Apple no es un persona. A menudo es fácil olvidarse, pero Apple no es Tim Cook o la huella que dejó Steve Jobs o Phil Schiller o cualquier otra persona. Es una entidad formada por miles de personas y una cultura corporativa (que, admito, fue definida en gran parte por Jobs) que ha evolucionado con el paso del tiempo.

Dicho esto, Apple sí que tiene una personalidad corporativa propia, y últimamente he estado pensando en una de sus principales características: el orgullo. Ninguna compañía quiere admitir que ha fallado en sus conferencias y notas de prensa (suelen mandarse un viernes por la tarde a un medio de comunicación amigo).

Pero Apple está en otra liga. Las prestaciones fallidas no desaparecen, son reemplazadas por prestaciones nuevas muy emocionantes. Uno de sus fracasos más sonados, el Power Mac G4 Cube, fue puesto en el congelador en vez de ser retirado y se explicó en una nota de prensa que fantaseaba con su posible vuelta.

El error del Mac Pro de 2013 fue admitido solo en parte en una mesa redonda con medios de comunicación elegidos, pues se incluyó en un compromiso general con los usuarios profesionales de Mac.

Teniendo en cuenta ese orgullo, ¿qué pasa cuando la compañía decide que muchas de las decisiones que hizo años antes fueron, de hecho, un error? ¿Qué aspecto tiene una retirada estratégica de Apple?

Parece que lo vamos a descubrir pronto.

Cuando no se trata de una retirada

Ahora, algunos pasos atrás no son pasos atrás. Apple dice muchas cosas para distraer, ya sea porque la compañía no quiere robar el protagonismo a un próximo lanzamiento o porque no ha decidido cómo abordar una categoría.

Steve Jobs era famoso por ese tipo de distracciones, que dijo que nadie quería ver vídeo en un iPod. Esa afirmación consiguió restarle importancia al fracaso de Apple de traer vídeo al iPod, y también escondió el hecho de que Apple estaba trabajando duramente para traerlo poco después.

Es un clásico de Jobs: minimizar prestaciones que no tienen y, cuando finalmente las ofreces, asegurar que todas las prestaciones similares no eran suficientemente buenas, pero que ahora sí han acertado.

Mucha gente se ha metido en problemas al asumir que unas afirmaciones así eran doctrina de Apple. Es de sobra conocido que Jobs se mofó de los lápices ópticos en dispositivos táctiles. Su afirmación, que tenía como objetivo criticar los dispositivos que dependían de ellos para funcionar, fue utilizada para asegurar que Apple nunca fabricaría un stylus. El Apple Pencil llegó más tarde, claro.

Diría que la insistencia de Apple de que el Mac no tendrá una pantalla táctil es probablemente una cortina de humo similar. Cierto: el Apple combina una pantalla táctil con un teclado y un trackpad con el Magic Keyboard para iPad.

Me parece inevitable, y un Mac con pantalla táctil es como un mago: llegará en el momento que tenga que llegar. Hay que esperar que lo haga cuando lo haga, y no antes.

Hacer cambiar a Apple de opinión

Aunque Apple tiene mucho orgullo, también tiene que escuchar a sus clientes, y lo hace en cierto modo. Jobs dio a la cultura de Apple una aversión a usar grupos focales y consensos populares como forma de diseñar productos.

Seguramente hayas escuchado el dicho que dice que, si Henry Ford hubiera pedido a la gente qué medio de transportación querían, hubieran pedido caballos más rápidos, no coches.

Pero, por supuesto, Apple hace sus investigaciones y analiza sus tendencias de ventas. Y, sí, está absolutamente al caso de lo que se le critica, tanto en los medios de comunicación más populares como en círculos más cerrados que están en contacto con porciones de su público.

Si Apple fuera una persona, diríamos que a veces cambia de opinión. Sospecho que la verdad es la siguiente: la gente dentro de Apple siempre debate sobre qué decisiones tomar, y el feedback del mundo exterior pueden darle mayor peso a aquellos de dentro que han perdido el debate.

Puede que ni toda la resistencia del mundo consiguiera frenar la creación del iPod shuffle sin botones (probablemente porque a Steve Jobs le encantaba), pero su recibida dejó claro que no había sido una decisión acertada, y Apple volvió al diseño anterior com si el modelo sin botones nunca hubiera existido.

Yendo hacia atrás en el MacBook

Aquí estamos, a principios de 2021, con una gran posibilidad de que Apple deshaga todos los grandes cambios que ha hecho en el MacBook. Se rumorea que desaparecerá la Touch Bar, que MagSafe volverá y que Apple también podría añadir otros puertos (¿HDMI? ¿Ranura para tarjetas SD?) al MacBook Pro.

Por un lado, cuesta creer que sea cierto, especialmente porque Apple tiene mucho orgullo y es algo embarazoso volver a la configuración general del portátil de hace media década.

Y aun así… ¿No ha empezado ya la avalancha? (Si es así, es algo tarde para votar.) Ya hemos visto cómo Apple se deshacía del odiado (tanto por su funcionalidad como su fiabilidad) teclado de mariposa en toda su línea.

Quizás podemos aprender algo si vemos lo que hizo Apple a finales de 2019, cuando introdujo el MacBook Pro de 16” e inauguró un nuevo diseño de teclado: “Gracias al nuevo teclado Magic Keyboard con un mecanismo de tijera rediseñado y 1 mm de recorrido para una sensación más satisfactoria, el MacBook Pro de 16 pulgadas ofrece la mejor experiencia de escritura en un portátil Mac”.

Suena a algo que diría Steve Jobs, ¿no? No hace falta mencionar el teclado anterior, ¡lo importante es que el nuevo teclado es el mejor de la historia!

Este ejemplo también muestra cómo volver a prestaciones anteriores si eres Apple: no lo hagas. En su lugar, crea algo nuevo que contenga esas prestaciones anteriores, pero con suficientes diferencias que puedas llamarlo algo diferente y decir que es lo mejor de la historia, no lo mejor desde 2015.

Cambios MacBook Pro

Escuchamos a nuestros clientes

Teniendo esto presente, imagina ahora que Apple saque un nuevo MacBook Pro. Si tiene un conector MagSafe, es obvio que no será la versión anterior. Quizás será compatible con conexiones Thunderbolt para que puedas conectar soportes y monitores magnéticamente.

Tendrá una nueva forma y un nuevo tamaño. Y quizás podrás conectar un cargador USB-C estándar, en vez de tener que usar un cargador de los de antes como es el caso de los modelos con el MagSafe antiguo.

Deshacerse de la Touch Bar es la decisión más complicada. ¿Admitirá Apple que sus clientes prefieren las teclas de función físicas, o introducirá alguna otra prestación nueva que venderá como un gran avance para el Mac?

Digo esto sin haberlo pensado mucho, pero imagínate hacer que la pantalla sea táctil y ofrecer la versión en pantalla de la Touch Bar, quizás combinado con el Dock. Apple siempre querrá hacer que la historia sea el nuevo invento, y no la muerte del invento anterior.

Cuando lo piensas, es gracioso que Apple navegue a través de estas contorsiones. Personalmente, no creo que una compañía quede mal por decir: “Hemos escuchado a nuestros clientes y vemos que quieren una ranura para tarjetas SD y teclas de función físicas”.

Escuchar a tus clientes y darles lo que quieren no es un fracaso. Es, de hecho, hacer lo que debes. Y si Apple fuera una persona, se lo diría.

Artículo original publicado en Macworld US.