Llevábamos tanto tiempo hablando de betas, versiones para desarrolladores, características que faltaban, características nuevas, requerimientos y demás acerca del “futuro Mac OS X” que verlo hecho realidad produce una curiosa sensación de tranquilidad. No hemos podido más que “catarlo” y ya hemos visto cosas que nos encantan y otras que no nos gustan, pero por lo menos ya no es una beta, es algo real (una “punto cero” sí, pero final). A partir de ahora podemos ir investigando y adaptándonos hasta el día en que oigamos hablar de Mac OS 9 y nos suene como cuando ahora hablamos del System 6.0.8 o de MacPaint.

Ahora mismo, hay muchos usuarios confundidos y otros preocupados por el cambio radical que supone Mac OS X. Algunos no saben si probarlo ahora o esperar a que venga preinstalado en su próxima máquina, otros tienen apego a aplicaciones que nunca estarán “carbonizadas” y otros no saben si podrán hacer su trabajo en la imprenta. La única forma de resolver las dudas es tratar de documentarse y si es posible comenzar a hacer pruebas cuanto antes… O bien olvidar el tema hasta que las circunstancias le obliguen a cambiar.

Léeme primero

Casi todos hemos escuchado alguna vez “campanas” sobre algún aspecto relacionado con el Mac (un problema que tuvo un amigo con las extensiones de este o aquel programa, un producto que le dio buen resultado o uno que le salió malísimo, etc.). A veces es algo que hemos visto en un foro o algo que leímos hace un año en un artículo. El problema se encuentra en que algunos usuarios sufren una especie de paranoia que les incita a hacer las cosas más variopintas y, como noten un ligero descenso de velocidad en su Mac, empiezan a buscar como locos un archivo invisible porque han oído que tal o cual virus es un archivo de este tipo. A la mayoría de los usuarios Mac nos encanta toquetear el ordenador y es algo tremendamente positivo, porque cometemos pequeños y grandes errores de los que aprendemos mucho. Cuando te has cargado algo importante por utilizar un herramienta de diagnóstico y reparación inadecuada, aprendes a ir con cuidado y cuando, por creer que tienes un virus, te pasas una tarde tratando de borrar el archivo invisible que mantiene los datos del escritorio, te das cuenta de que todavía te quedan muchas cosas que aprender.

Los americanos, que le ponen siglas a todo, se inventaron hace ya mucho tiempo unas muy curiosas, RTFM (que no podemos transcribir por exigencias de nuestro libro de estilo) y que vienen a decir “lee el manual” para cuando alguien hace una pregunta absurda o que se encuentra completamente especificada en la documentación del hardware o del programa sobre el que se tiene “esa tremenda duda existencial”. Pues ahora a todos nos toca leer manuales e investigar un poco, mirar y preguntar, probar y hasta “romper” si hace falta para no tener que aplicarnos las famosas siglas.

Sin embargo, la culpa de que seamos tan reacios a la lectura de manuales la tiene Apple (como siempre, claro), que nos ha hecho tan sencillo el uso de los Mac que odiamos tener que leer cualquier tipo de documentación. Si este es su caso (también ha sido el nuestro en alguna ocasión), trate de aplicarse las famosas siglas y busque documentarse todo lo necesario (lo mínimo, al menos) antes de lanzarse al vacío sin paracaídas y sin una copia de seguridad del trabajo que en teoría debe entregar mañana a primera hora (que es cuando más apetece ponerse a investigar cómo acelerar el Mac o hacer cualquier otra cosa que no sea acabar el trabajo).

Volver a empezar

Lo que nos viene encima con Mac OS X es seguramente lo más “excitante” (si algo relacionado con un ordenador puede ser excitante, claro) que ha surgido en la plataforma Mac desde sus comienzos. El nuevo sistema operativo tiene un aspecto tan impactante que uno puede pasarse una tarde entera simplemente viendo pantallas, iconos, jugando con el Dock y trasteando con las aplicaciones que incluye. Sin embargo, el lado difícil está en que vamos a tener que leer mucho e investigar otro tanto para conocer Mac OS X como conocemos el sistema operativo con el que hemos trabajado tantos años. Si es usted un usuario que busca hacer su trabajo como hasta ahora y poco más (aunque en la plataforma Mac no hay muchos de este tipo y que lean estas líneas debe haber menos todavía), lo más seguro es que para cuando se vea obligado a utilizar Mac OS X no tenga más dificultad que la de encontrar su fondo de pantalla favorito.

Ahora mismo, Mac OS X es el sistema operativo más caro de la historia de Apple. Como sucedió con la beta pública, parece claro que Apple prefiere que no haya una avalancha de usuarios de Mac OS X hasta que llegue el verano (o incluso el final del año) y trata de apelar a los usuarios que más necesitan irse preparando para dar soporte a los Mac de su empresa o a los que quieren simplemente adelantarse y ver cuanto antes el sistema que según Jobs nos va a durar otros diez o quince años.

Pase lo que pase con Mac OS X, el éxito esperado o el fracaso más tremendo (aunque esto último es algo que dudamos), las cajas que ahora mismo están en las tiendas ya son una pieza importante de la historia de Apple y quizás de la historia de la informática personal.