Parece que Apple estaría a salvo en caso de que se endureciera la guerra comercial que actualmente tiene lugar entre Estados Unidos y China. Los de Cupertino estarían preparados para producir fuera del país asiático si fuera necesario.

Así lo ha asegurado un ejecutivo de Foxconn, uno de los principales proveedores de Apple. Según Young Liu, el conflicto entre Pekín y Washington DC no afectará ni el precio ni el suministro de iPhones a Estados Unidos.

Es más, la compañía de la manzana podría beneficiarse de que un cuarto de la producción de Foxconn se encuentra fuera de territorio chino para fabricar smartphones para el mercado estadounidense en otros países.

Por ahora, Apple no habría pedido que así fuera, pero esto podría cambiar si finalmente Trump impone el aumento de aranceles con el que amenazó a la potencia asiática hace unos días y que afectaría a bienes chinos valorados en unos 300.000 millones de dólares.

Como explica el analista Neil Mawston a Bloomberg, sería relativamente sencillo trasladar la fase final de montaje del iPhone fuera de China. En cambio, la cosa se complica cuando se trata de la producción individual de cada uno de sus componentes.

Apple ya tiene puesta la mirada en India. Algunos de los modelos más antiguos de iPhone se fabrican en la planta que Wistron tiene en Bangalore. Además, Foxconn tiene el proyecto de crear una fábrica en Wisconsin con la ayuda de incentivos del gobierno de Trump.

China, el mercado internacional más grande de Apple

Mover la producción de los iPhones fuera de China no sería nada fácil. Es cierto que uno de cada cuatro teléfonos que Apple produce se vende en Estados Unidos, pero no puede ignorarse que China es su mercado internacional más importante.

Pese a que las ventas en el país asiático están cayendo, Gran China sigue siendo clave en los ingresos de Apple. En el segundo trimestre de 2019, la compañía generó 10,22 millones de dólares procedentes de esta zona, por detrás de América y Europa.