Los desarrolladores también deben informar a los usuarios acerca de la naturaleza de sus investigaciones, finalidad y duración, así como sobre los procedimientos, riesgos y beneficios para los participantes.

Además, será necesario proporcionar información sobre confidencialidad y manejo de los datos, incluido el intercambio con terceras partes, así como disponer un punto de contacto para las preguntas de los afectados y la descripción de la finalización del estudio.

Los desarrolladores de apps deben seguir estas pautas, antes de que Apple las ponga a la venta en su tienda online.

Estas directrices llegan tras su anuncio del lunes de un nuevo framework de software que permitirá a los desarrolladores crear aplicaciones de investigación médica. Llamado ResearchKit, descargar una app desarrollada con este framework convierte un iPhone en un dispositivo capaz de llevar a cabo tests y capturar los datos de salud del usuario.

Se lanzará en abril y es open source, para permitir la entrada a todo tipo de desarrolladores y que puedan crear aplicaciones para otros sistemas operativos como Android.

No obstante, las cinco primeras aplicaciones desarrolladas con ResearchKit acaban de ver la luz y se ocupan del cáncer de mama, el asma, la enfermedad Parkinson, el corazón y la diabetes.

Los datos recogidos por estas aplicaciones no se utilizarán para propósitos comerciales, según las instituciones médicas que las han creado, se compartirán sólo con otros investigadores médicos para estudios científicos y los participantes deben consentir su uso.