en breve con sus películas digitales: pura magia.