La Comisión Europea inició una investigación en junio de 2014 demostrando  que en Irlanda se han reducido considerablemente el  total de impuestos pagados por la empresa Apple desde 1991.

Apple Sales International y Apple Operations Europe (sociedades mercantiles irlandesas del grupo Apple) no ofrecieron datos fiables en cuanto a sus beneficios, que fueron distribuidos de manera interna a una “administración central”, que por sí sola es imposible que genere tales beneficios al carecer de empleados o locales propios.

Estas sociedades están autorizadas a fabricar y vender productos de Apple gracias al acuerdo de reparto de gastos con Apple Inc.

En concreto, Apple Sales International adquiere productos mundialmente a los fabricantes del equipo y los vente en: Europa, Oriente Medio, India y África. Igualmente, Apple registraba todas las ventas y beneficios generados exclusivamente en Irlanda en lugar de los países correspondientes donde se producen estas ventas.

Apple Sales International solo pagó el impuesto de sociedades, reducido al 1% en 2003 y al 0,005% en 2014.

Apple Operations Europe se encargaba de fabricar ciertas líneas de ordenadores de la marca y durante el periodo comprendido entre 1997 y 2007 obtuvo beneficios que no se gravaron en ninguna parte e  igualmente fueron a parar a su “administración central”.

La empresa alega en su defensa que en todo momento fueron asesorados para cumplir la normativa fiscal de Irlanda, de modo que el consejero delegado será el encargado de recurrir la determinación de la Comisión Europea que obliga a Apple a reembolsar el importe de 13.000 millones de euros más intereses a Irlanda.

Si otros países decidiesen exigir el pago de impuestos a Apple, el importe a devolver sería menor en el único país donde Apple registra sus ventas.