Personalmente, considero que los gobiernos son un mal necesario. Nunca confío mucho en su funcionamiento y si los acepto es porque proporcionan mejor organización que la alternativa, que es ninguna organización.

Por este motivo pienso que los gobiernos, cuanto más pequeños y menos cosas controlen mejor, y que este control sea sólo en lo imprescindible. Si algo funciona bien, mejor que no lo toquen.

Esta diatriba seudo-filosófica, como calificó a esta columna un lector, viene a cuento de que los gobiernos quieren meterse ahora a controlar Internet más.

Desde que Internet dejó de ser un experimento de unos científicos chiflados y se convirtió en un fenómeno de masas los gobiernos han deseado tomar el control de esta red, por ejemplo los dominios nacionales, “.es” en nuestro caso, han pasado a ser controlados por dichos gobiernos, pero afortunadamente la mayor parte de la estructura de Internet ha permanecido a salvo controlada por los organismos autónomos que siempre la han gestionado.

Las normas técnicas las dicta la IETF, que para asombro de muchos, sobre todo de los burócratas, es un grupo de unos mil ingenieros que se reúne unas tres veces al año para discutir qué normas aprobar o no. ¿Que cómo pasa un ingeniero a ser parte de la IETF? Pues simplemente yendo a estar reuniones, sin exámenes, sin elecciones, sin nada. Eso sí, si quiere que alguna propuesta salga aprobada necesita obtener el apoyo de la inmensa mayoría de los otros técnicos, algo que no es fácil.

El control de los dominios (las famosas extensiones .com, .net, .org, .es, etc.) lo lleva la ICANN, organismo elegido por diversos representantes de la comunidad Internet, incluyendo operadoras de comunicaciones, los ISP y otras entidades, y es la ICANN la que delega a los gobiernos su dominio nacional y mantiene el control de los genéricos (.com, por ejemplo).

La ICANN también lleva el control y distribución de las direcciones IP que son necesarias para que cualquier dispositivo funcione. En el sistema IPv4, el que se utiliza actualmente compuesto por cuatro números separados por el punto, ICANN distribuye rangos de direcciones a cinco organismos regionales sin ánimo de lucro y estos los distribuyen a las operadoras e ISP de su área de influencia bajo petición y siguiendo criterios estrictamente técnicos.

En teoría, el procedimiento sería el mismo para el nuevo sistema de direcciones que se está poniendo en funcionamiento y que en pocos años debería sustituir al IPv4: IPv6.

Sin embargo el lado oscuro de la fuerza está haciendo movimientos para evitar que esto sea así.

El levantamiento ha venido por parte del Director de la oficina de estandarización de la ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones), organismo que agrupa a los departamentos de comunicaciones de los diversos gobiernos y que históricamente se ha encargado de dictar las normas técnicas y políticas de las redes de telefonía. Hace tan sólo diez años la ITU era la dueña del mundo, a fin de cuentas el teléfono era el único instrumento de comunicación del mundo.

Pero con Internet esto ha cambiado y la ITU se ha visto relegada a un segundo plano, algo que no le ha gustado a su director ni a sus componentes: los gobiernos, que utilizan a este organismo para intentar retomar el control.

Recientemente, el mencionado director ha publicado un memorando denominado “ITU and Internet Governance” (la ITU y el gobierno de Internet, puedes encontrar el original en www.itu.int/ITU-T/tsb-director/itut-wsis/files/zhao-netgov01.doc) en el que en primer lugar afirma su derecho a regular Internet basándose en que el artículo 1, párrafo 1 de su acta de constitución dice que el propósito de la ITU es “mantener y extender la cooperación internacional entre todos los estados miembros para la mejora y el uso racional de las comunicaciones de todo tipo” y más adelante define comunicación como “cualquier transmisión, emisión o recepción de signos, señales, escritura, imágenes, sonidos o inteligencia de cualquier naturaleza por cable, radio, métodos ópticos o cualquier otro sistema electromagnético”. Vamos, todo. Además en el memorando sólo se le ocurre proponer un nuevo proceso de distribución de direcciones IPv6 en el cual las autoridades nacionales serían las responsables de distribuir estas direcciones a las operadoras, ISP y empresas de su país. Este documento está actualmente en fase de discusión y sólo tiene un pequeño fallo, aunque su escritura de constitución le da un propósito muy loable, lo cierto es que la ITU no ha tenido nada que ver en la creación, crecimiento y difusión de Internet. Para ser exactos muchas veces ha intentado luchar contra ella creando alternativas destinadas a destruirla, aunque han sido infructuosas.

La propuesta ha puesto en pie de guerra a la mayor parte de la comunidad Internet por dos razones: el procedimiento que hay ahora funciona muy bien y nadie se fía de los gobiernos (con independencia de su color).

Los organismos regionales encargados de distribuir las direcciones IP que ya he comentado antes, han creado un documento (apoyado por la mayoría de los ISP) en el que rechazan la idea y dan sus razones. Un resumen de este documento con los detalles más importantes lo puedes ver en www.nro.net/documents/nro18 y el documento completo en www.nro.net/documents/nro17.

Todos estos organismos, ISP y operadores buscan, con buenos motivos, el soporte de todas las empresas implicadas y de la comunidad Internet en general.

Las empresas involucradas pueden enviar un correo de apoyo a [email protected]. el resto tenemos que difundir esta información como yo estoy haciendo ahora, y te pido que si opinas como yo, le pases esa información a tus compañeros… aunque sean usuarios de PC.