Con el anuncio del nuevo iPhone SE, Apple lanza un móvil con las mismas dimensiones que el iPhone 6 de 2014. Su pantalla de 4,7” es pequeña teniendo en cuenta cómo son los smartphones modernos, pero no podemos olvidar que el iPhone 6, junto al iPhone 6 Plus de 5,5”, fue el primer iPhone “grande”.

Fue entonces cuando Apple abandonó la pantalla de 4” que primero vimos en el iPhone 5 de 2012 y luego en el iPhone SE de 2016. El primero SE fue todo un éxito, y le dio a aquellos que querían unas dimensiones reducidas la posibilidad de tener especificaciones  de última generación en un diseño que ya llevaba cuatro años en el mercado.

En la actualidad, el iPhone 11 Pro Max tiene una pantalla de 6,5”, mientras que el gigantesco Galaxy S20 Ultra de Samsung viene con un panel de 6,9” en un móvil que es imposible de usar con una sola mano y que no cabe en el bolsillo de los pantalones.

¿No se suponía que los móviles tenían que ser móviles?

El iPhone SE de 2020 no tiene el mismo diseño del SE original, y para mí eso marca el fin de los móviles realmente pequeños. En solo cinco años, el que era considerado el iPhone grande (iPhone 6) es ahora el móvil más pequeño que fabrica Apple.

Quizás sea porque todos los componentes internos necesarios ya no caben en el cuerpo del SE original. El nuevo SE tiene el mismo procesador A13 del iPhone 11, así que necesitará una batería más grande para soportar las exigencias de un hardware muy mejorado.

Desde un punto de vista de marketing, le es bastante fácil también a Apple pasar del iPhone 8 al iPhone SE: ambos móviles son prácticamente iguales en el exterior y podrán usar los mismos accesorios. Pero no será la mejor de las noticias para quienes se resistían a cambiar a su iPhone SE (2016) pese a que prácticamente ya no funciona porque no querían un modelo más grande de iPhone.

Con un poco de suerte, el precio de 489 € te resultará algo tentador. Es un muy buen precio para un iPhone, un nuevo iPhone con el mismo procesador que el iPhone 11 Pro cuyo modelo de entrada cuesta 1.159 €.

A algunos usuarios esto no les importa. Muchos simplemente quieren un iPhone que puedan guardar en el bolso o en un bolsillo pequeño, o incluso en la mano. No quieren un móvil Android. Ahora, la única opción es el iPhone SE y apostar por un móvil más grande o un móvil idéntico al antiguo iPhone 7 o iPhone 8 que estén dispuestos a reemplazar.

Tampoco quedan demasiados móviles Android pequeños en el mercado. Los móviles Xperia de Sony ya no son compactos, y personalmente hoy no recomendaría comprar el XZ2 Compact (este ya tenía una pantalla de 5”). El Pixel 3a está actualmente en oferta por un precio inferior al iPhone SE, pero tiene una pantalla de 5,6” y es un centímetro más alto que el nuevo móvil de Apple.

Si comparas el iPhone SE y el iPhone 11 Pro Max, lógicamente el SE es más pequeño. Pero si tenemos en cuenta que hace solo tres años todavía había móviles con pantalla de 4” a la venta, es increíble pensar que el SE de 4,7” es prácticamente el móvil más pequeño del mercado.

Los fabricantes de smartphones siguen produciendo dispositivos con pantallas grandes, ángulos curvados, ausencia de biseles y baterías enormes. Esto tiene su público, por supuesto, y consiguen emocionarnos a nosotros, analistas tecnológicos, que seguimos lo último en tecnología.

Los de Apple son astutos, eso sí. Saben que hay un importante porcentaje de consumidores que simplemente quieren un nuevo iPhone. Millones de personas terminarán por comprar el iPhone SE y dirán adiós a los móviles pequeños. No parece que vayan a volver.

Artículo original publicado en TechAdvisor UK.